NEC Nijmegen derrota a Olympiakos Piraeus en prórroga
NEC Nijmegen firmó una actuación de enorme personalidad táctica en el Stadion de Goffert para tumbar a Olympiakos Piraeus en la prórroga (2-1 global tras el 1-1 en 90’), en un duelo de alta exigencia propio de una 3rd Qualifying Round de UEFA Champions League. El plan de Dick Schreuder, con un 3-1-4-2 muy estructurado, se impuso progresivamente al 4-2-3-1 de Luis Mendilibar Jose, especialmente a partir de la expulsión de Kostas Fortounis, que inclinó definitivamente el contexto a favor del cuadro neerlandés. La superioridad territorial (54% de posesión, 603 pases) y la producción ofensiva (16 remates, 11 desde dentro del área) terminaron por desbordar a un Olympiakos cada vez más hundido y obligado a resistir en inferioridad numérica.
Estructura del NEC Nijmegen
En términos de estructura, NEC Nijmegen se organizó con línea de tres centrales (T. Storm, P. Sandler, D. Fonville), un pivote claro por delante (D. Nejasmic) y una línea de cuatro centrocampistas muy dinámica: S. Ouaissa y C. Bischoff ocupando carriles exteriores a distinto momento del partido, con N. Lebreton y D. Tadic como interiores creativos. Arriba, T. Chery y B. Linssen ofrecieron doble punta complementaria: uno más asociativo, otro más profundo y agresivo en el ataque al espacio y al área. Esta disposición permitió siempre una salida escalonada y superioridades interiores, reflejadas en los 603 pases totales y un 76% de acierto (457 pases precisos).
Estructura del Olympiakos Piraeus
Olympiakos Piraeus, por su parte, arrancó desde un 4-2-3-1 clásico: Rodinei y B. Onyemaechi como laterales, P. Retsos y L. Pirola en el eje, con el doble pivote D. Garcia–S. Hezze protegiendo la frontal. Por delante, G. Martins, G. Sa y Jota Silva se movieron a la espalda de la primera línea de presión neerlandesa para conectar con A. El Kaabi, referencia única. Sin embargo, con solo 505 pases y un 69% de precisión (350 correctos), el equipo griego vivió más incómodo con balón, obligado a saltar líneas con envíos largos hacia su delantero centro.
Desarrollo del Partido
El desarrollo de los datos ofensivos explica bien la deriva del partido. NEC Nijmegen generó 16 tiros (11 en el área, 5 desde fuera), con 7 remates a puerta y 3 bloqueados. El volumen no fue solo cuantitativo: la estructura en 3-1-4-2 les permitió cargar el área con muchos efectivos en oleadas, especialmente tras los ajustes de Schreuder con la entrada de E. Mor y K. Sierhuis. El gol de B. Linssen, asistido por D. Tadic, nace precisamente de esa ocupación agresiva del área, con el mediapunta encontrando al delantero en una zona de remate franca.
Olympiakos Piraeus respondió con menos colmillo: 10 tiros totales, solo 2 a puerta, 6 desde dentro del área y 4 desde fuera. El tanto de A. El Kaabi al inicio de la segunda parte fue más producto de la calidad individual y de una transición bien ejecutada que de un dominio sostenido. A partir de ahí, el cuadro griego se fue viendo cada vez más obligado a defender bajo, concediendo 3 saques de esquina a NEC frente a los 4 propios, pero sobre todo permitiendo que el rival les encerrara en campo propio durante largos tramos.
Gestión de las Áreas
La gestión de las áreas fue otro punto clave. G. Crettaz (NEC Nijmegen) apenas tuvo que intervenir con 1 parada en todo el encuentro, lo que habla tanto de la buena protección de su línea de tres centrales como de la incapacidad de Olympiakos para transformar posesiones en ocasiones claras. En el otro lado, B. Popovic (Olympiakos Piraeus) sostuvo a los suyos con 5 paradas, reflejo directo de los 7 tiros a puerta recibidos. La sobrecarga de llegadas neerlandesas, especialmente en la prórroga, acabó encontrando premio con el gol de E. Mor, asistido por K. Sierhuis, en un contexto donde la zaga griega ya defendía muy cerca de su portero y con piernas cansadas.
Disciplina y Cambios
Disciplinariamente, el choque fue intenso y condicionante. NEC Nijmegen cometió 17 faltas y vio 2 amarillas (Brayann Pereira por “Foul” y Kaj Sierhuis con motivo no especificado), mientras que Olympiakos Piraeus fue más duro: 19 faltas, 4 amarillas y 1 roja. Las tarjetas a Dani García, Rodinei y Gustavo Sá, todas por “Foul”, fueron marcando el tono físico del bloque griego. La acción clave llegó con la intervención del VAR sobre Kostas Fortounis (revisión de “Card upgrade” al 79’ y roja directa por “Foul” al 80’), que dejó a los de Mendilibar con diez en el tramo decisivo. A partir de esa inferioridad, el 4-2-3-1 se deformó hacia un 4-4-1 reactivo, con menos capacidad para presionar arriba y obligando a A. El Kaabi a esfuerzos solitarios.
La secuencia táctica de los cambios también fue relevante. Olympiakos intentó ganar control interior con la entrada de K. Fortounis por Jota Silva muy pronto, y después refrescó mediocampo y bandas con C. Mouzakitis, L. Scipioni, J. Roca y Chiquinho, además del relevo en el eje con Z. Smajlovic por P. Retsos. Sin embargo, la expulsión de Fortounis anuló buena parte de ese plan. NEC Nijmegen, en cambio, utilizó sus sustituciones para aumentar ritmo y amenaza entre líneas: E. Mor por S. Ouaissa, B. Pereira por P. Sandler, K. Sierhuis por C. Bischoff, y más tarde J. Monteiro, B. Nuytinck y K. Kers para sostener la intensidad en la prórroga. El gol anulado a Kaj Sierhuis tras revisión de VAR en el 90+4’ fue el preludio del asedio definitivo que culminó en el 2-1 de Mor.
Conclusión
En la lectura global, la estadística respalda la superioridad táctica de NEC Nijmegen: más posesión, más pases, mejor precisión, mayor volumen y calidad de llegadas y una defensa que redujo a Olympiakos a solo 2 tiros a puerta. El conjunto griego, penalizado por la indisciplina (4 amarillas, 1 roja) y por su incapacidad para sostener el balón bajo presión, terminó defendiendo demasiado cerca de su área y pagando el desgaste en la prórroga. En un contexto de eliminatoria europea, el equipo de Schreuder mostró un plan más coherente y adaptable, capaz de remontar y gestionar 120 minutos con claridad estratégica.






