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Neville critica al United tras empate que sabe a derrota

El 1-1 ante Fulham en Craven Cottage evitó que el United encadenara su tercera derrota liguera consecutiva. Pero no evitó el juicio. Ni el ruido. Ni la furia de Gary Neville.

Un gol en propia puerta de Lisandro Martínez a los pocos minutos dejó al equipo cuesta arriba desde el inicio. El zaguero argentino, tan intenso como suele, esta vez se convirtió en protagonista por el peor motivo. El United se desordenó, se partió y se apagó. Solo un disparo tardío de Matheus Cunha, desviado en su trayectoria, rescató un punto que se siente más como un parche que como un alivio.

El marcador maquilló una actuación que dejó cicatrices.

“Maniquíes” en Craven Cottage

Desde la cabina de Sky Sports, Neville no se guardó nada. Lo que vio en el oeste de Londres le indignó más allá del resultado: la actitud.

“He visto a un equipo del United caminar sin balón como nunca”, lanzó, sin rodeos. Lo que le encendió no fue un error puntual, sino la sensación de apatía general. Jugadores estáticos, sin reacción, sin hambre. “Los llamé maniquíes. Nunca he visto a un United caminar tanto. Sin alerta, sin vida. Nada de estar ‘sobre la punta de los pies’. Siempre deberías estar sobre la punta de los pies”.

Las palabras golpean porque vienen de alguien que conoce de memoria lo que exige esa camiseta. Y porque no se referían a un tramo aislado, sino a una tendencia que se extiende ya varios partidos.

Carrick, en el centro del debate

El empate llega tras dos golpes seguidos: derrota ante Manchester City en liga y eliminación en la Carabao Cup frente a Brighton. La secuencia ha encendido todas las alarmas sobre el nivel de trabajo del equipo sin balón. Fulham dominó largos tramos de posesión con una facilidad que Neville no está dispuesto a normalizar.

Lo que más le sorprendió, sin embargo, no fue solo lo que pasó en el césped, sino la lectura posterior de Michael Carrick. El técnico rechazó la idea de que su equipo hubiera sido pasivo. Para Neville, eso es un problema.

“Michael tiene que dejar de defenderlos”, advirtió. “Entiendo por qué lo hace; es leal, quiere que sus jugadores trabajen para él, y obviamente queda mucho de temporada”. Le reconoce la intención, pero no comparte el mensaje público. Para el ex lateral, la protección constante empieza a chocar con la realidad que ve todo el mundo.

Neville insistió en que Carrick no dice lo mismo puertas adentro que ante las cámaras, pero avisó: ese contraste no podrá sostenerse si el nivel sigue cayendo. “La gente hará preguntas sobre él, pero sabía eso cuando tomó el trabajo. No hay pánico en ese sentido, nadie está poniendo presión sobre Carrick, pero si ese tipo de actuaciones continúan, se meterá en un gran problema. Tienen que trabajar más duro que eso por él”.

Una “auténtica desgracia” sin balón

El análisis de Neville fue especialmente duro con los primeros 60 minutos, y en particular con el arranque del segundo tiempo. Ahí, según él, el United tocó fondo en términos de compromiso defensivo.

“En esos primeros 15 minutos de la segunda parte, y en general durante la primera hora, el United fue una auténtica desgracia. Muy, muy lejos de lo que se necesita sin balón”, sentenció. No habló de táctica ni de sistemas. Habló de correr, de morder, de competir. De lo básico.

El gol de Cunha, con ayuda de un desvío, cambió el marcador, no la sensación. El United salió vivo de Craven Cottage, pero dejó la impresión de un equipo que se sostiene más por inercia que por convicción.

La tabla aún ofrece margen. El calendario, también. La paciencia, quizá no tanto. Si el mensaje de Neville cala o no en ese vestuario, y si Carrick decide endurecer su discurso, marcará algo más que el próximo partido: puede definir hasta dónde llega realmente este proyecto.