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La nueva vida del dorsal 4 del Real Madrid: Huijsen toma el testigo

El verano ha traído cambios profundos al vestuario del Real Madrid. Entre las salidas más sonadas, las de Dani Carvajal y David Alaba han dejado huecos de jerarquía… y también de simbología. Porque con la marcha del austríaco, el dorsal 4, una de las camisetas más pesadas del club, quedaba libre.

Ya tiene dueño. Dean Huijsen, central de 21 años, ha sido el elegido para vestirla desde esta temporada. No es un número más para él. Es, como él mismo ha contado, la materialización de un sueño infantil.

Un dorsal, un ídolo y una infancia marcada por Ramos

Huijsen creció mirando a Sergio Ramos. No solo en la televisión. También en sus pies. De niño jugaba con las botas SR4, las del entonces capitán del Real Madrid, intentando imitar cada gesto, cada entrada, cada celebración.

“Siempre fue mi sueño jugar en el Real Madrid y llevar el número 4. Cuando era niño, mi mayor ídolo era Sergio Ramos, que llevaba el 4 y fue una verdadera leyenda para el Real Madrid y para el fútbol mundial”, escribió el central en sus redes sociales tras hacerse oficial la asignación del dorsal.

Aquel niño que corría con las SR4 ahora se pone la camiseta que hizo icónica su referente. Y lo hace en un contexto exigente: bajo las órdenes de José Mourinho y con la expectativa de consolidarse como pieza importante en la nueva zaga blanca.

La respuesta de Ramos no tardó. El excapitán, símbolo absoluto del dorsal, le dejó un mensaje directo, sin adornos: “Espero que también te traiga muchas alegrías”. Bendición de quien convirtió ese número en una bandera en el Santiago Bernabéu.

De Hierro a Alaba: la línea invisible del 4

El relato de Huijsen no se queda en Ramos. El defensa quiso subrayar el peso histórico del dorsal, y ahí aparece otro nombre mayúsculo: Fernando Hierro. El malagueño, uno de los grandes defensores en la historia del club y de la selección española, también llevó ese 4 en la espalda.

“Antes que él, otra leyenda del fútbol, Fernando Hierro, llevó ese número en el Real Madrid y para el fútbol mundial, pero para mí es aún más especial porque es de Málaga, como yo”, escribió el nuevo central blanco, reivindicando ese lazo compartido con el ex capitán.

La cadena no se detiene ahí. Huijsen también tuvo palabras para David Alaba, el último guardián del dorsal, con quien compartió vestuario la pasada temporada. “Después, otro gran futbolista lo llevó, y tuve el placer de compartir vestuario con él. Quiero agradecer al club, al presidente, al entrenador, a los jugadores y a todos los aficionados de este gran club”, añadió en su mensaje.

No es una simple elección estética. En el Real Madrid, el 4 tiene historia, jerarquía, carácter. Primero lo elevó Hierro, luego Ramos lo convirtió en uno de los dorsales más reconocibles del fútbol moderno. Alaba mantuvo el listón competitivo. Ahora, la responsabilidad recae sobre un joven que sabe exactamente dónde se mete.

Responsabilidad y ambición en clave Mourinho

Huijsen no se esconde. Sabe que hereda algo más que un número. “Sé que este dorsal tiene una historia llena de leyendas, y espero poder escribir mi propia historia, y que algún día la gente considere que he sido digno de llevar esta camiseta y este número”, publicó en Instagram.

La promesa llega acompañada de un compromiso rotundo: “Lo que sí sé es que lo daré todo cada día, ya sea en los entrenamientos o en los partidos”. Sin matices. Sin red.

Para el club, entregarle el 4 es una declaración de confianza. En un verano de reconstrucción, el gesto indica que en Valdebebas ven en él no solo talento, sino personalidad para soportar la comparación constante con quienes le precedieron.

Mourinho, que valora como pocos el carácter en sus defensas, parece dispuesto a darle un papel relevante en su estructura. A sus 21 años, Huijsen entra en una temporada 2026-27 en la que no solo se jugará minutos y títulos. Se juega algo que, en el Real Madrid, pesa tanto como una final: estar a la altura de un dorsal que ya pertenece a la historia del club.

El 4 vuelve a tener dueño. Ahora falta saber si, dentro de unos años, el nombre de Huijsen se pronunciará con la misma naturalidad que hoy se recuerdan los de Hierro, Ramos o Alaba cuando alguien habla de esa camiseta.