Un nuevo ciclo en Newcastle con Matthias Jaissle
Como declaración de intenciones para inaugurar una supuesta era dorada, “soy bastante optimista” no pasará a la historia. No es “no preguntes qué puede hacer tu país por ti…”, ni se acerca al “creo que soy un special one” que marcó época hace ya 22 años y que ahora revive en documental. La presentación de Matthias Jaissle como nuevo técnico de Newcastle tampoco encajó con la promesa previa del directivo principal del club, que había vendido al alemán como “fuego” y “una rock star” ante los periodistas.
Visto el verano de turbulencias en Tyneside, el tono prudente tuvo sentido. Las expectativas del Toon Army han bajado mucho desde aquel día en que los aficionados celebraron la marcha de Mike Ashley con disfraces, latas de estaño y paños en la cabeza para recibir a un consorcio respaldado por los petrodólares del Public Investment Fund de Arabia Saudí. Al final, Lionel Messi no acabó cortando el césped ni vendiendo pasteles en St James’ Park.
Del sueño desatado al punto medio
Según quién lo cuente, que Newcastle aún no haya sido coronado campeón de Premier League y de la “Bigger Cup” se debe a unas autoridades serviles arrodilladas ante el odiado “cartel rojo” o a que aquel día de euforia fue, simplemente, una gigantesca falsa esperanza. La realidad, como casi siempre, se sitúa en algún punto intermedio.
La última temporada de Eddie Howe se llenó de tropiezos. Los fichajes de “here we go” se quedaron muy lejos del nivel esperado. Aun así, cuesta discutir que Newcastle vivió una buena etapa con él: un título real en las vitrinas y dos participaciones en la “Bigger Cup” que devolvieron al club a la élite europea, al menos de forma puntual.
El vínculo saudí tampoco ha pavimentado St James’ Park con oro negro, ni con el “Texas tea” de los Beverly Hillbillies. Convertirse en juguete de un actor geopolítico de primer nivel tiene una trampa evidente: la geopolítica no se detiene. Los estados del Golfo tienen ahora mismo varios frentes abiertos y los intereses de ese fondo de inversión van mucho más allá de un club de fútbol situado a casi 5.000 kilómetros de Riad.
Un nuevo ciclo, sin Gordon ni Bruno
El club entra en otra fase. Anthony Gordon, Sandro Tonali y Bruno Guimarães ya no están. Tres activos clave vendidos, tres pilares arrancados de golpe del proyecto. Algunos interpretan estos movimientos como una señal de desinterés saudí, de retirada silenciosa. Sin embargo, la llegada de Jaissle procedente de Al-Ahli, otra pieza de la cartera del PIF, sugiere justo lo contrario: las manos siguen firmes en el timón, aunque el rumbo haya cambiado.
El nuevo entrenador dejó buenas sensaciones en su primera aparición pública. Se expresó con calma, con claridad. Contó que él y sus asistentes se miraron “con sonrisas y la piel de gallina” cuando pisaron por primera vez el estadio. Admitió con franqueza que existe un “vacío” tras la venta de esas figuras, un hueco competitivo y emocional que no se llena con discursos. Pero no ofreció avances de las supuestas explosiones en la banda que le atribuyen algunos perfiles. Nada de histrionismo, nada de show. Solo contención.
Jaissle también respetó una costumbre reciente que ya parece tradición en el club: estrechar la mano a cada uno de los periodistas que serán sus futuros interrogadores. ¿Detalle de clase? ¿Movimiento de poder para marcar jerarquía desde el primer día? Cada cual que elija su lectura.
Lo indiscutible es que la marcha de Howe y la salida de esos nombres pesados han devuelto a Newcastle a un estado de transición que, durante años, fue su hábitat natural. Un club acostumbrado al vaivén vuelve al alambre. Y ahí aparece la gran incógnita: ¿cuánto durará la serenidad de Jaissle en ese entorno? ¿Hasta cuándo aguantará la “moderada” dosis de optimismo antes de que Tyneside vuelva a exigir algo más que palabras medidas?






