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El nuevo mapa del medio campo saudí: Al-Hilal y su estabilidad

El nuevo mapa del medio campo saudí: todos se agitan, Al-Hilal se aferra al poder

Por primera vez desde 2023, Al-Nassr se mira al espejo y no ve a Marcelo Brozovic en el centro de todo. No es solo la marcha de un mediocentro. Es el final de una forma de jugar. El croata fue durante años el metrónomo, el hombre que bajaba a por la pelota, giraba el cuerpo y ordenaba al equipo como si moviera piezas en un tablero de ajedrez.

Ahora, el tablero cambia de manos. Samu Costa es el elegido para ocupar ese lugar sagrado. No llega solo: el plan pasa por un medio campo renovado, con Abdullah Al-Khaibari y Angelo escoltando al portugués en una estructura nueva, pensada para equilibrar lo que antes se apoyaba casi por completo en Brozovic. Más piernas, más reparto de responsabilidades, menos dependencia de un único cerebro.

La gran incógnita es evidente: ¿puede un trío recién armado compensar los años de jerarquía del croata? Brozovic no solo cortaba líneas de pase; también iniciaba cada ataque, limpiaba la salida de balón y daba calma cuando el partido ardía. Costa deberá hacer mucho más que correr: tendrá que mandar. Y hacerlo desde el primer día.

Al-Ahli rompe con el pasado y redibuja su centro del campo

En Al-Ahli, el terremoto tiene otro nombre propio: Franck Kessié. Desde 2023, el marfileño fue una constante, un mediocampista total, de área a área, que sostenía al equipo en los días buenos y en los malos. Ya no está. Y el club no pretende buscar un clon.

La apuesta va por otro lado. Eduard Spertsyan llega para asociarse con el marfileño Valentin Atangana, en un doble movimiento que revela la nueva hoja de ruta. El club sigue rastreando el mercado para sumar otra pieza, pero el mensaje ya está claro: el medio campo será distinto, en nombres y en funciones.

No se trata únicamente de reemplazar lo que ofrecía Kessié. Al-Ahli quiere redistribuir roles, abrir el abanico creativo y ajustar el equipo a las ideas del nuevo cuerpo técnico. Más responsabilidad para los interiores, más participación en la construcción, otro ritmo. El centro del campo, que antes giraba alrededor de un músculo dominante, ahora busca parecerse más a un engranaje coral.

La próxima temporada, la medular de Al-Ahli tendrá otro rostro, otro acento, otra forma de respirar los partidos. El riesgo es alto. El potencial, también.

Al-Ittihad cierra la era Fabinho y abraza un alma africana

El cambio más radical, sin embargo, se ve en Al-Ittihad. Se acabó la etapa de Fabinho, referencia silenciosa desde 2023, mediocentro de equilibrios invisibles, de coberturas y líneas de pase tapadas. El club decidió pasar página y apostar por una identidad diferente.

La puerta se abre para Dion Lopy, llegado desde Almeria. Con el senegalés, la sala de máquinas de Al-Ittihad adquiere un sello muy marcado: africano, físico, intenso. Lopy compartirá zona ancha con el maliense Mohamed Doumbia y el argelino Houssem Aouar, una combinación que mezcla potencia, recuperación agresiva y calidad en el último pase.

El plan es claro: ganar metros y agresividad sin perder pie en la circulación. Lopy y Doumbia aportan choque, piernas largas y presión; Aouar, pausa, giro y último toque. La salida de Fabinho cierra un capítulo de sobriedad y control. La llegada del senegalés abre una fase táctica mucho más vertical, más directa, con un medio campo diseñado para morder y correr.

Al-Ittihad sabe que ha cambiado de idioma futbolístico en la zona más sensible del campo. Si la mezcla cuaja, el equipo puede convertirse en una máquina difícil de contener. Si no, la nostalgia por Fabinho aparecerá pronto.

En medio de la tormenta, Al-Hilal no se mueve

Mientras los grandes rivales desmontan y reconstruyen, Al-Hilal mira alrededor y decide no tocar lo que funciona. En un verano de sacudidas en el medio campo saudí, el campeón de la estabilidad es el que menos ruido hace.

Ruben Neves, Sergej Savic, Mohamed Kanno y Nasser Al-Dawsari siguen siendo la columna vertebral. Mismo núcleo, mismas referencias, mismos automatismos. Años de entendimiento condensados en una línea de cuatro que sabe cuándo acelerar, cuándo dormir el partido, cuándo protegerse y cuándo asfixiar al rival.

Esa continuidad es oro en una liga que arranca con tantos experimentos. Al-Hilal no necesitará semanas para encontrar su mejor versión en la medular. Sus rivales, sí. Al-Nassr deberá ajustar movimientos alrededor de Samu Costa. Al-Ahli tendrá que descubrir cómo encajan Spertsyan y Atangana en un dibujo aún incompleto. Al-Ittihad probará hasta dar con la fórmula exacta para que Lopy, Doumbia y Aouar se complementen sin pisarse.

Al inicio de un curso marcado por la reconstrucción masiva del centro del campo, la gran ventaja competitiva puede ser la más simple de todas: saber exactamente quién eres. Y hoy, en Arabia Saudí, nadie lo tiene tan claro como Al-Hilal.