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Patrick Vieira y su futuro incierto en la selección de Senegal

La llegada de Patrick Vieira a la selección de Senegal debía ser un golpe de efecto. Un símbolo fuerte: una leyenda del fútbol moderno al mando de los campeones de África. Pero el contexto es tan turbulento que ni siquiera está claro que el ex capitán de Francia llegue a sentarse en el banquillo de los Teranga Lions.

Tiene 50 años, su nombramiento ya se ha anunciado… pero no hay contrato firmado. Tampoco fecha oficial de presentación. Todo en suspenso.

Una federación sitiada y un técnico en el aire

La Federación Senegalesa de Fútbol (FSF), sacudida por conflictos internos y un liderazgo cuestionado, se limita a hablar de “acuerdos administrativos y contractuales” aún en negociación con Vieira. Es decir: hay fumata blanca deportiva, pero el papel que lo ata al cargo sigue sin existir.

En una reunión del comité de la FSF el lunes, el ex centrocampista de Arsenal e Inter fue aprobado por unanimidad como sucesor de Pape Thiaw. En la lista también figuraban nombres de peso: Patrick Kluivert, Patrice Carteron y dos ex internacionales senegaleses, Habib Beye y Oumar Daf. El elegido fue Vieira. Pero el pasado aún no se ha cerrado.

El despido de Thiaw, consumado tras la dramática eliminación en octavos de final del Mundial ante Bélgica, sigue rodeado de sombras. El gobierno, que financia a la selección, nunca avaló oficialmente la destitución. Y el técnico saliente reclama lo suyo: varios meses de salario pendientes y distintas primas, una suma que rondaría los 815.000 dólares (unos 600.000 libras).

Hasta que ese capítulo no se cierre, la silla que espera a Vieira sigue ardiendo.

El fallo del TAS, una bomba de relojería

La FSF no solo pelea con Thiaw. También con su propia legitimidad. La elección de la actual directiva lleva un año impugnada y el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), en Lausana, debe pronunciarse antes del viernes.

Ese fallo puede ir al corazón del problema: poner en duda la legalidad de la cúpula federativa… y, por extensión, la validez de la elección de Vieira como seleccionador. Un castillo de naipes construido justo cuando el calendario no permite pausas.

La federación se encuentra aislada, sin respaldo claro del gobierno ni del público, y condicionada por la inminente decisión del TAS. Aun así, se vio obligada a moverse rápido para cubrir el banquillo. No por gusto, por necesidad.

El tiempo aprieta. Senegal vuelve a competir el 23 de septiembre en la fase de clasificación para la Copa de África de Naciones 2027, con una salida a Mozambique en el debut del Grupo J. Pocos días después llegará el duelo ante Etiopía. La competición no espera a nadie, ni siquiera a las crisis institucionales.

Una leyenda en el césped, un técnico aún por demostrar

El nombre de Vieira impone respeto. Campeón del mundo, icono del mediocampo, figura central del Arsenal de finales de los 90 y principios de los 2000. Pero su trayectoria en los banquillos no ha alcanzado el mismo brillo que su carrera como jugador.

Ese contraste planea sobre su posible etapa en Senegal. La apuesta es fuerte, la garantía no tanto. Y, sin embargo, hay un vínculo profundo que explica por qué su elección no es solo una operación de imagen.

Vieira nunca cortó del todo el cordón con el país donde nació. Al final de su carrera, apostó fuerte por el fútbol senegalés con una inversión decisiva en la creación del Instituto Diambars. No fue un gesto simbólico: se convirtió con el tiempo en una de las academias más importantes de África y en una de las bases del auge reciente de la selección.

Por Diambars pasaron jugadores como Idrissa Gana Gueye, Bamba Dieng o Abdoulaye Seck, todos protagonistas, en mayor o menor medida, del relato de Senegal desde 2018. El proyecto ayudó a construir el equipo que, años después, levantaría trofeos.

De la gloria continental al vértigo del relevo

Senegal tocó el cielo en febrero de 2022, cuando se proclamó campeona de África por primera vez en la edición retrasada de la CAN 2021. En enero de este año llegó un segundo título, con un 1-0 en la prórroga en la final ante Marruecos.

Pero incluso ese trofeo está bajo revisión. El TAS deberá decidir el destino definitivo de la copa, después de que Pape Thiaw ordenara a su equipo abandonar el campo tras un polémico penalti señalado a favor de los anfitriones marroquíes en el tiempo añadido. Una imagen brutal: el campeón saliente marchándose del césped, el título en el limbo jurídico.

En medio de ese ruido, el próximo seleccionador —si finalmente lo es Vieira— tendrá que reconstruir. No desde las ruinas, pero sí desde la resaca de una de las eras más exitosas de la historia del país.

Llega una generación nueva, con talento y hambre. Pero también con una carga pesada: el legado de Sadio Mané, Edouard Mendy, Kalidou Koulibaly, Gana Gueye y compañía. Sostener ese listón no será sencillo.

Un candidato que se dejaba ver

La terna final para el banquillo incluía a Patrick Kluivert, a su compatriota Patrice Carteron y a los ya mencionados Beye y Daf. En las últimas semanas, el propio Vieira dejó caer varias pistas de que estaba en la carrera. No lo dijo abiertamente, pero los guiños fueron constantes, especialmente durante la llamativa cobertura mediática de sus vacaciones en Senegal.

Las cámaras le seguían, las fotos circulaban, el debate crecía: ¿iba a volver a casa para dirigir a la selección? La respuesta, sobre el papel, ya es sí.

La pregunta real es otra: ¿podrá siquiera empezar su proyecto antes de que los tribunales, las deudas y la política del fútbol senegalés le cambien el guion?

Patrick Vieira y su futuro incierto en la selección de Senegal