Pedro Neto en la mira de cuatro clubes de la Premier League
El futuro de Pedro Neto vuelve a agitar el mercado inglés. El extremo de Chelsea, internacional portugués de 26 años, se ha convertido en objetivo de cuatro clubes de la Premier League, con uno de ellos señalado desde dentro del propio entorno como Manchester City.
En Stamford Bridge no le consideran intocable. Y eso lo cambia todo. Neto no figura en la lista de jugadores blindados por el club londinense y su salida antes del cierre del mercado es una posibilidad real, siempre que llegue una oferta a la altura de las exigencias de Chelsea.
Porque barato, precisamente, no va a ser. El club insiste en que solo se sentará a negociar por una cifra muy elevada. Neto aterrizó en Londres en 2024 procedente de Wolves por 54 millones de libras, y en Chelsea están convencidos de que el contexto actual dispara aún más su valor.
El mercado de extremos se ha tensionado al máximo. La escasez de opciones de nivel para los grandes ha provocado operaciones que han marcado el baremo: los 117 millones pagados por Morgan Rogers y la tasación de 145 millones que Paris St-Germain ha fijado para Bradley Barcola son los dos ejemplos que en el club utilizan como referencia para explicar su postura.
Esas cifras no son anécdotas: han influido directamente en la valoración interna de Pedro Neto. En Londres entienden que, si esos precios se han asumido por otros atacantes de banda, el portugués debe situarse en una franja similar de exigencia económica.
En ese escenario aparece Manchester City. El interés del vigente campeón inglés es conocido y tiene un componente emocional evidente: en el Etihad podría reencontrarse con Enzo Maresca, su antiguo técnico en Chelsea.
La relación entre Maresca y Neto es sólida. En el vestuario se da por hecho que existe una sintonía especial entre ambos, hasta el punto de que el extremo figuraba entre los jugadores más molestos por la salida del técnico italiano a mitad de la pasada temporada. Aquella marcha dejó heridas abiertas y ahora el mercado ofrece una vía de reunión en Manchester.
Chelsea, mientras tanto, juega con una doble carta: sabe que tiene un activo muy cotizado en una posición escasa y, al mismo tiempo, no lo considera imprescindible para su proyecto. La combinación perfecta para una gran venta… siempre que alguien esté dispuesto a pagar el peaje que marca un mercado desbocado.






