PSG gana un Clásico tenso ante Marseille
PSG salió vivo de un Clásico envenenado. Victoria 2-1 ante Marseille para cerrar la quinta jornada de Ligue 1 y, sobre todo, un mensaje claro desde el vestuario parisino: aquí nadie esperaba un paseo.
El contexto no ayudaba. Arranque doméstico turbulento, dudas en el juego, ruido alrededor del equipo. Y al otro lado, un rival que siempre convierte el duelo en una cuestión de orgullo. Aun así, el conjunto parisino se plantó con personalidad y se llevó tres puntos que valen algo más que una simple suma en la tabla.
Las previsiones previas hablaban de goleada. El césped contó otra historia. Partido apretado, marcador corto, tensión hasta el final. Justo lo contrario de lo que se había dibujado en la previa.
Vitinha, protagonista tras el pitido final, no tardó en cortar el relato de la supuesta decepción por no haber arrasado a Marseille. El portugués fue directo en la zona mixta.
“Decís que todo el mundo esperaba una paliza, pero nosotros no, os lo aseguro”, lanzó el centrocampista, citado por MaxiFoot. “Siempre es difícil jugar aquí”.
El mensaje era evidente: menos clichés, más realidad de Clásico. Porque, aunque el resultado quedó en un ajustado 2-1, el propio Vitinha recordó que PSG mandó durante muchos tramos del encuentro y tuvo opciones de sentenciar mucho antes.
“Marseille tiene un buen equipo y lo ha demostrado hoy”, reconoció. “Creo que hicimos lo necesario para tener una ventaja de varios goles, pero al final ganamos 2-1. Tuvimos muchas ocasiones, así que el resultado ni siquiera se puede discutir. Esta victoria es totalmente merecida”.
La lectura del portugués apunta a un PSG todavía en construcción, pero ya capaz de imponerse en escenarios hostiles y en partidos de máxima carga emocional. No hubo exhibición en el marcador, sí sensación de control durante buena parte del choque.
Ahora, el foco de Vitinha cambia de camiseta, pero no de exigencia. Llega el parón internacional y el mediocampista se sumará a la concentración de Portugal para la UEFA Nations League. La Seleção tiene un calendario intenso: primero Gales el 24 de septiembre, después Noruega el 27 y el 4 de octubre, con un duelo intercalado ante Dinamarca el 1 de octubre.
Entre el ruido del Clásico y el reto con su selección, Vitinha se mueve en el territorio que más le gusta: el de las grandes noches y las grandes respuestas. La goleada que muchos imaginaban no llegó. La victoria que PSG necesitaba, sí. Y esa, en un inicio de temporada convulso, pesa mucho más.






