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La reacción de Lionel Messi tras la derrota en el Mundial reflejó más orgullo que tristeza mientras su etapa con Argentina parece llegar a su fin

Al final del partido en el MetLife Stadium, Lionel Messi se quebró frente a los hinchas argentinos, pero esas lágrimas no parecían de tristeza o frustración. Más bien, mostraban el cierre de una etapa extraordinaria, orgulloso de lo logrado, consciente de que el tiempo no se detiene y deseando que hubiera podido ser un poco más.

Si Argentina hubiese ganado la final del Mundial, su expresión habría sido similar, solo que con una medalla diferente al cuello y algunas sonrisas más en ese instante. El equipo intentaba algo que ningún seleccionado masculino ha logrado en seis décadas: ganar Mundiales consecutivos. Messi buscaba entrar en una lista muy reducida de leyendas con múltiples títulos en este torneo, junto a figuras como Garrincha, Pelé y Ronaldo.

Un desafío casi imposible

La dificultad de repetir un título mundial es inmensa, como lo demuestran grandes como Zidane, Beckenbauer y Maradona, quienes solo lograron un campeonato. Messi no cree en maleficios, aunque sus resultados en este estadio parecen contrariar esa idea. Desde que llegó a Estados Unidos, incluyendo su exitoso paso por Inter Miami y los triunfos en la Copa América 2024 y Centenario, su rendimiento ha sido sobresaliente, excepto en este recinto donde Argentina no pudo anotar ni en la final de la Copa América 2016 ni en esta final mundialista.

Curiosamente, FIFA cambió el nombre del estadio para el torneo, llamándolo "New York/New Jersey Stadium" por temas comerciales, pero eso no afectó el destino de la selección. Diez años atrás, aquí mismo, Messi anunció su retiro temporal de la selección tras perder cuatro finales consecutivas, incluido el Mundial 2014. En ese momento, cargaba con la presión de igualar a Maradona, quien conquistó el título en 1986.

Su retiro duró poco y desde entonces acumuló tres títulos importantes y 70 goles, cifra que lo coloca entre los máximos goleadores históricos. La derrota en esta final no fue la única mancha: Leandro Paredes recibió una tarjeta roja por un altercado provocado por un comentario ofensivo hacia Messi justo después del pitazo final.

“Estaba con Paredes cuando Pedri se acercó y dijo ‘Messi falló, ahora todos se van a casa’”, relató Lisandro Martínez. “Paredes reaccionó porque las emociones estaban a flor de piel tras perder una final. No debería haber palabras así, hay que respetar siempre al rival.”

¿El fin de una era?

No está claro si este fue el último partido de Messi con Argentina. El entrenador Lionel Scaloni evitó confirmar la situación y también enfrenta incertidumbre sobre su futuro, ya que su contrato vence este año. Scaloni ha llevado al equipo a cuatro finales y ganado tres títulos en los últimos torneos importantes.

Tras el partido, Messi se mostró conmovido y prefirió tomarse un tiempo para pensar en su próximo paso. Scaloni destacó la entrega del equipo y la calidad mostrada, señalando que pese a la derrota, el grupo demostró ser competitivo y fuerte.

Argentina no logró rematar al arco y solo lanzó un disparo dentro del área en toda la final, un intento de Guiliano Simone en los instantes finales. Su desempeño fue modesto, dejando la sensación de que otro escenario quizás habría cambiado algo.

Los fanáticos argentinos permanecieron en sus asientos después del partido, conscientes de que tal vez nunca vuelvan a ver al mejor jugador de la historia vistiendo la camiseta albiceleste. Aun así, esta generación dejó momentos memorables, como las remontadas ante Egipto e Inglaterra, que reflejaron un espíritu guerrero y tenacidad pocas veces vistas.