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Ruben Aguilar y la locura histórica del RC Lens en Praga

Ruben Aguilar se marchó del césped del Fortuna Arena como se van los héroes inesperados: con la voz rota, los ojos húmedos y la sensación de haber tocado techo en una sola noche. Su gol en el minuto 93 culminó una remontada salvaje del RC Lens, que se llevó un 3-2 de puro infarto ante el Slavia Prague en la UEFA Champions League, y firmó su primera victoria a domicilio en la competición desde 1998.

Durante casi todo el partido, el guion apuntaba a tragedia francesa. El equipo de Dino Toppmöller, valiente pero impreciso, chocaba una y otra vez contra sus propios nervios y contra un Slavia que, incluso con diez hombres, olía sangre. El reloj corría, el desgaste pesaba y la frustración empezaba a instalarse en los rostros visitantes.

Y entonces llegó el golpe que parecía definitivo. Minuto 89. Sturm aparece y pone el 2-1 para el Slavia Prague. Diez jugadores sobre el césped, pero un estadio entero rugiendo como si fueran doce. Para Lens, el mazazo tenía sabor a castigo cruel: tanto esfuerzo para morir en la orilla.

La respuesta, sin embargo, fue pura rebeldía.

En el 91', Florian Thauvin cazó su momento. El atacante francés, que conoce de sobra lo que significa vivir bajo los focos, apareció para igualar el partido cuando las piernas temblaban y la lógica pedía resignación. 2-2. Silencio helado en la grada checa. Un soplo de vida para Lens.

Pero la noche no se conformaba con un simple empate.

Dos minutos después, Aguilar se encontró con la pelota y la historia se escribió en un solo gesto. Disparo ajustado, seco, perfecto, directo al interior del poste. 3-2. Los jugadores de Lens corriendo sin saber muy bien hacia dónde, el banquillo desbordado, Toppmöller con los brazos al cielo. El tipo que empezó la noche como un defensor más la acababa convertido en símbolo.

Al término del encuentro, en los micrófonos de Canal+, Aguilar apenas encontraba palabras para ordenar el caos emocional que acababa de vivir. Admitió que nadie habría podido imaginar un desenlace tan descontrolado, tan extremo. Insistió en algo que se palpa en este Lens: el vínculo interno, ese “sufrir juntos” que él mismo señaló como el motor de la unidad del vestuario.

Para Aguilar, llevar el escudo del RC Lens es una cuestión de entrega absoluta. Lo dejó claro con una frase que resume la mentalidad del grupo: cuando te pones ese logo, das el 100 por cien. Todo para la gente de Lens, todo para un club que se alimenta de noches como esta, de emociones que desbordan cualquier libreto. Orgullo, identidad, pertenencia. El defensa lo condensó en una sola idea: no se podría haber escrito un escenario así.

En medio de la euforia, Aguilar se reservó un espacio para algo más íntimo: su relación con Florian Thauvin. Ambos compartieron entrenamientos en etapas anteriores de sus carreras y ahora, años después, se encontraron marcando en la misma noche, en la Champions League. Para el lateral, fue un pequeño círculo que se cerró. Un recuerdo compartido transformado en presente glorioso.

Thauvin, además, se llevó el premio al mejor jugador del partido. Aguilar lo celebró casi como si fuera propio. Habló de su “amigo Flo” con una mezcla de cariño y admiración, subrayando que se divierten juntos, que también sufren juntos y que, en noches como esta, todos salen recompensados. No solo los titulares: el defensa no olvidó a los suplentes, a los que empujan desde el banquillo y mantienen el bloque unido en cada giro dramático del encuentro.

Este 3-2 en Praga no es solo un resultado. Es una declaración de carácter. Lens rompe una sequía europea lejana en el tiempo y lo hace con un partido que quedará grabado en la memoria del club, un recuerdo que dialoga con aquel 1998 y que proyecta una nueva ambición.

Ahora, sin tiempo para recrearse demasiado, llega el reto de trasladar esta energía a la Ligue 1. El domingo, el equipo de Toppmöller recibe al Le Mans FC con una carga emocional descomunal y una certeza: este grupo ya sabe que puede sobrevivir al caos y salir reforzado.

La cuestión es clara: ¿será esta noche en Praga el punto de inflexión que transforme la temporada de Lens o solo el primer capítulo de algo aún más grande?