Savinho se ausenta del entrenamiento del City: Tottenham acelera por 70 millones
Savinho ya ha dado su mensaje. No con palabras, sino con ausencias. El brasileño no estuvo en la sesión abierta de entrenamiento de Manchester City este jueves, oficialmente por enfermedad, justo cuando su futuro apunta con fuerza a Londres y al Tottenham Hotspur Stadium.
El extremo de 22 años es un objetivo de Tottenham desde hace más de un año. El pasado verano el club londinense se quedó corto en el intento, pero esta vez la dirección es clara: quieren cerrar el fichaje y lo quieren ya. No es solo un deseo del club. Roberto De Zerbi ha dado luz verde a la operación y ha pedido al menos dos atacantes nuevos antes del cierre del mercado el 1 de septiembre. Savinho encaja de lleno en ese plan.
Señales claras desde el jugador
Mientras City explicaba su ausencia por un problema físico, el ruido alrededor del jugador crecía. Según informó Fabrizio Romano en su cuenta de X, Savinho ha vuelto a comunicar esta semana al club que su intención es marcharse para jugar en Tottenham. No es un impulso de última hora: es una postura repetida, insistente.
Romano ya había señalado en las últimas semanas que hay “muy buenas opciones” de que el brasileño termine vistiendo la camiseta de Spurs. Pero hay una condición que pesa sobre la operación: City quiere tener atado un sustituto antes de darle salida, un escenario similar al que se vive con otro gran objetivo de Tottenham, Cody Gakpo, actualmente en Liverpool.
En paralelo, una fuente de alto nivel del entorno de Tottenham, también a través de X, ha asegurado en las últimas 24 horas que el acuerdo por Savinho se espera que se cierre de forma positiva en el plazo aproximado de una semana. La cifra que se maneja ronda las 70 millones de libras.
La gran pregunta: ¿70 millones bien invertidos?
Tottenham ya ha demostrado que no tiembla a la hora de gastar. El club quiere respaldar a De Zerbi y dejar atrás dos temporadas consecutivas terminando en la 17ª posición de la Premier League, una zona que no encaja con sus aspiraciones. Para ello, ha pisado el acelerador en el mercado.
Los londinenses ya sorprendieron al resto de la liga con los fichajes de Mateus Fernandes y Sandro Tonali, procedentes de West Ham United y Newcastle United, por un total de 185 millones de libras. Una apuesta fuerte, casi agresiva. En ese contexto, pagar 70 millones por Savinho vuelve a encender el debate: ¿es una inversión lógica o un exceso en plena fiebre inflacionaria del mercado?
Los datos fríos invitan a la duda. City fichó al brasileño desde Girona por 30 millones hace dos años. Desde entonces ha disputado 84 partidos con los actuales ocho veces campeones de la Premier League. No son números menores en cuanto a presencia, pero su impacto no ha sido demoledor. No se consolidó como titular indiscutible con Pep Guardiola y todo indica que el nuevo técnico, Enzo Maresca, está dispuesto a abrirle la puerta de salida.
Savinho tiene calidad, eso es evidente: no se permanece dos años en la plantilla del City sin un nivel alto. Pero otra cosa es justificar una etiqueta de 70 millones. Hasta ahora no ha mostrado un rendimiento que lo coloque en la élite absoluta de la liga. Esa es la apuesta que hace Tottenham: pagar hoy por lo que creen que será mañana.
La apuesta de De Zerbi
Ahí entra en juego De Zerbi. El italiano ve en Savinho un proyecto de atacante para construir, no un producto terminado. La promesa es clara: minutos, continuidad, un rol central en un ataque que necesita chispa y desequilibrio. Algo que el brasileño no tuvo de forma constante en Manchester.
Quizá ese sea el punto clave de la operación. En un City repleto de estrellas, Savinho nunca terminó de encontrar un lugar fijo. En Tottenham, el escenario sería distinto: menos competencia del mismo nivel, más responsabilidad, más margen para equivocarse y crecer. Si el brasileño responde, el precio podrá justificarse con el tiempo. Si no, los 70 millones pesarán como una losa sobre el proyecto de De Zerbi.
Por ahora, los hechos son contundentes: un jugador que comunica al club que quiere irse, una ausencia en el entrenamiento en pleno momento caliente del mercado y un Tottenham dispuesto a pagar fuerte para adelantarse a cualquier competidor. El movimiento se acerca.
La cuestión ya no es si Savinho vale hoy 70 millones, sino si Tottenham puede permitirse no pagar ese precio por el jugador en el que ha decidido construir parte de su futuro inmediato.






