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St Mirren en la cima: valentía y un arranque perfecto

Cuando el sociólogo Alvin Gouldner escribió en 1955 que “la acción humana solo puede volverse significativa si se la relaciona con los contextos en los que tiene lugar”, seguramente no pensaba en la Scottish Premiership 2026-2027. Pero le encajaría como un guante a las dos primeras jornadas de St Mirren.

El contexto lo es todo. Y ahora mismo tira del club en todas direcciones.

En Falkirk, con un rival golpeado por la marcha de jugadores clave en el mercado, St Mirren se encontró con un estreno a domicilio que, sobre el papel, podía haber sido bastante peor. En Paisley, el calendario también sonrió: recibir a St Johnstone, recién ascendido y todavía apoyado en el bloque que ganó el Championship, es un inicio de curso que cualquier recién llegado al banquillo firmaría.

El algoritmo fue amable. El año pasado, en ese mismo fin de semana, los pioneros del totaalvoetbal en Escocia, Motherwell, aterrizaron como primer visitante. Esta vez, el guion parecía menos cruel.

Pero en esos argumentos tan favorables se escondía una trampa.

Un examen más duro suele traer menos opciones de sumar, sí, pero también una oportunidad mayor de desafiar el pronóstico. La temporada pasada, una derrota por 1-0 ante Celtic en Glasgow en la jornada inaugural dejó a St Mirren sin puntos, aunque con una certeza incuestionable: el equipo de Stephen Robinson podía pelear de tú a tú con rivales mucho más ricos hasta el último minuto.

Ahora el riesgo es distinto. Un 1-0 en contra ante Falkirk o St Johnstone en este inicio, con un técnico novato tratando de imponer sus ideas, no se leería como un tropiezo aislado. Sonaría a ruido. A dudas. A caos.

Por eso, al valorar este arranque, hay que caminar sobre una línea fina: no dejarse arrastrar por la euforia, pero tampoco racanear elogios a dos victorias que han costado sudor. Aquí mandan los detalles.

Dos partidos de liga, dos triunfos para Craig McLeish y su equipo. Dos porterías a cero. Dos penaltis: uno detenido, otro convertido.

Killian Phillips ya suma tres goles ligueros, disfrutando como un mediapunta liberado, dueño de la zona del 10 y del peso ofensivo del equipo.

Ocho debuts en liga. Tres jóvenes escoceses —quizá cuatro— asumiendo papeles protagonistas, sin esconderse, empujando el ritmo de un vestuario que respira frescura.

Y en la grada, seis mil quinientos Buddies asistiendo a algo que no siempre se ve en estos lares: un fútbol valiente, de cara, a todo pulmón, con el equipo defendiendo hacia adelante, la cabeza levantada y una plantilla joven que todavía tiene margen para crecer.

El contexto recuerda que solo van dos jornadas. La tabla, en cambio, muestra un inicio perfecto. Entre ambas cosas se mueve este nuevo St Mirren.

Quedan treinta y seis partidos por delante para descubrir si estas primeras señales son solo un destello… o el inicio de algo mucho más grande en Paisley.