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Tottenham y Aston Villa buscan encenderse en Premier League

Más de 500 millones de libras entre los dos. Un solo gol. Tres puntos en total. Así llegan Tottenham y Aston Villa a su cita del sábado en el Tottenham Hotspur Stadium, cargados de fichajes, dudas y la sensación de que la temporada aún no ha empezado de verdad para ninguno.

Los dos aparecen en la parte baja de la tabla en este arranque de Premier League, un contraste llamativo para los dos últimos campeones de la Europa League. La inversión ha sido masiva, la transformación profunda. La chispa, de momento, no.

Dos proyectos nuevos, cero margen

En Birmingham, Unai Emery ha desmontado y vuelto a armar el equipo que levantó la Europa League. Diez incorporaciones, seis salidas clave, entre ellas Morgan Rogers y Ollie Watkins. Más de 250 millones de libras para rediseñar el ataque y renovar un bloque que, con él, se había acostumbrado a mirar a Europa desde arriba.

Emery tiene crédito. Llegó a un Villa que vagaba por mitad de tabla y lo convirtió en un conjunto europeo habitual, clasificado para competiciones continentales cada temporada desde su aterrizaje y ahora de regreso a la Champions League. Ese pasado reciente le protege, pero también eleva el listón: ya no basta con competir, hay que ganar mientras se integran diez caras nuevas.

Tottenham, por su parte, también ha cambiado de piel. Diez fichajes por más de 300 millones, un vestuario prácticamente nuevo y una afición cansada de dos años coqueteando con el descenso. La paciencia se ha agotado. El sábado no se negocia: solo vale la victoria.

Emery, entre la agitación y la calma

La derrota del pasado fin de semana ante Nottingham Forest dejó cicatriz. Emery reconoció que no supo exactamente por qué su equipo perdió el control del partido. Desde la banda, agitado en su zona técnica, no logró encontrar el interruptor para corregir el rumbo. Demasiadas piezas nuevas, demasiadas dudas en plena construcción.

En el vestuario, el tono cambia. El técnico, que puede parecer desbordado durante los 90 minutos, baja pulsaciones en cuanto cruza la puerta y se dirige al grupo con calma quirúrgica. Está convencido de que el equipo va a crecer, pero sabe que necesita anclas. Ahí entran John McGinn y Tyrone Mings, dos de los pesos pesados llamados a sostener al vestuario en este tramo turbulento.

No es casualidad que ambos jugaran el miércoles en la victoria de Carabao Cup ante Coventry. Pudo haber rotado, reservarlos. Prefirió tenerlos en el césped, marcando el tono competitivo mientras el resto se adapta.

McGinn ya describió en su día el método Emery como “hacer muchos deberes”. No era una metáfora vacía. La exigencia táctica es alta, los roles están muy definidos y los recién llegados lo están notando. Aaron Wan-Bissaka, por ejemplo, ha sufrido en sus tres primeros partidos mientras intenta asimilar un manual complejo. Y no es el único que parece pensar demasiado en lugar de jugar de manera natural.

Un parón que no ayuda a nadie

Después del duelo en Londres, llegará un parón de tres semanas. Sobre el papel, tiempo ideal para trabajar. En la práctica, un problema más para Emery.

“Este parón es una locura porque son tres semanas. No me gusta estar tres semanas así, pero debemos aceptarlo”, admite el técnico. El calendario se le rompe: muchos jugadores se marchan con sus selecciones y el trabajo de integración se frena justo cuando más lo necesita.

Cita un ejemplo claro: Johan Manzambi. El suizo jugó los dos primeros partidos, volverá a hacerlo el sábado y después se irá con su selección. A su regreso, habrá que reengancharlo otra vez al engranaje de Villa. “Su mente quizá estará confundida”, avisa Emery. Un paso adelante, medio paso atrás.

El entrenador insiste en que no quiere usar el parón internacional como excusa. Señala un punto y una prioridad: “El sábado es muy importante porque nos faltan puntos, pero seguimos en nuestro proceso intentando trabajar lo mejor posible”. El mensaje es claro: el proyecto está en marcha, pero la clasificación no espera.

Un ataque nuevo, una urgencia vieja

Ante Forest debutaron Manzambi, llegado desde Freiburg, y el extremo de 47 millones Ibrahim Mbaye, procedente de Paris St-Germain. Ambos entraron desde el banquillo, pero forman parte del plan para un frente ofensivo prácticamente nuevo, llamado a cambiarle la cara al equipo.

Nicolas Jackson, fichado de Chelsea en agosto, será titular el sábado tras salir desde el banquillo en el CBS Arena. Emery se acerca, por fin, a un once tipo. Las piezas están sobre la mesa. Falta que encajen.

Villa solo ha sumado un punto en cuatro jornadas. Tottenham tampoco vive mejor. Dos proyectos multimillonarios, dos entrenadores bajo presión y un mismo escenario: un Tottenham Hotspur Stadium que puede dictar sentencia temprana.

No hay tiempo para más pruebas. Ni para excusas. El sábado, o arrancan de verdad, o la temporada empezará a pesar demasiado pronto.