Truro City cae ante Salisbury y deja a su técnico desconcertado
Truro City se marchó del campo con una sola pregunta en la cabeza: ¿cómo se puede perder un partido así?
El equipo de John Askey cayó 0-1 en casa ante Salisbury en la National League South, en un encuentro en el que tuvo el balón, el territorio y las ocasiones… pero no el gol. La noche terminó con el técnico hablando de un resultado “desconcertante”.
El choque se torció muy pronto. En el minuto ocho, Josh Hedges silenció al público local con el único tanto del partido, un golpe temprano que dio a Salisbury exactamente lo que quería: algo a lo que agarrarse durante el resto del encuentro. A partir de ahí, los visitantes se abrocharon atrás y defendieron con uñas y dientes.
Truro reaccionó. Con paciencia, fue empujando a Salisbury hacia su área, especialmente tras el descanso. Las llegadas se multiplicaron, los centros llovieron sobre el área visitante y el balón merodeó una y otra vez la portería rival. Pero nunca quiso entrar.
Askey lo resumió sin rodeos en declaraciones a BBC Radio Cornwall: habían hecho “de todo menos meter el balón en la red”.
Salisbury, pese a sufrir sin balón, también dejó su aviso. En la primera parte estrelló un disparo en el larguero y, ya en la segunda, Jordan Alonge mandó otro intento al poste, rozando el 0-2. Truro respondió con una ocasión muy clara de Will Dean tras el descanso, pero la puntería volvió a fallar.
El entrenador local no escondió su perplejidad: dijo que le resultaba “baffling” tener tanta posesión, tantos balones colgados al área y que nada les cayera de cara. La sensación era de dominio estéril, de esas noches en las que el fútbol se empeña en negar cualquier recompensa.
La derrota, solo la segunda de Truro en liga esta temporada, tiene consecuencias en la tabla: el equipo cae al séptimo puesto, mientras Salisbury se impulsa hasta la cuarta plaza. El golpe llega, además, tras otro tropiezo en casa, el 1-1 del sábado ante Walton & Hersham, un partido que dejó a Askey “frustrado” por el mal juego.
Esta vez, la lectura del técnico fue distinta. Aseguró que el equipo había jugado “bastante bien”, pero que faltó el remate definitivo. Hubo situaciones claras, momentos en los que “se debía haber marcado” y no se hizo. Esa fue, para él, la diferencia entre un punto, tres o ninguno.
Askey dejó un último apunte que retrata la noche: dudó de que a lo largo del resto de la temporada se vayan a ver muchos partidos con tantos balones colgados al área rival como los que Truro lanzó en este encuentro.
El problema es que el marcador sigue diciendo lo mismo: cero goles, cero puntos y una pregunta incómoda para el vestuario sobre su pegada real en la lucha por los puestos altos.






