El vacío de Salah: advertencias y fichajes perdidos del Liverpool
Liverpool se ha jugado un órdago este verano. Ha dejado marchar a Mohamed Salah sin incorporar un sustituto específico para el costado derecho… y ya hay voces que avisan de que la factura puede ser muy cara.
El club destinó su gran inversión a Bradley Barcola, aterrizado en el penúltimo día de mercado por unos imponentes 123 millones de libras (140 millones de euros, 163 millones de dólares), una cifra cercana al récord histórico de la entidad. El francés llega con una misión tan simple de explicar como difícil de ejecutar: acercarse al descomunal registro de goles y asistencias que dejó Salah en Anfield, donde el egipcio se marchó convertido en ídolo y tercero en la lista de máximos goleadores del club.
Hay un matiz clave. Barcola rinde mejor partiendo desde la izquierda, una zona en la que Liverpool ya acumula alternativas de nivel. La banda derecha, la de Salah, sigue sin un heredero natural.
“Podría costarles”: la crítica de Warnock
Esa grieta en la planificación no pasa desapercibida. Stephen Warnock, en declaraciones a TEAMtalk en asociación con Gambler Media, no se anduvo con rodeos al analizar el mercado de los de Anfield.
“En última instancia, sí, podría costarles”, afirmó el exdefensa.
Su argumento va directo al núcleo del problema: Liverpool buscó, pero no encontró un relevo que se acercara a lo que ofrecía Salah.
“¿Había un sustituto adecuado que pensaran que podía replicar lo que hacía Salah? No creo que exista un reemplazo adecuado, porque lo de Salah fue fenomenal”, subrayó.
El club, fiel a su política, marcó límites económicos. Eso explica, en parte, por qué el intento por Ismaila Sarr llegó tan tarde y se quedó en nada, y por qué dos ofertas por Yankuba Minteh fueron rechazadas. Para Warnock, el movimiento por Sarr fue desconcertante por su momento, su edad y su precio, aunque entiende que la postura de Crystal Palace y el factor edad pesaran en la decisión de no ir más allá.
Minteh, la puerta entreabierta de enero
El nombre de Yankuba Minteh sigue sobre la mesa. Tiene 22 años, siete menos que Sarr, y un techo más alto. La sensación es que el capítulo no está cerrado.
“Yankuba Minteh es interesante porque uno se pregunta si habrían apretado de verdad por él si hubiese estado totalmente en forma”, apuntó Warnock.
Ahí aflora una crítica más profunda a la planificación deportiva del club. El exjugador no entiende cómo, sabiendo desde hace tanto tiempo que Salah se marcharía, Liverpool no ha atado todavía a su sucesor.
“Siempre pienso que deberías mirar dos o tres temporadas por delante; con lesiones, bajones de forma… siempre tienes que pensar quién es el siguiente en la fila”, explicó. “Siento que Liverpool no ha rectificado esa situación, y me parece absolutamente increíble, para ser sincero”.
Warnock ve posible un nuevo intento por Minteh en enero. Pero deja una puerta abierta a que otro nombre irrumpa en el radar en los próximos meses. El margen será mínimo: un mercado invernal corto, comprimido y sin demasiado espacio para errores.
El gran lamento: Semenyo por 62,5 millones
Si la ausencia de un “nuevo Salah” ya genera debate, hay otro episodio que deja un regusto aún más amargo en el entorno del club: el fichaje que no fue. Antoine Semenyo.
El aterrizaje de Barcola cerró una persecución de casi un año al exjugador de PSG, pero no era el primer objetivo. Liverpool ya había seguido muy de cerca a Semenyo en enero pasado, antes de que el atacante acabase en Manchester City por 62,5 millones de libras (73 millones de euros, 84,5 millones de dólares). En las primeras semanas del verano, el club también había trabajado en la opción Yan Diomande.
Warnock no esconde su sorpresa por cómo se desarrolló el caso Semenyo.
“Me pareció muy extraño en su momento que no ficharan a Semenyo”, admitió. “Por el precio que tenía, sí, estaba inflado, pero es un jugador contrastado en Premier League, un auténtico portento físico que marca goles, fiable, resistente… marca todas y cada una de las casillas”.
El rendimiento inmediato del atacante en el City solo ha acentuado la sensación de oportunidad perdida.
“No pensé que haría lo que está haciendo en Man City tan rápido; creía que le llevaría tiempo asentarse, pero creo que Liverpool dejó escapar uno muy bueno ahí”, sentenció Warnock.
El exjugador vuelve entonces a Minteh como posible solución, aunque con matices claros: todo dependerá de su estado físico y de su nivel competitivo de aquí a enero. Y recuerda que la ventana invernal apenas deja margen para maniobrar.
Diomande y el precio de la proyección
Otro de los nombres que estuvieron en la órbita de Liverpool fue Yan Diomande. El club lo quiso, pero el coste frenó cualquier intento serio.
“Yan Diomande era otro que también querían, pero habiéndolo visto en el Mundial, no estoy del todo seguro de que encaje por 100 millones”, valoró Warnock. “Creo que 50-60 millones habrían sido un valor más realista para él, pero ahora todo el mundo trabaja sobre el potencial y piensa en lo que podrían ser capaces de hacer en 10 años”.
Es la tensión permanente del mercado moderno: pagar hoy por lo que un futbolista podría llegar a ser mañana, con el riesgo de equivocarse multiplicado por cada cero en el cheque.
Barcola, el foco inmediato… y la sombra de Salah
Mientras tanto, toda la atención se posa sobre Bradley Barcola. Su fichaje, su precio y su perfil han generado un enorme ruido en el entorno de Liverpool. Un simple tuit de 14 palabras de Jamie Carragher sobre el francés se volvió viral y desató el cachondeo entre los aficionados, reflejo de la mezcla de ilusión, escepticismo y presión que rodea al nuevo fichaje.
Barcola aterriza con talento, proyección y un coste que no admite medias tintas. Tendrá que producir desde ya, aunque su zona natural no sea la que durante años dominó Salah.
La gran pregunta flota en el ambiente: ¿ha apostado Liverpool por el jugador correcto… en el lado equivocado del campo?






