Víctor Muñoz hereda el dorsal 23 en Liverpool
Víctor Muñoz aún no ha disputado un solo minuto con Liverpool, pero ya se ha colocado en el centro de una pequeña tradición del club. El centrocampista español, fichado desde Osasuna en junio y recién aterrizado en la pretemporada en el AXA Training Centre con la medalla de campeón del mundo al cuello, lucirá el dorsal 23 en su primera campaña en Anfield.
No es un número cualquiera. Y en Liverpool, mucho menos.
Un campeón del mundo con número de peso
Muñoz se ha unido a un grupo muy reducido: solo seis futbolistas se han proclamado campeones del mundo mientras pertenecían a Liverpool, y nadie lo lograba desde que Pepe Reina y Fernando Torres levantaron el trofeo con España en 2010. El club llevaba años esperando a otro campeón del mundo en su vestuario. Ya lo tiene. Y ahora también sabe qué número le acompañará.
Durante el torneo, el dorsal del internacional español quedó en suspenso. La llegada en verano de Jeremy Jacquet, que se quedó con el 5, obligaba a esperar. No había prisa: el protagonismo estaba en el Mundial, no en la serigrafía de la camiseta.
La incógnita se ha resuelto esta semana. El equipo de Andoni Iraola ha anunciado que Muñoz vestirá el 23, un número con historia reciente en el club y que llevaba vacío desde la temporada 2022/23.
El legado del 23 en Anfield
El último en usarlo fue Luis Díaz. El colombiano se enfundó el 23 en su primera etapa como red antes de dar un paso simbólico: cambiar al 7 para la campaña siguiente, uno de los dorsales más selectos del club y que solo cinco jugadores han llevado en la era Premier League.
Antes de Díaz, el 23 ya estaba cargado de significado. Jamie Carragher lo convirtió en parte de su identidad durante toda su carrera: 16 años defendiendo la camiseta de Liverpool con el mismo número a la espalda. Un símbolo de constancia, compromiso y jerarquía. Difícil encontrar un precedente más contundente para un futbolista que llega nuevo al vestuario.
El pionero, sin embargo, fue otro producto de la cantera: Robbie Fowler. El delantero fue el primero en darle vida al 23, durante tres temporadas, antes de cambiar al 9 en la 1996/97 tras la salida de Ian Rush del frente de ataque de Anfield. El traspaso del 9 a Fowler cerró una era y abrió otra.
Con el paso de los años, el 23 ha tenido apariciones más puntuales, pero siempre reconocibles. Emre Can lo llevó en el centro del campo, Xherdan Shaqiri lo lució como atacante versátil y desequilibrante. Ninguno de ellos pasó desapercibido.
Un número, una expectativa
Ahora la responsabilidad recae en Muñoz. Llega como campeón del mundo, se instala en un club que mira de reojo a su propia historia y recibe un dorsal que, sin ser el más glamuroso, ha quedado asociado a jugadores con carácter, peso competitivo y momentos importantes.
La camiseta ya está lista. El 23 vuelve a tener dueño en Anfield. Ahora le toca a Víctor Muñoz escribir qué significa ese número para la próxima era de Liverpool.






