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Villarreal enfrenta crisis tras derrota y Pérez habla de problemas mentales

El Estadio de la Cerámica pasó del alivio a la angustia en cuestión de minutos. Gerard Moreno había adelantado al Villarreal a la media hora de juego, encendiendo por fin una noche de lunes que parecía escrita para reconciliarse con la grada. Pero el guion se rompió de golpe.

Dos zarpazos, primero de Cucho Hernández y después de Natan, voltearon el marcador antes del descanso y dejaron al equipo hundido. De un 1-0 controlado a un 1-2 que olía a crisis. Y no era solo una sensación: la derrota, tercera en las cinco primeras jornadas de LaLiga, deja al Villarreal anclado en la 18ª plaza, con apenas dos puntos y demasiadas dudas.

Diez goles encajados en cinco partidos. Un dato que duele y que iguala el peor arranque defensivo del club, el de la temporada 2023-24, como recordó Marca. La herida no es solo táctica. Es emocional.

“Nos pasó lo mismo”

Tras el partido, en la sala de prensa de La Cerámica, el técnico Pérez no escondió el diagnóstico. Ni el golpe.

“Hasta que marcó Betis, el partido estaba saliendo tal y como lo habíamos imaginado”, explicó, subrayando que el plan inicial funcionaba. El problema llegó en cuanto entró el empate. “En el momento en que encajamos, nos pasó lo mismo que contra Depor”.

El equipo se descompuso. La cabeza se vino abajo. Y el segundo tiempo fue el reflejo de ese derrumbe.

“La segunda parte fue dañina para el equipo y para mí como entrenador. Afecta a nuestra confianza y a nuestra autoestima”, reconoció Pérez, visiblemente tocado. No hablaba solo de un mal resultado, sino de una sensación que se repite, de un patrón que empieza a perseguir a su vestuario.

Recuperarse de una derrota nunca es sencillo. Hacerlo cuando el equipo se queda con la impresión de haberse caído anímicamente en cuanto recibe un golpe, todavía menos. “Recuperarse de la derrota nunca es fácil, pero es aún más difícil cuando te vas con estas sensaciones. Aun así, no nos queda otra que seguir adelante”.

Exigencia de la grada y autocrítica

El entrenador navarro sabe dónde está y qué se le pide. La afición de La Cerámica no solo exige resultados: quiere un equipo reconocible, competitivo, a la altura de los últimos años. Por eso, Pérez fue claro al hablar de la necesidad de revisar todo.

Subrayó que hace falta un análisis profundo, inmediato, para alcanzar el nivel que el club y su gente reclaman. No habló de retoques superficiales, sino de mirar al detalle cada decisión.

“No estamos consiguiendo darle a nuestros aficionados lo que queremos darles y lo que se merecen”, admitió. Una frase dura para cualquier entrenador, más aún en un inicio de curso tan delicado. “No vamos a dormir bien esta noche. Estamos muy decepcionados”.

La respuesta, para él, empieza ya. Sin pausa. “Mañana tenemos que recuperar la ilusión, analizar el partido y trabajar en mejorar para encontrar el nivel que buscamos”.

Una idea clara, pero bajo revisión

Pérez insiste en que el equipo no está perdido en cuanto a propuesta. Defiende que el plan existe, que se ha visto “por fases” en varios partidos. El problema es sostenerlo, no desaparecer cuando llega el primer golpe.

“Nuestra idea está clara y la hemos mostrado en fases durante varios encuentros”, recordó. Ahí aparece la parte más incómoda de su discurso: sabe que no basta con destellos. “Necesito analizar todo con mucho cuidado para ver qué debemos cambiar para superar este momento tan difícil”.

La pregunta ya no es solo qué falla en defensa o cómo ajustar el sistema. La cuestión es si este Villarreal puede transformar su fragilidad mental en carácter competitivo antes de que la clasificación convierta este mal arranque en una condena.