West Ham advierte a su afición sobre cántico divisivo
West Ham ha dado un paso al frente. El club ha instado a sus aficionados a dejar de entonar un cántico con mensaje “ofensivo y divisivo” que se escuchó en el estreno liguero de la temporada en Championship ante Burnley.
El incidente se produjo el pasado domingo, en el empate 2-2 en Turf Moor. Una parte de la hinchada visitante entonó un canto dirigido al extremo Manor Solomon, con un contenido de carácter “anti-Palestine”, según reconoció la propia entidad.
El jugador, internacional con Israel, llegó este verano procedente de Tottenham, tras sus cesiones anteriores en Fulham y Leeds. Su fichaje había generado expectación deportiva; ahora, el club se ve obligado a blindarlo también en el plano social.
Un mensaje claro antes del debut en casa
Antes del primer partido de la temporada en casa, este sábado ante Charlton, West Ham publicó un comunicado contundente. Sin rodeos: quiere cortar de raíz cualquier comportamiento que manche la imagen del club.
La entidad recordó a su afición “la responsabilidad que todos tenemos de representar al club de la manera correcta” y subrayó que “cada uno de los aficionados es un embajador”.
El mensaje va más allá del caso concreto. West Ham remarcó que, “independientemente de su origen”, cualquier seguidor de su diversa masa social “debe poder disfrutar de ver a su equipo sin miedo, discriminación ni abusos”. El club insistió en que mantiene su compromiso para que “todo el mundo se sienta seguro, respetado e incluido” en el estadio.
El canto forma parte del ruido habitual de un partido. El club lo sabe y lo asume: “Entendemos que cantar y corear es una parte tradicional y profundamente arraigada de la experiencia de día de partido”. Pero marcó una línea roja.
West Ham anima a su gente a “cantar alto y orgulloso” por el club y por los jugadores que visten la camiseta claret and blue, pero “nunca de una manera que genere división o cause ofensa entre otros aficionados”.
El perfil de Solomon, en el centro del foco
Manor Solomon, de 27 años, es mucho más que el epicentro de una polémica. Acumula 49 internacionalidades con Israel y construyó parte de su carrera en Ucrania, donde conquistó tres títulos con Shakhtar Donetsk antes de su cesión a Fulham.
En Inglaterra, su nombre también quedó ligado al éxito reciente de Leeds, al que ayudó a lograr el ascenso al título de Championship en la temporada 2024-25.
Ahora, su reto pasa por consolidarse en West Ham en un contexto deportivo exigente y, a la vez, en un entorno en el que el propio club ha dejado claro qué tipo de grada quiere: ruidosa, sí, pero sin cruzar la línea del respeto.






