Ademola Lookman brilla en el debut del Atlético
El Atlético de Madrid arrancó la pretemporada con una goleada que dice 4-1 ante Getafe, pero que cuenta otra historia si se mira de cerca. El marcador es contundente. El contexto, no tanto. Lo que sí quedó claro en la tarde fue un nombre propio: Ademola Lookman.
El delantero nigeriano firmó dos goles en la primera parte y marcó el tono del partido. No fue solo cuestión de cifras. Fue la sensación de que cada vez que recibía, algo podía romperse en la zaga rival. Desmarques agresivos, decisión en el área, olfato. En un amistoso de julio, cuando muchos todavía se están quitando el óxido, Lookman pareció jugar dos semanas por delante del resto.
Getafe, eso sí, llegó con lo justo. Plantilla plagada de canteranos, un once de circunstancias, poca experiencia para sostener el ritmo y la intensidad de un bloque que, aunque aún falto de piezas mundialistas, sí presentaba una base reconocible de primer equipo. La diferencia de jerarquía se notó. Y maquilló el resultado.
Aun así, el doblete de Lookman no se puede despachar como una anécdota veraniega. En un Atlético que lleva tiempo buscando más pegada y más colmillo en los metros finales, un atacante que se mueve con esa naturalidad entre líneas y que define con tanta claridad se convierte, de golpe, en una pieza a vigilar muy de cerca en la pizarra de Diego Simeone.
El ensayo de la zaga de tres
Más allá de los goles, el otro foco de la tarde estuvo en la pizarra. Simeone probó con tres centrales y carrileros largos, un dibujo que altera hábitos y jerarquías dentro del equipo. No es un matiz menor. Es una declaración de intenciones, aunque sea a modo de prueba.
En ese sistema, Marcos Llorente volvió a ser un futbolista expansivo. Con campo por delante, pisando zonas interiores y exteriores, apareció como un recurso clave para romper líneas y llegar desde segunda fila. Su protagonismo en ese esquema recordó por momentos al jugador que explotó como llegador, capaz de convertir cada carrera en una amenaza.
El dibujo, además, está pensado para aprovechar las características de Alejandro Grimaldo, uno de los refuerzos más llamativos del verano rojiblanco. Aunque todavía no se ha incorporado a los entrenamientos, su perfil encaja de forma natural en el rol de carrilero: pierna zurda fina, criterio con balón, capacidad para proyectarse arriba sin perder la referencia defensiva. El sistema parece ir abriéndole hueco antes incluso de que pise el césped con sus nuevos compañeros.
La gran incógnita es cuánto durará este experimento. ¿Es un ensayo puntual de pretemporada o el esbozo del plan para el curso que viene? Simeone no dio respuestas definitivas con sus decisiones, pero sí dejó una pista: cuando el equipo puede juntar talento ofensivo sin perder solidez atrás, el 3-5-2 (o sus variantes) vuelve a aparecer en escena.
Una goleada con asterisco, un mensaje sin matices
El 4-1 final invita a la euforia fácil, pero el rival condiciona cualquier lectura. Un Getafe tan debilitado, cargado de chicos del filial, no permite sacar conclusiones tajantes sobre el nivel colectivo del Atlético. El partido sirvió más para soltar piernas, probar mecanismos y empezar a tejer automatismos que para lanzar veredictos.
Sin embargo, hay actuaciones que trascienden el contexto. La de Lookman fue una de ellas. Sus dos goles en la primera mitad no solo iluminaron el marcador: dejaron la sensación de que puede ocupar un lugar central en la línea de ataque cuando lleguen los partidos serios. Ataca el espacio, se ofrece entre centrales, define rápido. Ese tipo de delantero que simplifica decisiones al resto.
Con el bloque todavía incompleto por la resaca del Mundial de 2026, la pretemporada se convierte en un casting silencioso. Cada minuto cuenta para ganarse la confianza del entrenador, para escalar posiciones en la rotación, para presentarse como solución y no como simple alternativa.
En ese escenario, Lookman ya ha levantado la mano. La cuestión, a partir de ahora, no es si puede encajar en el Atlético de Simeone, sino cuánto peso está dispuesto el técnico a darle en un ataque que pide, cada vez con más fuerza, un protagonista nuevo.






