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Alarma en París: Dembele se marcha tocado a 12 días de la final

El gesto lo dijo todo. En el Stade Jean-Bouin, Ousmane Dembele dejó el césped antes de tiempo, caminando directo al vestuario, con la mano en el muslo y el gesto torcido. No hizo falta traducción: a menos de dos semanas de la final de la Champions League ante Arsenal, saltaron todas las alarmas en el Paris Saint-Germain.

El francés, de 29 años, pidió el cambio a mitad de la primera parte del duelo ante Paris FC tras sufrir un golpe que encendió las dudas sobre un posible problema muscular. Gonçalo Ramos entró en su lugar, pero la verdadera preocupación estaba ya lejos del partido: Budapest, 30 de mayo, el gran objetivo de la temporada.

Dembele ha sido uno de los grandes líderes ofensivos del PSG este curso. Sus números lo sostienen: 19 goles y 11 asistencias en 39 partidos en todas las competiciones. Su ausencia en la final no sería un simple contratiempo; sería un golpe directo a las aspiraciones de revalidar el título europeo.

Luis Enrique enfría el pánico, a la espera de las pruebas

Las imágenes de Dembele cojeando hacia el túnel dispararon el nerviosismo, pero Luis Enrique intentó bajar el tono en la sala de prensa. El técnico español habló de calma, de prudencia, de no dramatizar antes de tiempo.

“Creo que es solo fatiga”, explicó ante los medios. Recordó que, por ahora, todo son conjeturas y que habrá que esperar a las pruebas médicas programadas para el lunes para conocer el alcance real del problema. Aun así, dejó un mensaje que en París se agarran con fuerza: no cree que sea nada grave y todavía quedan dos semanas.

El margen es mínimo, pero existe. Doce días para recuperar a un jugador que condiciona el plan de ataque, que fija defensas, que abre partidos cerrados. Doce días para que el PSG pueda presentar su once de gala en Budapest.

Preocupación doble: PSG y selección francesa en vilo

La posible lesión de Dembele no solo inquieta al PSG. También mira de reojo la selección francesa. Didier Deschamps lo ha incluido en la lista para el Mundial de 2026, y cualquier problema muscular de larga duración podría alterar su hoja de ruta de cara al torneo.

En el entorno de Les Bleus se le considera una pieza esencial del arsenal ofensivo, un futbolista capaz de cambiar el ritmo de un partido en una jugada. Por eso, el cuerpo técnico de la selección seguirá con atención milimétrica los resultados de las pruebas médicas del lunes. Cada informe, cada detalle, contará.

Mientras tanto, en los despachos del PSG reina una calma controlada. No hay dramatismo público, no hay mensajes alarmistas. El club sabe que dispone de una ventana de 12 días para intentar que su atacante llegue a la final no solo disponible, sino en plena forma competitiva.

La temporada del PSG, que sueña con levantar la Champions por segundo año consecutivo, puede depender de cómo responda un solo músculo en la pierna de Ousmane Dembele. Y en París, ahora mismo, todo gira alrededor de esa incógnita.