futbolalinstante full logo

Liverpool: La herida de Salah y el futuro con Slot

Anfield se prepara para un final de temporada que huele más a juicio que a celebración. Hace un año, el estadio afinaba la voz para cantar un título de Premier League. Hoy, Liverpool llega al último partido ante Brentford con 20 derrotas acumuladas en todas las competiciones, un fútbol que no engancha y la clasificación a la Champions aún sin sellar. El contraste es brutal.

En el centro de todo, dos figuras: Arne Slot y Mohamed Salah. Dos visiones, un mismo diagnóstico: el club se ha alejado de lo que fue.

Slot quiere un Liverpool distinto

El técnico neerlandés no se esconde. Sabe que el equipo no convence y que su idea aún no ha calado.

“Tenemos que encontrar la forma de evolucionar el equipo y jugar un tipo de fútbol que me guste”, admitió. “Y si a mí me gusta, a los aficionados también les gustará, porque no me han gustado muchas de las cosas que hemos hecho esta temporada”.

No es una frase ligera. Es una enmienda casi total a la campaña. Slot habla de un proceso que no termina el domingo, sino que arranca ahí: ahora, en verano y durante la próxima temporada. La palabra es “evolucionar”, pero el trasfondo suena a reconstrucción.

El partido contra Brentford, a las 16:00, se ha convertido en algo más que un cierre de curso: “El encuentro del domingo puede darnos una base real de cara a la próxima temporada. Ahí es donde debemos poner el foco”, subrayó.

Salah, el adiós más incómodo

Mientras Slot intenta construir, Salah se marcha dejando un mensaje que retumba. El egipcio, que rara vez usa sus redes para algo que no sean despedidas de compañeros o mensajes puntuales a la afición, eligió esta vez un comunicado contundente.

Recordó el viaje “de ‘doubters’ a ‘believers’, y de ‘believers’ a campeones”, reivindicó su esfuerzo y confesó el dolor de “derrumbarse” en otra derrota más esta temporada, la de Aston Villa. No fue un simple lamento. Fue un reproche.

“Quiero ver a Liverpool volver a ser el equipo de ataque ‘heavy metal’ al que los rivales temen y volver a ser un equipo que gana trofeos”, escribió. Para Salah, esa identidad “no puede ser negociable” y cualquiera que llegue al club “debe adaptarse a ella”. Ganar “algunos partidos aquí y allá” no es suficiente. No para Liverpool.

El egipcio, que se despedirá tras el duelo ante Brentford, dejó también claro el listón mínimo: clasificarse para la próxima Champions. “Como siempre he dicho, clasificarse a la Champions de la próxima temporada es el mínimo. Haré todo lo que pueda para que eso ocurra”.

Su salida, con 257 goles y títulos de Champions y Premier en su mochila desde 2017, no es solo una pérdida deportiva. Sus palabras, por trayectoria y peso en el vestuario, golpean el corazón del proyecto. Y, a juzgar por las reacciones de compañeros como Curtis Jones y Hugo Ekitike en su publicación, no es una opinión aislada.

La respuesta de Slot: priorizar el césped

Slot, cuestionado por las declaraciones de Salah, eligió rebajar el ruido público y blindar el vestuario.

“No creo que sea tan importante lo que yo sienta al respecto”, dijo sobre el mensaje del egipcio en redes. “Lo importante es que nos clasifiquemos a la Champions el domingo y que prepare a Mo y al resto del equipo para estar listos de la mejor manera posible. Eso es lo que importa”.

El entrenador no ocultó su frustración por la derrota ante Aston Villa, que les habría dado ya el billete a la máxima competición europea: “Estaba muy decepcionado porque una victoria nos habría dado la clasificación, y no lo hicimos. Ahora queda un partido y es vital para nosotros como club”.

Preguntado si las palabras de Salah han afectado al grupo, Slot se aferró a lo que ve en el día a día: “No sé si ha tenido impacto en el grupo. Lo que he visto es que el equipo ha entrenado muy bien esta semana. Esperamos continuar igual los próximos dos días para estar realmente preparados”.

Y, pese al ruido, insistió en que comparte objetivo con su estrella: “Creo que Mo y yo tenemos el mismo interés: queremos lo mejor para este club. Queremos que el club sea lo más exitoso posible. Fuimos parte de darle a los aficionados su primer título de liga en cinco años, pero también somos conscientes de esta temporada”.

Rooney, sin paños calientes

Desde fuera, la figura de Salah también se ha convertido en tema de debate. Wayne Rooney, exdelantero del Manchester United, fue directo al analizar la situación.

Dijo que le parecía “triste” que, después de todo lo que ha hecho y logrado en Liverpool, terminara lanzando otro dardo a Slot. Interpretó el deseo del técnico de jugar un fútbol de “heavy metal” como una búsqueda del estilo Jürgen Klopp, y fue tajante con el encaje actual de Salah en ese modelo: considera que ya no tiene piernas para sostener ese ritmo alto y esa intensidad.

Rooney incluso fue más allá: si él fuera Slot, no tendría al egipcio “ni cerca del estadio” en el último partido. Recordó un episodio propio con Alex Ferguson, cuando una disputa lo dejó fuera de la convocatoria en el último encuentro del técnico en Old Trafford. Para Rooney, Salah ha “lanzado la granada”, ha dejado claro que no confía en Slot y ha puesto en una posición incómoda a sus compañeros, los que seguirán el próximo año.

Un vestuario que escucha… y una grada que protesta

El mensaje de Salah no nace en el vacío. Aadam Patel, periodista que sigue de cerca al club, recordó que antes de su explosiva entrevista en la zona mixta de Leeds en diciembre —en la que reconoció que su relación con Slot se había roto—, el entorno del jugador ya valoraba emitir un comunicado similar al actual para controlar el relato. Entonces, Salah optó por hablar a pie de campo, con la emoción a flor de piel. Esta vez ha preferido un texto más medido, pero no menos duro.

En paralelo, el ambiente en Anfield se ha ido enrareciendo. La combinación de malos resultados y un estilo de juego apático ha provocado que cada vez más aficionados expresen su descontento en las últimas semanas. No se trata solo de perder, sino de cómo se pierde.

Slot, pese a todo, mantiene que puede cambiar el rumbo. Aseguró recientemente que tiene “todas las razones para creer” que seguirá en el banquillo al inicio de la próxima temporada, pese a los tropiezos y al malestar en la grada.

Un partido, dos caminos

El duelo ante Brentford, sobre el papel, debería ser un trámite para un club acostumbrado a pelear por títulos. Hoy es otra cosa. Es un examen emocional, táctico y de carácter.

Para Slot, es la oportunidad de dejar una primera piedra creíble en su idea de evolución. Para Salah, el último acto en Anfield, con la Champions como “mínimo” y su legado ya asegurado, pero con un mensaje que cuestiona la deriva del equipo.

Liverpool se asoma al verano con una pregunta incómoda: ¿puede reconstruirse mirando hacia adelante mientras una de sus mayores leyendas se marcha recordándole lo que fue y lo que, según él, no puede permitirse dejar de ser?