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Aston Villa y Liverpool: La carrera por Bradley Barcola

Aston Villa ha encendido el mercado de extremos y, de paso, podría haberle despejado el horizonte a Liverpool. El club de Birmingham ha comenzado a trabajar en la incorporación de un “top winger” tras cerrar las operaciones de Manzambi y João Gomes y mientras avanza por un lateral izquierdo como Estupiñán. El objetivo prioritario para esa banda ya tiene nombre y apellido: Morgan Rogers.

Según Fabrizio Romano, Arsenal está preparado para acelerar con fuerza por el internacional inglés. Las conversaciones con el jugador están avanzadas y el club londinense lo tiene marcado como objetivo principal para reforzar los costados. No se trata de un plan B ni de una alternativa de última hora: estaba en la hoja de ruta desde hace tiempo, en un movimiento independiente al de Tzolis, al que también desean incorporar.

El matiz clave para el resto de grandes es otro. Romano insiste en que, a día de hoy, el vigente campeón de la Premier League no ha iniciado ningún tipo de negociación por Bradley Barcola. Ni llamadas, ni reuniones, ni tanteos formales. El foco de Arsenal está en Rogers. Punto.

Liverpool, solo en la pista… si paga el peaje

Con Arsenal mirando hacia Rogers y Aston Villa buscando su propio extremo, el escenario queda despejado para que el equipo de Andoni Iraola se coloque en cabeza por Bradley Barcola. Sin competencia directa de los ‘Gunners’ en este dossier y sin señales de otros gigantes moviéndose con decisión, el camino parece libre. Sobre el papel.

El problema está en la barrera de entrada. Paris Saint-Germain no tiene intención de regalar a un atacante zurdo que encaja de lleno en el perfil moderno de extremo de élite: joven, desequilibrante, con margen de crecimiento y ya contrastado en un club que pelea por la Champions League. El mensaje es claro: hará falta una suma muy importante para sentarse a negociar.

Liverpool, de momento, se ha movido poco en este mercado. Más allá de la llegada de Víctor Muñoz, el verano está siendo de una calma llamativa para un club que necesita reforzar su frente ofensivo. La presencia del Mundial en plena ventana de fichajes ha servido de explicación parcial al freno general del mercado, pero la sensación alrededor de Anfield es distinta.

Da la impresión de que todo gira en torno a una única cifra: cuánto va a exigir el PSG por Barcola. El club ha esperado, ha contenido movimientos y ha dejado pasar semanas clave, aparentemente para no comprometer su presupuesto antes de saber el coste real de su principal objetivo ofensivo.

Si esa es la estrategia, ahora llega el momento de la verdad.

Un verano que no admite excusas

El riesgo es evidente. Si Liverpool decide que el precio de Barcola es inasumible tras haber esperado tanto, se encontrará con un problema doble: sin su objetivo prioritario y con muy poco margen para reconstruir el plan antes del 1 de septiembre. El mercado no perdona a los indecisos y los grandes extremos no suelen quedarse sin equipo a última hora.

Dentro del club, la responsabilidad recae sobre Richard Hughes y su equipo de planificación deportiva. Después de semanas de seguimiento y contactos indirectos, cuesta creer que Liverpool no tenga ya una idea bastante aproximada del rango económico que maneja el PSG. Y, sobre todo, de si la oferta máxima que puede poner sobre la mesa se acerca lo suficiente a esa cifra como para pelear el fichaje con garantías.

Si la respuesta es no, todo este compás de espera habrá sido un lujo que el club no podía permitirse. Si es sí, entonces ha llegado la hora de actuar con decisión, sin medias tintas ni regateos que terminen abriendo la puerta a un nuevo pretendiente de última hora.

Arsenal ha elegido su batalla y va con todo a por Morgan Rogers. Aston Villa se ha lanzado al mercado para encontrar su propio extremo de referencia. El tablero se ha movido y, por una vez, el espacio está ahí para que Liverpool marque el ritmo.

La pregunta ya no es si Bradley Barcola encaja en lo que necesita Iraola. La pregunta es si el club está dispuesto a pagar el precio de tener un extremo de nivel Champions en plena reconstrucción ofensiva. Porque si no es ahora, ¿cuándo?