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Atsuki Ito se une a Bolton tras su paso por Gent

Atsuki Ito hace las maletas. Deja Gent y se marcha a Bolton, abriendo un camino que muchos esperaban ver antes con otro nombre: Max Dean. Mientras el futuro del delantero sigue en el aire antes del cierre del mercado, el centrocampista japonés ha sido el primero en cambiar Bélgica por la Championship.

No se va como la estrella que algunos imaginaron cuando aterrizó en 2024. En Gent nunca terminó de ofrecer, con continuidad, aquello que había mostrado en la J League. Ahora, Bolton se presenta como una segunda oportunidad. Otro entorno, otro ritmo, otro fútbol. Y la posibilidad de reencontrarse con la versión que deslumbró en Japón.

De Urawa Red Diamonds a una etapa irregular en Bélgica

Ito llegó a Gent tras cuatro temporadas sólidas con Urawa Red Diamonds en la J League. Sus números hablaban por él: 19 goles y 15 asistencias desde el centro del campo. Un mediocentro con llegada, criterio y capacidad para marcar diferencias en tres cuartos.

Su primer año en Gent fue correcto, pero lejos de lo que se esperaba para llenar el vacío que había dejado Hyun-Seok Hong en la medular. Jugó mucho, sí, pero sin terminar de adueñarse del equipo. Disputó 46 partidos, con apenas dos goles y una asistencia. Presencia, pero poca pegada.

Curiosamente, sus cifras mejoraron en la segunda temporada justo cuando sus minutos empezaron a caer. En 33 encuentros firmó cinco goles y tres asistencias, un rendimiento más cercano a su perfil ofensivo. Aun así, no bastó para convencer del todo.

La competencia en Gent y el nuevo rol en Bolton

Con el paso de los meses quedó claro que Rik De Mil tenía otras prioridades para el centro del campo. El técnico de Gent apostó por Leandro Lopes como mediocentro defensivo, con Matias Delorge como socio cuando las lesiones se lo permitían. Más arriba, en la zona creativa, la preferencia fue para Abdelkahar Kadri.

Ito se quedó a medio camino. Ni indiscutible como pivote, ni fijo como interior ofensivo. Su versatilidad, capaz de jugar en cualquier posición central, se convirtió en un arma de doble filo: útil para el equipo, pero insuficiente para asegurarle un puesto propio.

En Bolton, esa misma versatilidad puede ser oro. El japonés puede actuar más retrasado, ayudando en la salida de balón, o aparecer cerca del área, donde sus números en Japón y su segundo año en Bélgica demuestran que tiene gol y último pase. Todo dependerá de cómo decida encajarlo el cuerpo técnico.

Un perfil técnico para el rigor de la Championship

Nadie discute la calidad técnica de Ito. Control, pase corto, lectura de juego. Lo que sí se le exigirá ahora es que combine esas virtudes con el ritmo y el choque de la Championship, un campeonato que no perdona la falta de intensidad.

En ese sentido, sus dos temporadas en el fútbol belga pueden ser un buen puente. Ya conoce un fútbol más físico que el japonés, con más duelos, más fricción, menos tiempo para pensar. Bolton incorpora a un jugador que llega curtido y con hambre de protagonismo.

Ito aterriza en Inglaterra con una cuenta pendiente: demostrar que aquellos números con Urawa Red Diamonds no fueron un techo, sino el punto de partida de una carrera que, en Bolton, necesita por fin despegar.