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Bafana Bafana y Canadá: un cruce histórico en octavos

Bafana Bafana aterrizará en Los Ángeles con algo más que billetes de avión y equipaje: llega con una sacudida al Mundial bajo el brazo. Un 1-0 inesperado ante Corea del Sur ha cambiado por completo el tono de su torneo y los empuja hacia su primer partido de eliminación directa en una Copa del Mundo. Enfrente, Canadá. También debutante en estas instancias. Dos selecciones sin pasado en fases finales, peleando por escribirlo de golpe.

El escenario no es menor: domingo 28 de junio, mediodía en Los Ángeles (21:00 CAT, 20:00 BST, 19:00 GMT), en el imponente Los Angeles Stadium de Inglewood. Un Mundial coorganizado por México, Estados Unidos y Canadá que ahora ve a uno de sus anfitriones medirse a una Sudáfrica que ha pasado de duda a amenaza silenciosa.

De la cornisa al despertar sudafricano

Sudáfrica parecía destinada a otro Mundial de paso fugaz. Derrota 2-0 ante la coanfitriona México en el estreno, dudas por todos lados y la sensación de déjà vu de 1998, 2002 y 2010: fase de grupos y adiós.

Cuando en el segundo partido ante Czechia volvió a encajar primero, el guion parecía calcado. Pero Teboho Mokoena decidió romperlo en el minuto 83 con el 1-1 que mantuvo con vida a Bafana Bafana. Ese gol no solo igualó un partido; cambió la temperatura emocional del grupo.

La verdadera explosión llegó después. Frente a Corea del Sur, en un duelo tenso, Thapelo Maseko apareció en el minuto 63 para firmar un 1-0 que ya tiene hueco en la memoria del fútbol sudafricano. Ese tanto aseguró el segundo puesto del Grupo A y, con él, el billete a Los Ángeles. De la cornisa al sueño en apenas dos partidos.

Relebohile Mofokeng fue otro de los nombres propios de esa victoria: lideró el encuentro en pases clave, con cuatro, según FlashScore. Un dato que habla de una Sudáfrica que ya no solo resiste; ahora también genera.

Canadá, del vendaval a la prueba de carácter

El camino canadiense fue muy distinto, pero igual de accidentado. Empezó con un 1-1 ante Bosnia & Herzegovina en el Grupo B, un partido que dejó la sensación de que había más fútbol del que reflejaba el marcador. La respuesta fue contundente: un 6-0 demoledor a Qatar que disparó expectativas y confianza.

La derrota 2-1 frente a Suiza en el último partido de la fase de grupos pareció un frenazo, pero no tumbó al equipo de Jesse Marsch, que aseguró igualmente el segundo puesto. Canadá se planta en octavos con una mezcla de ilusión y responsabilidad: tiene la opción de alargar, por primera vez, una participación mundialista más allá de los grupos en un torneo que comparte organización con México y Estados Unidos.

Lo hace, eso sí, con ausencias de peso. Alphonso Davies, estrella del Bayern Munich y rostro global del fútbol canadiense, aún no ha jugado en este Mundial mientras se recupera de una lesión en los isquiotibiales. A eso se suma el golpe más duro: la fractura de pierna del centrocampista de Sassuolo Ismaël Koné ante Qatar, que lo deja fuera de lo que resta de torneo. Marsch ha tenido que navegar entre molestias, ajustes y un hueco enorme en el medio.

Broos recupera a su cerebro, pierde a su desequilibrante

En el banquillo contrario, Hugo Broos también ha tenido que lidiar con contratiempos. La peor noticia para Sudáfrica se confirmó con la derrota en la apelación: la sanción a Themba Zwane, expulsado ante México, se amplía de un partido a tres. El atacante, una de las piezas más creativas del equipo, se pierde este histórico cruce.

La buena noticia equilibra parte del golpe: vuelve Teboho Mokoena tras cumplir un partido de suspensión por acumulación de amarillas en los dos primeros encuentros. El centrocampista es el metrónomo, el jugador que le da sentido al juego de Bafana Bafana y que ya fue clave con ese gol agónico ante Czechia.

Con Mokoena de vuelta, Sudáfrica podrá recomponer su doble pivote con Sphephelo Sithole y sostener una línea de tres mediapuntas en la que Mofokeng y Maseko llegan con confianza, escoltando a Evidence Makgopa en punta.

Posibles XI: dos dibujos, una misma ambición

Broos apunta a repetir la estructura que le dio solidez y pegada:

Sudáfrica (previsto)
Portero: Ronwen Williams
Defensa: Aubrey Modiba (lateral izquierdo), Mbekezeli Mbokazi (central), Ime Okon (central), Khuliso Mudau (lateral derecho)
Mediocentros: Sphephelo Sithole, Teboho Mokoena
Tres por detrás del punta: Oswin Appollis (izquierda), Relebohile Mofokeng (mediapunta), Thapelo Maseko (derecha)
Delantero: Evidence Makgopa

Canadá, sin Alphonso Davies, ha encontrado equilibrio con una línea de cuatro atrás y dos delanteros:

Canadá (previsto)
Portero: Maxime Crepeau
Defensa: Richie Laryea (lateral izquierdo), Derek Cornelius (central), Luc de Fougerolles (central), Alistair Johnston (lateral derecho)
Centro del campo: Ali Ahmed (izquierda), Mathieu Choiniere y Nathan Saliba (interiores), Tajon Buchanan (derecha)
Delantera: Tani Oluwaseyi y Jonathan David

La presencia de Jonathan David, referencia ofensiva y líder del gol canadiense, promete un duelo exigente para la zaga sudafricana. Al otro lado, la velocidad de Maseko y el pie fino de Mofokeng amenazan a una defensa que sufrió más de la cuenta ante Suiza.

Un árbitro bajo la lupa y un recuerdo lejano

El portugués João Pinheiro será el encargado de dirigir el encuentro. Árbitro de perfil alto y experiencia en grandes escenarios, llega con cierto ruido de fondo tras las críticas por su actuación en la semifinal de la UEFA Champions League entre Bayern Munich y Paris Saint-Germain. Cada decisión en Los Ángeles será observada con lupa.

Entre ambos equipos apenas hay historia directa. Solo se han cruzado una vez: en 2007, en Durban, con triunfo 2-0 de Sudáfrica gracias a un doblete de Teko Modise. Un dato que hoy pesa más como curiosidad que como referencia real, pero que recuerda que Bafana Bafana ya supo imponerse a este escudo.

Dos gigantes dormidos, un solo billete

Para Sudáfrica, este partido es una oportunidad de sacudirse definitivamente la etiqueta de “gigante dormido” del fútbol africano y mundial. Tres participaciones previas en Mundiales, tres despedidas en fase de grupos. Esta vez, al menos, ya han cruzado esa frontera. Falta saber si se conforman con eso.

Para Canadá, el desafío es igual de profundo. Su primera aparición mundialista fue en 1986, la segunda en 2022. En ambas, el viaje terminó pronto. Ahora, en casa compartida, con la mirada del país encima, el equipo de Marsch puede abrir un camino que hasta ahora solo existía en teoría.

En Los Ángeles no se juega solo un pase a cuartos. Se juega quién se atreve a cambiar su historia de una vez por todas.

Bafana Bafana y Canadá: un cruce histórico en octavos