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El Barça intensifica la negociación por Torres: 65 millones frente al PSG

El verano en Barcelona no entiende de treguas. Con la plantilla en plena reconstrucción y el banquillo recién ocupado por Hansi Flick, el club ha decidido tensar la cuerda con PSG por el futuro de Torres. En los despachos del Camp Nou lo tienen claro: por menos de 65 millones de euros, el delantero no se mueve.

Hasta hace unas semanas, la idea era otra. En el club preferían blindar la continuidad del atacante hasta tener atado un relevo de garantías. Pero el deseo explícito del jugador de cambiar de aires ha girado el tablero. Cuando el futbolista aprieta, la estrategia cambia.

El peso de un gol de Mundial

La cifra no es caprichosa. En Barcelona consideran que el mercado debe reconocer algo más que estadísticas: también el peso de los grandes momentos. Y Torres viene de firmar uno mayúsculo. Su gol decisivo con España en la final del Mundial ante Argentina ha disparado su cotización y, sobre todo, su reputación de futbolista fiable en noches grandes.

Ese tanto, unido a su rendimiento sostenido, sostiene la exigencia azulgrana. En el club defienden que un jugador en plena madurez, con ese perfil competitivo y esa capacidad para aparecer cuando quema el balón, debe dejar un traspaso que permita reinvertir con ambición en la delantera.

PSG aprieta… pero no hasta 65

En París no compran la etiqueta de 65 millones. O no todavía. PSG, vigente campeón de Europa, ha dejado claro que no piensa llegar de inicio a esa cantidad. Su argumento está en el calendario: el contrato de Torres, que vence en junio de 2027, entra en una fase en la que el margen para renovar o vender se estrecha.

Desde el Parque de los Príncipes consideran que una cifra cercana a los 55 millones de euros —lo mismo que el Barça pagó a Man City en 2021— refleja mejor su valor actual. No cuestionan su nivel, pero sí el contexto contractual y la necesidad económica de los catalanes.

En paralelo, las informaciones que llegan desde el entorno del jugador apuntan a que Torres ya tendría un acuerdo cerrado en lo personal con PSG. Falta lo más complejo: que los clubes se entiendan. Se espera una negociación intensa, con tiras y aflojas, aunque hay un factor que invita al optimismo en ambos lados: la excelente relación entre Deco y Luis Campos, dos directores deportivos acostumbrados a moverse en operaciones de alto voltaje.

Flick pide calma en pleno terremoto

En medio de la tormenta, Hansi Flick intenta bajar el volumen. El técnico alemán, recién aterrizado y aún en fase de diagnóstico de la plantilla, evita entrar al detalle de la operación. Tras un amistoso en Udine, se limitó a esquivar cualquier referencia directa a las conversaciones con el club francés: “Respeto las vacaciones de los jugadores y no tengo información”, señaló.

Su prudencia no es casual. El vestuario vive una auténtica cirugía de verano, con salidas de peso como la de Ronald Araujo y otras por definir. Flick asume el ruido, pero pide aire: “Siempre hablamos de mejorar e incluir a los jugadores que necesitamos, pero debemos estar tranquilos. Muchos jugadores llegan esta semana; es una pretemporada atípica y extraña. Tenemos que respetar las vacaciones de los jugadores”.

Mientras el entrenador busca construir una idea de juego, el tablero de nombres se mueve sin descanso a su alrededor.

Un ciclo productivo que se agota

La posible salida de Torres no sería una fuga cualquiera. El delantero ha completado en Barcelona un ciclo sólido, marcado por su evolución táctica. Llegó como extremo, se marcharía como referencia ofensiva fiable. En estos años se ha convertido en un recurso indispensable por su capacidad para ocupar cualquier posición del frente de ataque.

Ha caído a banda, ha atacado desde dentro, ha convivido y complementado a Robert Lewandowski, y ha respondido con lo que más se le pide a un atacante: goles. La última temporada firmó 21 tantos en 49 partidos, para un total de 65 dianas en sus cinco campañas como azulgrana. Números de delantero serio, de futbolista que no se esconde.

Su marcha, no obstante, abriría una ventana económica clave para el club. Gran parte de su fichaje ya está amortizada y liberar su salario aliviaría de forma notable la masa salarial. Ese margen permitiría al Barça atacar otros objetivos prioritarios en el mercado. En la lista interna aparece, entre otros, el nombre de Julian Alvarez, actualmente en Atlético de Madrid, como posible pieza para redibujar el ataque.

El pulso está servido. Barcelona no quiere rebajar sus 65 millones. PSG no quiere llegar a esa cifra. Entre la necesidad de caja, el deseo del jugador y la presión de un mercado que no espera, la pregunta ya no es si habrá movimiento, sino cuánto tardará en romperse la baraja.