Jamie Carragher advierte: Liverpool necesita un extremo derecho
El mercado aún no ha dado su último giro y en Liverpool ya se ha abierto una discusión que va más allá de los nombres: se trata de la lógica de la planificación deportiva. Jamie Carragher, voz autorizada en Anfield y leyenda del club, ha puesto el dedo en la llaga. Para él, la prioridad es clara: un extremo derecho. Y no cualquiera. Uno capaz de acercarse, al menos, a la sombra gigantesca de Mohamed Salah.
Mientras tanto, los focos apuntan a otro lado. The Blues han iniciado conversaciones con Paris Saint-Germain por Bradley Barcola, uno de los talentos jóvenes más comentados del fútbol francés. Un movimiento que, inevitablemente, se cruza con las necesidades de Liverpool y con el futuro del ataque red.
Carragher, sin embargo, no compra la idea de que Barcola sea la respuesta a la gran pregunta de Anfield: ¿quién sucede a Salah?
El exdefensa reaccionó con contundencia a una publicación de Sky Sports en X que planteaba precisamente eso, si Barcola podía ser el reemplazo del egipcio. Su respuesta fue tan simple como demoledora: el francés no encaja en el hueco que Liverpool tiene más descubierto.
“No, ¡juega en la banda opuesta!”
replicó Carragher, recordando algo básico pero crucial en la construcción de una plantilla: el perfil de cada futbolista. Para el excentral, no se trata solo de fichar talento, sino de cubrir carencias reales.
Ahí entra el otro matiz de su crítica. Carragher señaló que Liverpool ya está bien surtido por el costado izquierdo. Enumeró las opciones con las que cuenta el club: Rio, Gakpo y Wirtz, tres jugadores capaces de partir desde ese sector. Tres alternativas para un mismo carril. Y, en contraste, un vacío evidente al otro lado.
“LFC tiene actualmente tres jugadores que pueden jugar por la izquierda en Rio/Gakpo/Wirtz y ninguno que juegue por la derecha”
, subrayó. Una frase que resume su preocupación: el desequilibrio.
La reflexión va más allá de un solo nombre propio. No es un ataque a Barcola, sino una advertencia sobre la dirección del proyecto deportivo. Liverpool se asoma a una etapa en la que, tarde o temprano, tendrá que aprender a vivir sin Salah. Y Carragher deja claro que ese relevo no puede improvisarse ni desplazarse de banda como si fuera un simple ajuste táctico.
El mensaje queda lanzado hacia los despachos de Anfield: el tiempo para encontrar un verdadero heredero en la derecha se agota. Y en un club que ha construido su identidad reciente sobre extremos decisivos, equivocarse de perfil no es una opción.






