Manchester City remonta ante Bournemouth y preocupa el estado de Anderson
Durante buena parte de la tarde, el Etihad se preparaba para otro golpe. El plan de Enzo Maresca no terminaba de encajar, el equipo se veía espeso y Bournemouth olió sangre. Marcus Tavernier silenció el estadio al adelantar a los visitantes y destapar todas las dudas de este nuevo Manchester City.
El gol llegó en pleno atasco táctico. El City intentaba asimilar las ideas de su nuevo técnico, pero el equipo de Andoni Iraola castigó cada imprecisión. El ritmo era el que quería Bournemouth, no el que necesitaba el vigente campeón. La grada empezaba a impacientarse.
Ahí apareció Marc Guehi.
El central, uno de los recién llegados que aún anda corto de ritmo, se elevó para igualar el marcador y cambiar el tono del partido. Ese tanto no solo devolvió al City al encuentro; devolvió algo de calma a un equipo que parecía jugar con demasiadas dudas.
Con el empate, el City adelantó líneas, apretó, empujó. El dominio se hizo cada vez más asfixiante. Bournemouth reculó, resistió como pudo… hasta que el reloj ya miraba al tiempo añadido.
Entonces golpeó Josko Gvardiol.
El defensa croata cazó la ocasión en el descuento y firmó un 2-1 agónico, de esos que marcan vestuarios en construcción. El Etihad estalló. Maresca, también. El City había sufrido, pero había ganado. Y eso, en pleno proceso de reconstrucción, pesa mucho.
La nota amarga: el susto con Anderson
La remontada llegó con una preocupación seria: Elliot Anderson. El centrocampista se fue al suelo en la segunda parte tras un choque con Alex Scott y, casi de inmediato, se llevó la mano al isquiotibial. Mala señal para cualquiera. Peor aún para un fichaje récord de 116 millones de libras que venía de ser pieza clave con Inglaterra en el Mundial, titular en todos los partidos salvo uno.
Anderson intentó seguir, pero no hubo margen para riesgos. Sustituido por Mateo Kovacic pasada la hora de juego, se marchó directo al banquillo con gesto serio y el Etihad conteniendo el aliento.
Maresca reaccionó rápido para rebajar la alarma. “Creo que fue calambre. Todavía tenemos cuatro o cinco jugadores que no están al cien por cien y él es uno de ellos”, explicó el técnico, consciente de que cada palabra sobre el estado físico de su nuevo centrocampista se analiza al milímetro.
El italiano detalló el contexto: “Hoy teníamos cuatro o cinco jugadores que llegaron muy tarde, hace diez días, así que para ellos es casi todavía pretemporada. Erling Haaland es uno, Elliot, Marc Guehi, Nico O’Reilly… es complicado. Pero han hecho un esfuerzo enorme para ayudar”.
La lectura era clara: el City está ganando partidos mientras varios de sus pilares aún no han completado una preparación real.
Confianza total en Anderson
Más allá del susto, Maresca se mostró encantado con el rendimiento de Anderson antes de la sustitución. “Ha estado muy bien. Elliot ha estado muy bien con balón, muy bien sin balón”, subrayó. Nada de medias tintas.
El técnico fue un paso más allá: “Tengo muy buena sensación con Elliot, va a ir a más y más. Para él esto fue como una pretemporada. Llegó hace diez días, pero la sensación con él es que va a ser muy bueno para este club en el futuro”.
La apuesta es evidente. Anderson no es solo un fichaje caro. Es una pieza alrededor de la cual Maresca quiere reconstruir un centro del campo que ha perdido a tres pesos pesados.
Un centro del campo en obras y poco tiempo
El calendario no da tregua. El City viaja a Londres para enfrentarse a Crystal Palace el viernes por la noche. Apenas unos días para recuperar piernas, ajustar ideas y, sobre todo, comprobar cómo evoluciona Anderson.
El centro del campo vive una transformación profunda tras las salidas de Rodri, Bernardo Silva y Tijjani Reijnders. Tres marchas que habrían desestabilizado a cualquier equipo, incluso a uno acostumbrado a reinventarse como el City.
En medio de ese escenario, el club ya se ha movido en el mercado: tiene acordado, según los informes, un traspaso de 85,6 millones de libras por el joven de Lille Ayyoub Bouaddi. Otro ladrillo en una obra enorme que Maresca intenta acelerar sin derribar los cimientos.
El City ha encontrado la victoria sobre la bocina, pero el verdadero partido se juega ahora entre camillas, sesiones de recuperación y pizarras tácticas. ¿Le dará el físico —y el tiempo— para que este nuevo proyecto llegue a toda velocidad hasta primavera?






