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Celtic presiona por Alistair Johnston mientras la Premier League llama

El verano se le está haciendo largo a Alistair Johnston. El lateral canadiense, pieza fija en el once de Celtic, se encuentra en el centro de una negociación que empieza a oler a pulso clásico entre club vendedor y club comprador.

Según informa el Daily Record, un club de la Premier League ha presentado una oferta inicial de 12 millones de libras más variables por el defensor. Un primer movimiento serio, pero no definitivo. En Glasgow no tienen prisa. Y, sobre todo, no tienen intención de regalar a un futbolista con tres años más de contrato en Parkhead.

Celtic, de hecho, está presionando para elevar la cifra. El acuerdo total, siempre según esas informaciones, podría alcanzar las 15 millones de libras si se activan todos los complementos. Es el tipo de operación que marca mercado: un internacional consolidado, en plena madurez, con contrato largo y con la Premier League al otro lado de la mesa.

El jugador ya ha dejado claras sus sensaciones dentro del club durante esta ventana de fichajes. Johnston ve con buenos ojos el salto a la Premier League y lo ha transmitido a los responsables de Celtic. No es un secreto en los despachos. Tampoco en el vestuario.

El problema, por ahora, es el de casi siempre: el precio. No hay acuerdo cerrado y Celtic se mantiene firme, a la espera de un paquete mejorado. La sensación en el entorno es que el desenlace llegará, que el trato “se acabará de pulir” y que Johnston saldrá este verano. Pero hasta que las cifras no cuadren, la puerta no se abrirá del todo.

Mientras tanto, el técnico de Celtic, Martin O'Neill, intenta mantener el equilibrio entre la ambición del jugador y la protección del club. Preguntado por el interés de Everton en Johnston, el entrenador fue claro sin dejar de medir cada palabra.

“He hablado con él a raíz del interés”, reconoció O'Neill. “Alistair está perfectamente feliz aquí en el club”.

Esa es la primera parte de la historia: un futbolista cómodo, importante, con rol protagonista. La segunda, inevitable en el fútbol moderno, llega enseguida.

“Como en cualquier otra cosa, tu cabeza puede cambiar muy rápido, especialmente si se trata de un club realmente bueno”, añadió.

La frase destapa la realidad del mercado: hay ofertas que no solo seducen, sacuden.

O'Neill fue todavía más lejos al dibujar el perfil del posible destino: “No se iría de aquí a un club de segunda fila de la Premier League, si es que existe tal cosa, pero si llega un club muy, muy grande, es algo que tendrías que valorar. Y creo que también es totalmente natural. Si yo fuera jugador, sería exactamente igual”.

Ahí está el corazón del asunto. Celtic sabe que no puede competir con el escaparate y el músculo económico de la Premier League si entra en escena un club de primera línea. Johnston lo sabe también. El margen de maniobra se reduce entonces al cómo y al cuánto.

Por ahora, el club escocés aguanta el tipo y estira la cuerda económica todo lo posible. El pretendiente inglés, por su parte, ha enseñado la mano con una oferta inicial seria, pero no definitiva. Falta el último empujón, el tramo de negociación en el que se deciden las grandes operaciones.

Johnston, mientras tanto, se mueve en ese territorio incómodo en el que un jugador ya ha expresado su deseo de dar un salto, pero sigue perteneciendo a un club que no está dispuesto a dejarlo marchar por menos de lo que considera justo.

La pregunta ya no es si la Premier League tocará su puerta. La cuestión es otra: ¿hasta dónde está dispuesto a llegar Celtic antes de dejarla abierta de par en par?