Chelsea busca entrenador: Xabi Alonso y Andoni Iraola en la mira
Chelsea se ha metido de lleno en la carrera por su próximo entrenador y el casting, esta vez, apunta alto. El club de Stamford Bridge ha mantenido conversaciones muy positivas con el entorno de Xabi Alonso, al tiempo que sigue de cerca la situación de Andoni Iraola, convertido en uno de los técnicos más cotizados de la Premier League.
No hay prisa por el anuncio. Sí, por acertar.
Alonso, el gran objetivo
En los despachos de Stamford Bridge hay una sensación clara: Xabi Alonso encaja. Encaja en la idea de juego, en el perfil generacional y en la dimensión que el club quiere recuperar tras otra temporada turbulenta.
Las primeras charlas con el técnico vasco, de 44 años, han dejado optimismo. Su irrupción al frente de Bayer Leverkusen, coronada con la Bundesliga en 2024, lo consolidó como uno de los entrenadores jóvenes más respetados de Europa. Desde su salida de Real Madrid a comienzos de esta temporada, su nombre lleva tiempo subrayado en la agenda de Chelsea, al menos desde hace tres años.
Dentro del club se valora especialmente su estilo: un fútbol estructurado, valiente con balón, que podría potenciar a una plantilla joven y moldeable. A eso se suma el peso de su figura en el vestuario. Exinternacional con España, campeón de Champions y de grandes títulos, su autoridad natural se considera una herramienta clave para ordenar un grupo que ha vivido demasiados cambios en muy poco tiempo. Y, de paso, un imán para atraer fichajes.
La gran incógnita no está en Londres, sino en el propio Alonso: si quiere dar ya el salto a Inglaterra o prefiere tomarse un respiro. Las especulaciones que lo situaban en una espera calculada por si se abría el banquillo de Liverpool se han inflado más de la cuenta. La sensación actual es que el club de Anfield seguirá con Arne Slot este verano, aunque todavía no haya confirmación definitiva. Alonso, ídolo en Liverpool entre 2004 y 2009, donde levantó la Champions de 2005 y la FA Cup de 2006, siempre será un nombre vinculado a ese escudo. Pero hoy, el interés más firme viene del oeste de Londres.
Iraola, la intensidad que seduce a Stamford Bridge
Mientras tanto, Chelsea no se limita a un solo nombre. La necesidad de dotar al equipo de mayor físico e intensidad, reconocida internamente por el área de reclutamiento tras la destitución de Liam Rosenior apenas tres meses y medio después de reemplazar a Enzo Maresca, ha disparado el atractivo de Andoni Iraola.
Su Bournemouth se ha convertido en una de las escuadras más agresivas e intensas de la Premier. Presión alta, ritmo feroz, un equipo incómodo para cualquiera. Y todo esto en medio de un contexto complicado: el club del sur ha perdido varias piezas importantes en defensa y ataque durante el último año. Lejos de hundirse, Iraola los ha llevado a pelear por plazas de Champions. A falta de dos jornadas, están a solo cuatro puntos del top cinco.
Chelsea ya se ha sentado a hablar con él. Hay respeto genuino por su trabajo y la convicción de que está preparado para asumir un banquillo de máxima exigencia. Tanto es así que también ha mantenido reuniones con Manchester United, aunque las señales actuales apuntan a que en Old Trafford seguirán confiando en Michael Carrick.
El dato que duele en Stamford Bridge es frío y contundente: Bournemouth aventaja a Chelsea en seis puntos en la tabla. Otro recordatorio de hasta qué punto el club londinense ha quedado por detrás de proyectos, sobre el papel, menos poderosos.
Un casting de élite y una temporada al límite
Xabi Alonso e Iraola son los favoritos, pero no están solos en la lista. Chelsea también ha analizado a Marco Silva, que termina contrato con Fulham al final de la temporada, y a Oliver Glasner, que dejará Crystal Palace tras la final de la Conference League a finales de mes. El exentrenador de Flamengo Filipe Luís también ha sido seguido.
La directiva, sin embargo, no quiere precipitarse. Después de entrar en una fase de “autorreflexión” tras la salida de Rosenior, el mensaje interno es claro: el próximo nombramiento debe estabilizar el proyecto, no reabrir el carrusel de cambios en unos meses.
Mientras se decide el futuro, el presente tiene nombre propio: Calum McFarlane. El técnico interino, nombrado hasta final de temporada, dirige el intento desesperado de salvar una campaña decepcionante con un billete europeo in extremis. Chelsea pelea por engancharse a las plazas continentales en la recta final, consciente de que cualquier tropiezo puede convertir el año en un fracaso rotundo.
Y en el horizonte inmediato, un examen mayúsculo: Manchester City en la final de la FA Cup del sábado. McFarlane estará en el banquillo de Wembley, con un club entero pendiente de un doble desenlace. Un título que podría maquillar el curso y, en paralelo, una decisión en los despachos que marcará el rumbo de los próximos años.
Entre la elegancia táctica de Alonso y el vértigo de Iraola, Chelsea se juega mucho más que un nombre propio. Se juega el tipo de equipo que quiere ser.






