Chelsea y su falta de centrocampistas tras derrota ante Arsenal
Chelsea cerró su derrota por 2-1 ante el campeón Arsenal con una imagen que lo dice todo: dos futbolistas que empezaron su carrera como laterales derechos, hombro con hombro… en el centro del campo.
Después de gastar 349 millones de libras en el mercado estival, la escena en el tramo final en el Emirates se sintió casi surrealista.
Un gol que expone una herida
La jugada que decide el partido nace, precisamente, en esa zona. Reece James, lateral reconvertido a centrocampista, pierde de vista a Martin Odegaard. El capitán de Arsenal ataca el espacio, llega libre y firma el gol de la victoria. Castigo inmediato a un desajuste que llevaba rato anunciándose.
Lo paradójico es que James, más allá de esa acción, no hizo un mal partido. Xabi Alonso, en la previa, había defendido que puede convertirse en uno de los mejores centrocampistas del mundo. No es un experimento improvisado: ya pasó casi media temporada anterior actuando por dentro. Tiene pie, tiene criterio, tiene físico.
Pero el problema ya no es James. El problema es que, sin Moises Caicedo, la manta en la medular se queda corta. Muy corta.
La entrada de Malo Gusto por Romeo Lavia en la segunda parte terminó de desnudar la situación. Otro lateral derecho como solución de urgencia para el corazón del equipo. Y frente al campeón, en un partido que pedía pausa, control y cambios de ritmo desde el banquillo, Alonso se encontró sin creatividad fresca para cambiar el guion.
Los relevos de Mikel Arteta sí inclinaron el campo. Los de Chelsea, no.
Dos laterales en el medio y muchas dudas
Ashley Young lo resumió con crudeza en BBC Sport: “No tienen fútbol europeo esta temporada, juegan menos partidos y pueden concentrarse en la Premier League. Pero la preocupación es que terminas un partido contra los campeones con dos laterales derechos en el centro del campo”.
Su análisis fue directo. Lavia arrastra un historial reciente de lesiones. La delantera impresiona, asusta, pero por detrás el paisaje cambia: “Ves el centro del campo y están jugando laterales derechos ahí”.
Young también apuntó al plan de juego: un Chelsea replegado, cediendo mucha posesión, esperando el zarpazo a la contra. Y apenas una acción clara al espacio, con Pedro Neto por la derecha, para justificar ese enfoque.
No es casualidad. Sin Caicedo, el equipo pierde su ancla.
Caicedo, la pieza que falta
El ecuatoriano se lesionó apenas 11 minutos después de entrar como suplente ante Brighton la semana pasada. Lesión no especificada, sin plazo claro de regreso. Un contratiempo extraño para un futbolista casi indestructible en los últimos años: solo se había perdido dos partidos en tres temporadas, por un golpe y una enfermedad.
Alonso fue transparente: “No a largo plazo, pero se trata de evaluar el riesgo. Probablemente la semana pasada lo trajimos de vuelta demasiado pronto y no quiero cometer el mismo error”.
El matiz es importante. No se habla de un problema grave, pero sí de la necesidad de frenar, de no forzar. Mientras tanto, Chelsea se mueve en un terreno poco habitual para un club que siempre ha presumido de profundidad en el centro del campo.
Y aquí entra otro capítulo incómodo: el cierre de mercado.
Un mercado agitado y un vacío en el centro
Chelsea se pasó el último día de fichajes rastreando centrocampistas. El movimiento por Lamine Camara, cifrado en 47 millones de libras, se vino abajo cuando Monaco se echó atrás en el último momento, lo que dejó a la directiva de Stamford Bridge furiosa.
Antes ya habían visto rechazadas ofertas de hasta 64 millones por Alex Scott, de Bournemouth. También se frenó la llegada del internacional francés Manu Kone, bloqueado por Gian Piero Gasperini en Roma.
Desde el club insistieron en que la operación por Camara respondía a una “oportunidad de mercado”, y que estaban satisfechos con el trabajo del verano, confiados en las opciones ya disponibles.
Todo eso, pese a vender a Enzo Fernández al Manchester City por 125 millones de libras, igualando el récord británico, sin incorporar un sustituto específico.
Hoy, sin Caicedo y con Jordan Henderson aún fuera por la fractura de brazo que sufrió al caer sobre una valla publicitaria durante el Mundial, esa decisión pesa más. Mucho más.
Valentin Barco, centrocampista natural llegado desde Strasbourg, ha sido relegado a un segundo plano: Alonso ha preferido a Gusto por delante de él en los tres partidos de Premier.
El dato que deja esa apuesta es contundente: con Gusto de inicio en la medular, Chelsea se quedó en un 25,6% de posesión en el 4-3 ante Brighton, su cifra más baja desde que hay registros (2003-04).
Un equipo partido en dos
Si todos los centrocampistas están sanos, y la lesión de Caicedo se queda en un susto, el plan de Alonso tiene lógica: cinco mediocampistas para una temporada sin Europa debería ser suficiente. Esa fue su defensa antes de medirse a Arsenal.
En ataque, los argumentos son sólidos. Morgan Rogers, fichaje récord del club, volvió a marcar a los dos minutos y se convirtió en el primer jugador de Chelsea que marca o asiste en las tres primeras jornadas de una Premier desde Eden Hazard en 2018-19. Cole Palmer ha recuperado chispa y Joao Pedro mantiene un ritmo goleador alto.
Arriba hay pólvora. Detrás, grietas.
Siete goles encajados en tres partidos obligan a Alonso a admitirlo: “Queremos estar más juntos, ser más sólidos”. El técnico lo sabe: si el equipo se parte en dos, ni la pegada de sus delanteros le va a sostener toda la temporada.
Aun así, no todo fue negativo en el Emirates. Dentro de una racha ya de 10 encuentros sin ganar a Arsenal, esta actuación se puede colocar entre las mejores de Chelsea ante su vecino del norte de Londres en los últimos años. Hubo estructura, hubo intención, hubo momentos de personalidad.
Pero la tabla no entiende de matices. La temporada pasada terminaron décimos, 33 puntos por detrás de los gunners. Esa brecha sigue ahí, recordando a cada duelo directo quién marca el paso en la capital.
Fase uno… ¿y ahora qué?
Alonso definió este verano como la “fase uno” del nuevo proyecto. Diez incorporaciones para el primer equipo, una delantera renovada, un plan claro de rejuvenecimiento. Sobre el papel, la base está.
El campo, sin embargo, ha señalado otra cosa: el hueco que dejó Enzo y la dependencia de Caicedo han convertido la zona más sensible del equipo en una apuesta de riesgo. Si el ecuatoriano vuelve pronto y a su nivel, quizá el ruido se apague. Si no, las preguntas sobre la decisión de no fichar un mediocentro puro en los últimos días de mercado van a hacerse cada vez más insistentes.
Chelsea mira a Arsenal como el listón a alcanzar. Le ganó a los gunners en los despachos con el fichaje de Rogers, pero sobre el césped la distancia sigue siendo evidente.
La “fase uno” ya está en marcha. La cuestión es si, cuando llegue enero, el club podrá seguir ignorando lo que el Emirates acaba de gritarle a todo el mundo: sin un centro del campo fiable, este proyecto va a vivir siempre al borde del abismo.






