futbolalinstante full logo

Chelsea ficha a Maxence Lacroix por 51 millones: cambio en su política de fichajes

Chelsea ha dado un golpe de timón en su verano más caro. El club de Stamford Bridge ha cerrado el fichaje de Maxence Lacroix desde Crystal Palace por 51 millones de libras, una operación que no solo refuerza el centro de la defensa, sino que también simboliza el cambio de rumbo bajo el mando de Xabi Alonso.

El central francés, de 26 años, firma por seis temporadas y se convierte en el primer fichaje de pago de Chelsea de un jugador de 26 años o más desde el verano de 2022. Un dato que, en un club obsesionado con el talento sub-23 en los últimos mercados, habla por sí solo.

Un fichaje que rompe la tendencia

Hasta ahora, el modelo era claro: juventud, proyección y contratos larguísimos. Con Lacroix, Chelsea introduce matiz. No llega un veterano, pero sí un futbolista en plena madurez competitiva, con dos grandes temporadas en Crystal Palace y un perfil que encaja de lleno en la Premier League más física y vertical.

El movimiento se enmarca en un verano descomunal en cuanto a gasto: con esta incorporación, el desembolso supera ya los 250 millones de libras. Y no será la última firma de experiencia: el club también está a punto de cerrar las llegadas de Danny Welbeck, de 35 años, y Jordan Henderson, de 36. El sello de Xabi Alonso empieza a notarse en la construcción de la plantilla.

Crystal Palace había fijado el listón cerca de los 55 millones, apoyándose en la referencia del traspaso de Jan Paul van Hecke desde Brighton a Tottenham. Chelsea apretó, negoció… y se llevó al jugador por algo menos, introduciendo una carta más en la operación: durante las conversaciones, ofreció a Palace la posibilidad de discutir el fichaje de alguno de sus defensas transferibles.

La relación entre ambos clubes es fluida desde hace tiempo. Ya han hecho operaciones anteriormente, con nombres como Trevoh Chalobah o Ben Chilwell sobre la mesa en distintas negociaciones. Esta vez, el beneficio inmediato se lo lleva Stamford Bridge.

“Es el mejor club del mundo”

Lacroix llega convencido. Y lo dice sin rodeos.

“Creo que es el mejor paso para mí porque es el mejor club del mundo”, afirmó el francés al hacerse oficial su fichaje.

Su decisión no se tomó en solitario: recurrió a voces de dentro del vestuario de Chelsea y de la selección.

“He hablado con Malo [Gusto]. He hablado con Trev [Chalobah]. He hablado con Benoit [Badiashile]. Es fácil que la gente hable bien de este club porque tiene una gran historia y estoy muy orgulloso de formar parte de ella ahora”.

El central también detalló su conversación con Xabi Alonso, clave en la operación: “Hablé con el míster por teléfono. Hablamos de táctica, de cómo ve el juego. Primero, estaba feliz solo por hablar de fútbol con él, y vi que tenemos la misma dirección y el mismo deseo para este club”.

El círculo se cerró con las recomendaciones de sus compatriotas: “Cuando hablé con el entrenador, cuando hablé también con la gente que conozco de la selección que juega en Chelsea, como Malo, me dijeron que era el mejor club al que podía ir. Entonces ya dije: ‘Vale, no necesito pensarlo demasiado’. Después de hablar con ellos me dije: ‘Este es el mejor paso adelante para mí’”.

Un perfil de élite para una defensa en reconstrucción

La llegada de Lacroix no es un simple refuerzo, sino la pieza central de una reestructuración anunciada. Chelsea planea dar salida a varios centrales en este mercado, con Trevoh Chalobah, Benoit Badiashile y Axel Disasi entre los candidatos a abandonar el club. El mensaje es claro: se cambia el eje de la zaga.

Las razones deportivas para apostar por el francés son contundentes. Desde su aterrizaje en la Premier League procedente de Wolfsburg en 2024, Lacroix se ha consolidado como uno de los centrales más difíciles de superar en el uno contra uno. Su velocidad punta lo sitúa entre los cinco defensas más rápidos de la liga, un recurso decisivo en un campeonato que castiga cualquier metro a la espalda.

Los datos lo respaldan. En duelos individuales, ningún jugador ha sido más eficaz recuperando el balón: es el único futbolista de la Premier League que, habiendo afrontado 50 o más situaciones de uno contra uno en las dos últimas temporadas, ha ganado la mayoría de ellas. Una estadística que explica por qué, pese a no acaparar portadas, se ha convertido en pieza clave en Selhurst Park, especialmente tras la salida de Marc Guehi.

Su físico completa el cuadro. Con 1,93 de estatura, Lacroix se ha adaptado sin titubeos a la exigencia aérea y al choque constante del fútbol inglés. Ocupa el tercer lugar en despejes y el séptimo en duelos aéreos ganados en la Premier, números que lo presentan como un especialista protegiendo su área. Pero no es solo un central de área: su capacidad para corregir, correr hacia atrás y defender amplios espacios encaja con un Chelsea que pretende defender alto y ser agresivo sin balón.

No sorprende, por tanto, que Oliver Glasner, que lo dirigió tanto en Alemania como en Inglaterra, resumiera su evolución con una frase sencilla: muchos se preguntaban por qué se le fichó; ahora, “ha dado un paso adelante”.

El verano más caro de Stamford Bridge

Lacroix se suma a una lista de incorporaciones que dibujan un Chelsea nuevo, más caro y, sobre el papel, más completo. Han llegado Morgan Rogers desde Aston Villa por 117 millones de libras, Geovany Quenda desde Sporting por 43,5 millones, Marco Palestra desde Atalanta por 43 millones, Denner desde Corinthians por 8,7 millones, Dastan Satpaev desde Kairat Almaty por 2,1 millones y Emmanuel Emegha desde Strasbourg por una cantidad no revelada.

En el otro lado de la balanza, las salidas también tienen peso: Marc Cucurella se ha marchado a Real Madrid por 51,8 millones, Andrey Santos a Man Utd por 50 millones, Tyrique George a Everton por 24 millones y Jimmy-Jay Morgan a West Brom por 4 millones.

El club invierte, vende, reajusta. Pero el mensaje que deja el fichaje de Lacroix es distinto: no se trata solo de acumular promesas, sino de rodear al nuevo entrenador de jugadores hechos, preparados para competir ya.

La pregunta, ahora, no es cuánto ha gastado Chelsea. Es si Maxence Lacroix será el pilar que estabilice una defensa en permanente obra y marque el tono de la nueva era de Xabi Alonso en Stamford Bridge.

Chelsea ficha a Maxence Lacroix por 51 millones: cambio en su política de fichajes