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Conceição advierte a Amorim sobre el reto en San Siro

Sergio Conceição no guarda un recuerdo especialmente dulce de su breve etapa en el banquillo del Milan. Y no tiene reparos en decirlo. Tampoco en lanzar una advertencia clara a Rubem Amorim, nuevo técnico rossonero: el reto en San Siro llega cargado de historia, presión y expectativas desmedidas.

“Piensan que deben ganar la liga y la Champions todos los años”, resumió el portugués, invitado esta semana como analista en la cobertura de la Champions League de DAZN en Portugal.

Un título rápido, un final amargo

Conceição tomó las riendas del Milan en la segunda mitad de la temporada 2024-25. El inicio fue fulgurante: en sus dos primeros partidos levantó la Supercoppa Italiana, uno de los escasos trofeos recientes del club.

Pero el brillo se apagó pronto.

El equipo se desinfló en Serie A y terminó octavo, fuera de todas las competiciones europeas para la campaña 2025-26. Para una entidad que se mira cada día en el espejo de su pasado, el golpe fue duro. Para la afición, aquella etapa quedó marcada por esa clasificación liguera, más que por la Supercoppa.

Conceição, sin embargo, recuerda también el otro lado del balance: “Estuve seis meses en Milan y las cosas… no diría que fueron bien, pero ganamos una Supercopa y llegamos a la final de la Coppa Italia”, explicó. La derrota en Roma ante Bologna en la final dejó la sensación de oportunidad perdida, pero sumó otra presencia en un partido grande a su breve paso por el banquillo rossonero.

Allegri tampoco encuentra la solución

Tras su salida, el club apostó por un regreso de peso: Massimiliano Allegri fue elegido para liderar el proyecto 2025-26. Sin Europa en el calendario, el Milan parecía tener una autopista para centrarse en la liga.

No fue así.

El equipo llegó a ocupar la segunda plaza durante tramos largos del curso, pero acabó derrapando hasta el quinto puesto. Ni siquiera ese contexto, sin la carga de partidos continentales, permitió al Milan volver a pelear el título hasta el final.

La respuesta del club fue contundente. Al día siguiente de terminar la temporada, Allegri fue despedido junto al director deportivo Igli Tare, el director técnico Geoffrey Moncada y el CEO Giorgio Furlani. Un corte de arriba abajo que, para Conceição, confirma una idea que lleva tiempo defendiendo: el problema no se limita al banquillo.

“Se ha confirmado que el entrenador no es el problema”, subrayó. “Obviamente asumo mi parte de culpa y no quiero escapar de mis responsabilidades, pero ahora hemos visto caer también a Allegri y a toda la dirección”.

La advertencia para Amorim

Desde el plató de DAZN, Conceição habló con franqueza de lo que espera a Rubem Amorim en San Siro. Primero, el gesto humano: “Le mando un gran abrazo y le deseo mucha suerte en este nuevo camino”. Después, el aviso: “No será nada fácil, sobre todo por el ambiente en el club”.

La presión es constante, casi asfixiante. Amorim lo señaló recientemente con un dato frío, pero elocuente: el Milan ha ganado solo dos ligas en los últimos 20 años. Conceição recogió ese hilo con un matiz cargado de orgullo: “Uno de sus dos trofeos más recientes es mío”, dijo, en referencia a la Supercoppa Italiana conquistada nada más llegar.

Ahí se esconde la paradoja rossonera: un club que se percibe a sí mismo como candidato perenne a la Serie A y a la Champions League, pero que en las dos últimas décadas ha celebrado mucho menos de lo que imagina. De ese choque entre historia y presente nace la tensión que ya ha devorado varios proyectos.

Amorim aterriza ahora en ese escenario, con el listón emocional donde siempre está en Milan: en lo más alto. La pregunta ya no es si tiene nivel para el banquillo de San Siro. La verdadera incógnita es otra: cuánto tiempo le concederá el club para construir antes de que la impaciencia vuelva a dictar sentencia.