Daniel Sturridge exige un mediocentro defensivo para Liverpool
El arranque de la defensa del título de Premier League de Liverpool está lejos de ser tranquilo. El vigente campeón ha necesitado un penalti de Dominik Szoboszlai en el minuto 99 para rascar un empate en casa de Newcastle, y el rendimiento del equipo ha reabierto una herida que lleva tiempo supurando: el mediocentro defensivo.
En Sky Sports, desde el césped de St James’ Park, Daniel Sturridge no se anduvo con rodeos.
“Creo que el equipo necesita un mediocentro defensivo, personalmente. Llevamos tres años hablando de un mediocentro defensivo en Liverpool”, lanzó el exdelantero red, apuntando directamente a una carencia que la afición conoce de memoria.
Un problema que no desapareció con el título
La manera en que Newcastle encontró sus dos goles encendió todas las alarmas. Jamie Carragher habló de “locura” por no haber resuelto los problemas en la medular que ya habían lastrado a Liverpool la temporada pasada. El equipo de Andoni Iraola atravesó el centro del campo con la misma facilidad con la que antes lo hacían los rivales del Liverpool de Arne Slot.
El título de Premier League maquilló parte del debate. La irrupción de Ryan Gravenberch, su continuidad en el once y el rendimiento del doble pivote junto a Alexis Mac Allister dieron la sensación de que el plan podía sostenerse sin un ‘6’ puro.
Sturridge, sin embargo, fue claro: si se analiza línea por línea, el perfil sigue siendo ofensivo.
“Gravenberch entrando en el equipo, jugando de forma consistente y Liverpool ganando la Premier League cambió un poco la filosofía, pero si analizas el centro del campo, todos son, de forma natural, jugadores más ofensivos”, explicó.
“No tienen ese perfil”: el elogio a Sangare y el aviso con Nyoni
El exdelantero aprovechó también para destacar la actuación de Mamadou Sangare, nuevo fichaje de Brentford, frente a Tottenham. Su partido dejó una imagen muy nítida en la mente de Sturridge: eso es un mediocentro destructor.
“Liverpool no tiene ese perfil de jugador ahora mismo”, subrayó.
Y ahí apareció otro nombre propio: Trey Nyoni. “Me gusta mucho Trey Nyoni como jugador. Es brillante, pero es más un ‘6’ o un ‘8’ de toque, de balón. No es un destructor. No es alguien que vaya a meter miedo al rival como puede hacerlo Sangare, o como lo hizo N’Golo Kanté durante años”.
La comparación es directa. Lo que Sturridge reclama no es solo un jugador que se coloque por delante de los centrales, sino alguien que imponga respeto, que gane duelos, que corte transiciones y marque el tono físico del partido.
Opciones complicadas y reloj en contra
Dentro del club, el diagnóstico parece compartido por buena parte de la grada. Cuesta encontrar un aficionado de Liverpool que discrepe con la lectura de Sturridge tras lo visto ante Newcastle.
Gravenberch y Mac Allister funcionaron como doble pivote en la campaña del título bajo Slot, pero ninguno encaja en la etiqueta de ‘6’ puro: no son especialistas en destruir juego, recuperar balones y lanzar el ataque desde la base con ese instinto defensivo que define a los mejores mediocentros de contención.
Un nombre encaja a la perfección en ese molde: Adam Wharton. Sin embargo, convencer a Crystal Palace para que se desprenda de su mediocampista más destacado a estas alturas del mercado parece, como mínimo, muy poco realista. Richard Hughes, responsable de la parcela deportiva, tendría que obrar casi un milagro para sacarlo de Selhurst Park antes del cierre.
Nyoni, por talento, podría acabar siendo ese ancla de futuro. Pero tiene 19 años. Entregarle ahora la responsabilidad de sostener el equilibrio de un campeón de Premier League sería cargar sobre sus hombros un peso que no le corresponde, y convertirlo en solución de urgencia a problemas que se arrastran desde varios mercados atrás.
El tiempo corre. El mercado de verano entra en sus últimos días y Liverpool sigue sin ese mediocentro defensivo que pide el juego, que reclama la grada y que exige, sin rodeos, uno de sus exdelanteros más carismáticos.
La directiva tiene una semana para decidir si este aviso de Sturridge se convierte en punto de inflexión… o en el primer capítulo de una temporada llena de arrepentimientos.





