De la Fuente asegura que lesionados estarán para el Mundial
La cuenta atrás hacia el Mundial lleva semanas marcada por partes médicos. España mira a Estados Unidos, Canadá y México con la ilusión de siempre, pero con el ceño fruncido cada vez que suena el teléfono del fisioterapeuta. Aun así, Luis de la Fuente no se mueve un milímetro del mensaje: tranquilidad.
Lamine Yamal, 18 años, es el caso más simbólico. Una rotura en los isquiotibiales a finales de abril le ha dejado sin el tramo final de temporada con el Barcelona. Salió del foco de los estadios, pero no del plan de la selección. El club azulgrana ya ha transmitido que debería llegar a tiempo para el gran escaparate del verano, y el seleccionador lo da prácticamente por hecho.
No es el único nombre que preocupa. Nico Williams se lesionó el domingo con el Athletic Club, una dolencia muscular que encendió las alarmas en Lezama y en la Ciudad del Fútbol. Mikel Merino, pieza clave en la medular del Arsenal, sigue fuera desde hace tres meses por la fractura de su pie derecho. Tres titulares, tres dudas, un mismo mensaje desde el banquillo de España.
“Creo que todos los jugadores de los que se ha hablado estarán en condiciones para el inicio del Mundial y, creo, para el primer partido”, aseguró De la Fuente ante los periodistas.
Sin rodeos. El seleccionador asume el ruido, pero se aferra a los plazos médicos. Y deja una puerta de seguridad: “Si no es para el primer partido, será para el segundo o el tercero, y no supone ningún contratiempo importante”.
Ahí se nota el peso de una temporada interminable. “Ha sido un año muy duro en cuanto a lesiones”, admitió. No lo dijo como excusa, sino como diagnóstico de un calendario que exprime a los futbolistas hasta el límite. Cada esguince, cada pinchazo, se mide ahora como si fuera una fractura.
De la Fuente fue más allá al describir el contexto que vive el cuerpo técnico: “El mundo de las lesiones, que es la tragedia del deporte, es lo que realmente nos mantiene bajo mucha presión, sobre todo en esta fase crítica, porque las lesiones que se produzcan a partir de ahora, cualquier pequeña lesión muscular, es realmente difícil de recuperar”. No es una frase al aire. Es la radiografía de estas semanas previas, en las que una carrera mal medida puede costar un Mundial.
Mientras los servicios médicos calculan días y cargas de trabajo, el seleccionador afina su lista. Confirmó que España acudirá al Mundial con una convocatoria de 26 jugadores. Plantilla larga para cubrirse ante cualquier contratiempo de última hora, pero con un matiz importante: habrá más futbolistas llamados para el amistoso del 4 de junio frente a Irak. Un grupo ampliado, una especie de “sala de espera” competitiva para quienes apuran su recuperación o buscan convencer en el último momento.
El calendario no concede margen. El debut está marcado en rojo: 15 de junio, en Atlanta, frente a Cabo Verde. Un estreno que, sobre el papel, debería servir para ajustar piezas y ritmo competitivo antes de subir el listón ante Uruguay y Arabia Saudí, los otros dos rivales del grupo. Pero todo dependerá de quién llegue sano, de quién pueda pisar el césped desde el primer día.
Entre camillas, ecografías y planes de readaptación, De la Fuente sostiene el pulso del vestuario con un mensaje claro: los pilares del proyecto estarán. Yamal, Williams, Merino. Si no arrancan el Mundial desde el primer minuto, lo harán poco después. La cuestión ya no es solo si llegan, sino en qué estado lo harán y cuánto puede aguantar España sobre la cuerda floja de las lesiones en el torneo que lo decide todo.






