Debut de Enzo Maresca en la Premier League: Guehi como mediocentro
Enzo Maresca no quiso esconderse en su debut en la Premier League al mando de Manchester City. Todo lo contrario. En lugar de apostar por lo seguro, se lanzó a un experimento que sonaba temerario sobre el papel: Marc Guehi como mediocentro defensivo. Noventa minutos después, la apuesta ya se comenta como una posible obra maestra táctica.
Durante buena parte de la tarde, sin embargo, el relato apuntaba hacia el desastre. El ruido previo al fin de semana se centraba en los tropiezos iniciales de Manchester United y del Tottenham de gran gasto, pero durante 84 minutos en el Etihad Stadium el foco amenazó con girarse hacia el vigente campeón.
City venía de un 3-0 doloroso ante Arsenal en la Community Shield y caminaba directo hacia un arranque de temporada con dos derrotas seguidas. Nervios en la grada, dudas en el césped, un equipo irreconocible. Hasta que apareció el hombre del experimento.
La apuesta Guehi, de riesgo a solución
Las primeras cejas levantadas llegaron incluso antes del pitido inicial. Maresca alineó un once con hasta seis futbolistas que pueden actuar como defensas. El verdadero impacto, sin embargo, llegó en el calentamiento: mientras la línea de cuatro trabajaba con un asistente, quedaba cada vez más claro que el internacional inglés Guehi no iba a formar parte de ella.
Cuando Jarred Gillett señaló el inicio, se confirmó la sospecha: Guehi se plantó en el pivote, por delante de la zaga. Un central puro, en el corazón del centro del campo del campeón de la Premier.
El guion pedía polémica. Terminó escribiendo otra cosa. En lugar de convertirse en símbolo de un experimento fallido, el ex capitán de Crystal Palace firmó el gol que cambió la narrativa. Su imponente cabezazo en el minuto 84 encendió al estadio y abrió la puerta a una remontada que completó Josko Gvardiol con una definición fría, casi quirúrgica, para sellar una victoria tan sufrida como inesperada ante Bournemouth.
La reacción fue inmediata. Comentaristas, aficionados… y el propio jugador, sorprendido por su nuevo rol. Guehi explicó que todo nació de “una idea del entrenador” trabajada durante la semana, un intento de “buscar soluciones diferentes para el equipo”. Reconoció que no ha jugado demasiado en el centro del campo, pero subrayó cuánto le ayudaron sus compañeros para sentirse cómodo y simplemente “salir, jugar y hacer lo que pudiera por el equipo”.
Maresca, en Match of the Day, fue directo: “Marc Guehi nunca había jugado como centrocampista, hoy estuvo muy bien, así que estoy contento con el esfuerzo de los jugadores”. El técnico italiano confesó que ya en su etapa viéndolo en Palace pensaba que podía actuar en esa zona por su calidad con balón. Lo probó unos días en los entrenamientos. El examen real llegó ante Bournemouth. Y lo superó.
Las cifras le dan la razón. Guehi no solo marcó el décimo gol de su carrera en Premier League, sino que ganó sus tres entradas —más que cualquier otro futbolista sobre el césped—, completó el 94,9% de sus 59 pases y se impuso en ocho de once duelos. Un central reciclado en mediocentro que, en su primera noche en el puesto, dominó el centro del campo y decidió el marcador.
Preguntado por su posición la próxima semana, tiró de humor: “¿Quién sabe? Quizá de delantero. Ya veremos”.
Mensaje al club y la sombra de Bouaddi
La elección de Guehi en el pivote tuvo otra lectura inevitable: Mateo Kovacic, teórico dueño de ese rol tras la marcha de Rodri, comenzó en el banquillo. ¿Mensaje hacia los despachos del club? ¿Un recordatorio de que la plantilla aún necesita refuerzos?
Maresca, que tomó el relevo de Pep Guardiola este verano, no ha escondido su deseo de sumar caras nuevas antes del cierre del mercado el 1 de septiembre. Y el movimiento que puede cambiar el panorama llegó apenas 50 minutos antes del inicio del partido, cuando se conoció que City había acordado pagar 86 millones de libras por Ayyoub Bouaddi, centrocampista de Lille.
El entrenador aseguró no saber nada del acuerdo en ese momento, sin haber hablado todavía con los responsables deportivos. Pero el contexto es claro: a sus 18 años, el marroquí aterrizará con una etiqueta de precio enorme y la misión de ocupar un vacío gigantesco. Rodri, ganador del Balón de Oro 2024, se marchó a Barcelona. Tijjani Reijnders puso rumbo a Arabia Saudí. El centro del campo del campeón se ha quedado sin sus dos anclas y Bouaddi llega para ocupar el pivote junto al fichaje récord del club, Elliot Anderson.
Anderson, titular y sustituido tras una hora en su debut liguero con City, dejó destellos de lo que puede aportar: mucho recorrido, lectura para apagar incendios y presencia constante en la presión. A su lado, el “invitado sorpresa” fue Guehi, que añadió gol, contundencia y precisión.
Un City en transición que sigue obligado a ganar
Joe Hart, ex portero del club, resumió bien la sensación general: ve a City “bien”, aunque subrayó lo llamativo del cambio tras años de una estructura estable y plagada de jugadores de clase mundial. Ahora, el campeón mezcla y prueba, incluso en pleno partido.
La pareja Anderson–Guehi en el medio se antoja, para muchos, como algo transitorio, más aún con Bouaddi en camino y con varios internacionales aún recuperando ritmo tras el Mundial. Maresca está testeando ideas en vivo, bajo los focos y con puntos en juego.
Lo sorprendente es que, mientras el equipo “cambia todo de sí mismo”, como apuntó Hart, la exigencia no se mueve un milímetro: Manchester City sigue obligado a ganar. Y noches como esta, con un central reinventado como mediocentro salvando el debut liguero con un cabezazo en el minuto 84, recuerdan que el campeón aún tiene margen para equivocarse… siempre que el resultado final siga cayendo de su lado.





