Ermedin Demirovic brilla con triplete en el aniversario del Stuttgart
Ermedin Demirovic eligió la noche perfecta para brillar. En el 133º aniversario de su fundación, el VfB Stuttgart celebró con un triunfo sólido por 3-1 ante Viking FK en el MHP Arena, impulsado por un hat-trick impecable del delantero bosnio que lanza al equipo de Sebastian Hoeness con fuerza en la fase de liga de la Champions League.
De la duda al control total
Stuttgart arrancó con nervios. Los primeros minutos dejaron ver imprecisiones, dudas en la circulación y algún que otro balón perdido que encendió las alarmas en la grada. Pero el primer zarpazo de Demirovic cambió el tono de la noche.
En el minuto 20, el bosnio se desmarcó con inteligencia y apareció justo donde dolía. Angelo Stiller filtró un pase astuto al corazón del área y Demirovic, rápido y frío, solo tuvo que empujar el balón a la red. 1-0 y el MHP Arena estalló.
La alegría, sin embargo, duró poco. Apenas dos minutos después, Zlatko Tripic castigó a los locales en una contra letal. Viking salió a toda velocidad, encontró espacios a la espalda de la zaga y Tripic no perdonó. El 1-1 devolvía la incertidumbre y recordaba al Stuttgart que la Champions League no regala nada.
Ese golpe espoleó a los de Hoeness. Lejos de hundirse, el equipo ajustó líneas, apretó más arriba y empezó a jugar en campo rival con una autoridad que no se había visto en el arranque.
Un ‘hat-trick’ en 12 minutos
La presión terminó por abrir la puerta. Demirovic olió sangre y no la desaprovechó.
En la siguiente embestida, el bosnio volvió a asociarse con su socio en ataque, Deniz Undav. Una combinación rápida, precisa, y el delantero se plantó en posición franca. Esta vez, no se conformó con colocar: fusiló a la escuadra, enviando el balón al techo de la portería. Golazo y 2-1.
Viking tambaleaba. Stuttgart olía el momento y aceleró. El tercer tanto llegó dentro de ese mismo vendaval, completando un triplete en apenas 12 minutos que rompió definitivamente el partido. De nuevo con Undav como socio, Demirovic recibió dentro del área, amortiguó el balón con calma y, rodeado de defensores, se tomó un segundo más que el resto. Control perfecto, pausa, definición serena. 3-1 y sensación de superioridad total.
“Es una buena manera de empezar la campaña en Champions League. Hemos sumado tres puntos y estoy contento por mis tres goles”, reconoció después el propio Demirovic, satisfecho pero sin alardes.
Avisos de Viking y autocrítica
El marcador y el juego parecían encarrilar una goleada, pero Viking no se rindió. El conjunto noruego siguió buscando contragolpes, especialmente tras el descanso, y encontró varias situaciones que incomodaron a la defensa alemana.
Demirovic no lo ocultó al analizar el encuentro. Pese a su exhibición y al dominio claro del primer tiempo, el bosnio subrayó que Viking generó momentos de preocupación, sobre todo en las transiciones del segundo periodo. Coincidió así con el mensaje de Sebastian Hoeness, que insistió en la necesidad de pulir detalles tácticos si el equipo quiere competir al máximo nivel a medida que avance el torneo.
“Sabemos que podemos hacerlo mejor en una o dos situaciones y que tenemos que ajustar en las transiciones defensivas”, admitió el delantero. “Pero, en general, hemos cumplido el objetivo para esta noche”.
Un aviso para Europa
Con el 3-1, Stuttgart manejó el tramo final con oficio. Hoeness cerró líneas, el equipo bajó una marcha y administró la ventaja con madurez. Aun así, hubo espacio para más. Deniz Undav dispuso de ocasiones claras para ampliar la goleada, pero le faltó puntería en los últimos metros y dejó el marcador tal como estaba.
No hizo falta nada más para redondear la velada. Tres puntos, un triplete de su nuevo hombre gol y una declaración de intenciones en el regreso a la élite europea.
Demirovic, en estado de gracia y clínico en cada aparición, se convierte de golpe en una de las grandes noticias del Stuttgart en este arranque de Champions League. Si mantiene esta forma en los exigentes duelos de la fase de liga que se avecinan, la noche del 133º aniversario podría recordarse no solo como una celebración, sino como el inicio de algo mucho más grande para el club suabo.





