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Doreen Nabwire y el futuro del fútbol femenino en Kenia

En Rabat, lejos de casa pero en el centro del nuevo mapa del fútbol femenino africano, Doreen Nabwire levanta la voz. No para criticar, sino para pedir calma. Paciencia. Y respaldo total a unas Harambee Starlets golpeadas por un 4-0 ante la selección anfitriona, pero no derrotadas en espíritu.

La ex capitana de Kenia, hoy experta en desarrollo de fútbol femenino de FIFA, recibió a los periodistas kenianos en su despacho en Salé, todavía con el eco del abultado marcador ante Marruecos flotando en el ambiente. El resultado fue duro. La reacción de Nabwire, firme.

“No estamos aquí por casualidad”

Nabwire no se esconde ante la superioridad marroquí, pero sitúa el contexto con claridad: el proyecto del país anfitrión lleva años apuntando más alto que el resto.

“Marruecos es un equipo de calidad. Han sido intencionales en su preparación y están entre las selecciones mejor clasificadas del continente. Su ambición va más allá de África. Apuntan a la FIFA Women's World Cup y a consolidarse en el escenario global”, recordó.

Justo por eso, para ella, el 4-0 no puede convertirse en sentencia, ni excusa para dinamitar el trabajo hecho.

“Kenya no se clasificó a este torneo por casualidad; las jugadoras se ganaron su lugar con trabajo duro. El resultado del debut fue decepcionante, pero ahora el foco deben ser los dos partidos que quedan del grupo. Si logramos el máximo de puntos, aún tenemos opciones de avanzar”.

Las cuentas son sencillas: ganar a Senegal y a Argelia o, como mínimo, competir al límite de sus posibilidades. El margen de error se ha reducido al mínimo, pero Nabwire ve una puerta abierta, no un muro.

“Creo firmemente que tenemos una buena oportunidad contra Senegal y Argelia, y que todavía podemos darle la vuelta a la situación”, insistió.

Un continente que acelera

Desde su nuevo rol como experta de FIFA, Nabwire observa el fútbol femenino africano desde una atalaya privilegiada. Lo que ve la ilusiona, pero también la obliga a exigir más.

“Hemos llegado a un punto en el que el fútbol femenino crece a un ritmo extraordinario y debemos atrevernos a soñar. Debemos aspirar a clasificar al Mundial”, señaló.

El sueño, sin embargo, no se construye solo con discursos motivacionales ni con noventa minutos inspirados.

“Éxito es mucho más que lo que pasa en la cancha. Ganar partidos es solo una parte de los muchos factores que influyen”, subrayó.

La ex jugadora que hizo historia en 2009 al convertirse en la primera keniana en jugar profesionalmente en Europa con SV Werder Bremen sabe de qué habla. Ha visto de cerca estructuras sólidas y proyectos que no dependen solo del talento.

El otro partido: el que se juega fuera del césped

Ahí, Nabwire es tajante. Antes de exigir resultados, hay que mirar alrededor del vestuario.

“Debemos asegurarnos de que todo lo que está fuera de la cancha esté resuelto antes de esperar que las jugadoras entreguen resultados”, advirtió.

Enumera los viejos problemas que siguen sin desaparecer: infraestructura insuficiente, falta de entrenadores cualificados, dudas constantes sobre viáticos y dietas. No son detalles menores, son la base.

“Seguimos enfrentando desafíos con la infraestructura, la formación de entrenadores y las cuestiones relacionadas con las asignaciones de las jugadoras. Son factores importantes porque afectan directamente la motivación y el rendimiento”.

Para alguien que también defendió los colores de PEC Zwolle y que ha pasado más de 15 años vinculada a la selección, el diagnóstico no es teórico. Es vivencial.

“Si queremos competir al máximo nivel, debemos crear el entorno adecuado para nuestras jugadoras. Todo tiene que estar en su sitio para que puedan entrar al campo, competir de forma efectiva y representar al país con confianza”.

Contra la tormenta de las redes

Tras el 4-0, las críticas en redes sociales no tardaron en llegar. Algunas constructivas, muchas viscerales. Nabwire, lejos de sumarse al ruido, se colocó del lado del vestuario.

“En el fútbol hay tres posibles resultados: se gana, se empata o se pierde. Cuando ganamos, todo el mundo celebra, pero cuando perdemos, la gente debe entender que forma parte del juego”, recordó.

No pide impunidad ni silencio. Pide memoria y perspectiva.

“Debemos aprender de los errores, identificar qué salió mal, trabajar en esas áreas y volver más fuertes”.

Ahí coloca el reto inmediato del cuerpo técnico y de las jugadoras: corregir rápido, ajustar lo táctico, recuperar la confianza. El torneo no espera a nadie.

Senegal en el horizonte, sin red de seguridad

El calendario no ofrece respiro. Kenya se mide a Senegal el 30 de julio en el Olympic Stadium, a las 20:00, hora keniana. Ese partido ya tiene aroma de final anticipada. El mismo día, Marruecos se cruzará con Argelia en el Moulay El Hassan Stadium, a las 23:00.

La combinación de resultados puede relanzar a las Harambee Starlets o dejarlas al borde del adiós. No hay término medio.

Nabwire, sin embargo, se niega a aceptar el papel de víctima. Ve en estos días en Marruecos una oportunidad para medir hasta dónde ha llegado el fútbol femenino keniano… y cuánto le falta para instalarse entre las potencias del continente.

El marcador del debut ya está escrito. Lo que falta por decidir es si ese 4-0 será una cicatriz que limite o una herida que despierte definitivamente a Kenia.