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Duran rescata al Celtic y alivia a O’Neill

El rugido de Celtic Park sonó más a alivio que a celebración. Después del mazazo europeo en Linz y de 120 minutos sufriendo sin balón, el Celtic necesitaba algo más que un triunfo: necesitaba una reacción. La encontró en los pies de Camilo Duran.

El colombiano firmó un doblete en la primera parte y sostuvo a su equipo en un 2-1 tenso ante Falkirk que mantiene el pleno liguero: tres victorias de tres en la Scottish Premiership. No fue brillante de principio a fin, pero sí fue un paso adelante en una semana que Martin O’Neill definió sin rodeos: “dura”.

Un doblete que cambia el ánimo

Con Kasper Hogh ausente, Duran actuó como ‘9’ puro. Y respondió. Se movió entre centrales, atacó espacios y, cuando olió sangre, no perdonó. Dos goles antes del descanso encarrilaron un partido que pudo quedar sentenciado mucho antes.

“Jugamos un fútbol realmente, realmente bonito por momentos y podríamos haber estado fuera de su alcance al descanso”, reconoció O’Neill para los medios del club. El Celtic generó “ocasiones gloriosas” para matar el choque, pero las desperdició. Ese perdón le dio vida a Falkirk.

El técnico irlandés, sin embargo, no ocultó su satisfacción por el rendimiento de Duran. “Es un futbolista fantástico. Creo que es un delantero natural”, explicó. Habitualmente, el colombiano parte desde un costado cuando Hogh ocupa el centro del ataque, pero esta vez tomó el mando. Y lo disfrutó.

O’Neill subrayó el contraste entre ambos: Hogh aporta “fuerza física” y también gol en el área, mientras que Duran ofrece finura y movilidad. “Camilo es un sueño para trabajar con él. Su inglés está mejorando, pero lo único que seguimos diciéndole es: ‘hijo, eres brillante’”, confesó el entrenador, dejando clara la admiración que le tiene.

Del dominio al sufrimiento

El guion parecía claro: Celtic mandaba, Falkirk resistía como podía y el 2-0 se quedaba corto. Pero el fútbol siempre guarda un giro. O’Neill lo intuía incluso con dos goles de ventaja: “Con 2-0, Falkirk nunca estuvo fuera del partido, como se demostró”.

Cuando los visitantes recortaron distancias, Celtic Park contuvo la respiración. Quedaba alrededor de un cuarto de hora y el equipo arrastraba el cansancio físico y mental de la prórroga en Linz. “Cuando marcaron, fueron 15 minutos duros para nosotros”, admitió el técnico.

El tramo final fue más de resistencia que de exhibición. El Celtic perdió claridad, se aferró al resultado y defendió como pudo ante un rival crecido. El pitido final sonó como un pequeño desahogo colectivo.

O’Neill, sincero: “Lo más importante era ganar”

No hubo discurso triunfalista. Hubo honestidad. “La victoria era lo más importante, siempre lo es”, sentenció O’Neill. El contexto pesaba: “Ha sido una semana dura para todos los vinculados al club, no solo para nosotros, sino también para la gente que paga su dinero para venir y apoyarnos, y les fallamos el martes”.

Por eso el mensaje era claro: este 2-1 no borra lo de Linz, pero sí marca una reacción. “Estamos absolutamente encantados de haber ganado el partido”, dijo el entrenador, consciente de que el equipo aún no está donde quiere, pero ha evitado que la herida se agrande.

“Ha sido una semana vieja y dura, así que es bueno ganar el partido. Es lo más importante para nosotros, y vamos a mejorar”, remató O’Neill, apuntando a un crecimiento que deberá plasmarse en las próximas jornadas.

El Celtic sigue con pleno de victorias en liga, con un nuevo referente ofensivo en Camilo Duran y con un vestuario que, al menos por una tarde, cambió el sabor amargo de Linz por la sensación de que, pese al cansancio y al sufrimiento, el equipo aún sabe ganar cuando más lo necesita. La cuestión ahora es simple: ¿será este el punto de giro de su temporada?