Enzo Maresca: el nuevo reto en el Manchester City
Enzo Maresca se sentó por primera vez como técnico del Manchester City y no esquivó el peso del contexto. No puede. No cuando el hombre al que sucede se llama Pep Guardiola y deja atrás 20 títulos en 10 años en el Etihad.
“Es un privilegio”, dijo el italiano. No sonaba a frase hecha. Sonaba a alguien que sabe perfectamente dónde se está metiendo.
Heredar un imperio
Maresca, 46 años, llega a su tercera etapa en el club. Ya dirigió al equipo de desarrollo y formó parte del cuerpo técnico de Guardiola en la temporada del triplete 2022/23. Conoce los pasillos, los ritmos, la exigencia. Pero ahora el despacho es otro. Y la sombra también.
“He dicho muchas veces que considero a Pep probablemente el mejor entrenador del mundo en los últimos 20, 25 años”, reconoció ante los medios. Lo dijo sin rebajar el listón, sin buscar excusas. “Es un desafío. Es bonito. Es un privilegio”.
La historia reciente del fútbol inglés le advierte de lo que viene. Manchester United nunca volvió a ser el mismo tras Sir Alex Ferguson. Arsenal todavía persigue la estabilidad definitiva desde la marcha de Arsène Wenger. Los grandes proyectos, cuando se apaga su figura central, suelen tambalearse.
Maresca lo tiene muy presente: “La historia de seguir a un entrenador que ha estado muchos años en el mismo club siempre ha sido complicada: después de Sir Alex, después de Arsène”. Ahí se detuvo. Sabe que su nombre se añade a una lista delicada. “Es un desafío intentar hacer las cosas bien desde el principio para esta organización, para los aficionados, para todos”.
Un club construido para durar
Si algo le da confianza al italiano es la estructura que tiene detrás. No llega a un gigante improvisado, sino a una maquinaria pensada para sobrevivir a los cambios en el banquillo.
“Creo que la organización es lo principal”, subrayó. Y tiró de dato: “Este club, esta organización, ha tenido tres entrenadores en 17 años. Eso no es normal, no pasa a menudo”.
Ahí se apoya. En la continuidad, en la claridad de ideas, en un modelo que trasciende a la figura del entrenador. “Es probablemente una de las razones por las que estoy confiado en que podemos hacer un gran trabajo”, añadió.
Su presentación llegó apenas un día después de que el club cerrara el fichaje del centrocampista inglés Elliot Anderson desde Nottingham Forest por una cifra cercana a los 116 millones de libras. Una operación que confirma que el City no tiene intención de levantar el pie en plena transición de banquillo.
Rodri, quirófano y futuro
En medio de la puesta de largo de Maresca, un nombre sigue marcando la agenda: Rodri. El cerebro del equipo, campeón del mundo y ganador del Balón de Oro del Mundial, entra en el último año de su contrato y ha sido vinculado con el Real Madrid.
El técnico no dramatiza. “Alrededor de los grandes jugadores siempre hay especulación”, dijo con naturalidad. “No estoy preocupado por eso. Es normal”.
Su valoración del español fue directa: “Como ganaron el Mundial, y él fue el mejor jugador o uno de los mejores, creo que todos los entrenadores quieren tener a Rodri”.
El plan inmediato, sin embargo, no pasa por el mercado, sino por el quirófano. El centrocampista será operado de la espalda el lunes. “Ahora cirugía el lunes, y necesita vacaciones. Necesita descansar. Necesita recuperarse y luego volverá aquí con nosotros”, detalló Maresca.
El mensaje es claro: el City 2024/25 se imagina con Rodri en el centro de todo. Operación, reposo y regreso. El italiano cuenta con él.
Pasado reciente y cuentas pendientes
El aterrizaje de Maresca en el Etihad no estuvo exento de ruido. En Chelsea no gustó nada la forma en que el técnico abandonó Stamford Bridge el día de Año Nuevo, en pleno curso, en medio de los rumores que ya lo colocaban cerca del City.
El italiano, sonriente, evitó encender más el fuego. Prefirió reivindicar su trabajo. “Me siento bastante afortunado en cuanto a mis antiguos clubes —Leicester, Chelsea—. Creo que hicimos un gran trabajo”, apuntó.
Su defensa fue futbolística, no sentimental. “En ambos clubes, la identidad del equipo era clara, el éxito del equipo era claro, y me siento muy afortunado de haber sido parte de esos clubes”.
Luego, giró la página sin mirar atrás: “Pero ahora estamos aquí. Eso es lo más importante, solo se trata del City. Nada que añadir”.
Un reto a la altura de la era
Maresca sabe que no llega a reconstruir, sino a sostener. A prolongar una era sin que se deshilache. Hereda un vestuario acostumbrado a ganar, un club con un modelo definido y una afición que ya ha probado lo máximo.
Seguir a Guardiola no es solo dirigir al campeón. Es aceptar que cada decisión se comparará con la de un técnico que marcó una década. El italiano no lo rehúye. Lo abraza. Lo llama “privilegio”. Lo asume como desafío.
La temporada dirá si ese privilegio se convierte en carga o en el siguiente capítulo de un dominio que, de momento, no muestra intención de bajar el telón.






