Liverpool logra un empate en Newcastle con penalti de Szoboszlai
En agosto pasado, Liverpool salió de St James’ Park entre la euforia, con aquel gol de Rio Ngumoha en el minuto 100 que silenció a Newcastle. Esta vez también hubo diana en el descuento, el penalti de Dominik Szoboszlai en el 99, pero el sabor fue muy distinto: alivio, más que alegría, al rescatar un 2-2 que evita empezar la temporada con derrota.
Andoni Iraola lo dejó claro tras el encuentro: su equipo no mereció perder. Y la forma en que su Liverpool se aferró al partido, remontando dos veces en un ambiente ensordecedor, sostiene esa idea. El empate mantiene viva una racha que se remonta a 2012-13, última vez que el club cayó en una jornada inaugural. La estadística se salva. Las dudas, no tanto.
Un punto con carácter, pero muchas preguntas
“Probablemente no es el resultado que quieres cuando llegas antes del partido, pero definitivamente merecemos este punto y hasta más”, explicó Iraola en BBC Radio 5 Live. “El equipo nunca se ha rendido y hemos recuperado un punto; seguramente el sabor es mejor porque marcamos en el último minuto”.
Desde el marcador, el técnico puede estar satisfecho. Su equipo fue a remolque dos veces, con St James’ Park rugiendo, y aun así encontró respuesta. En el vuelo de vuelta a Merseyside, sin embargo, el análisis debía de ser más frío: el partido expuso, con crudeza, la falta de profundidad de la plantilla.
Pat Nevin, exinternacional escocés, no se mordió la lengua en la misma emisora: se espera que Liverpool pelee como mínimo por el top 4, pero en Newcastle no ofreció la imagen de un aspirante sólido. Falta creatividad. Falta colmillo. Y, sobre todo, falta encontrar la mejor versión de Florian Wirtz y Alexander Isak, dos fichajes de nueve cifras que aún no han encajado en el engranaje.
Wirtz e Isak, foco y frustración
Todos los ojos estaban sobre ellos. Isak, fichado desde el propio Newcastle tras una larga saga el pasado septiembre, fue abucheado cada vez que tocó el balón. Parecía encendido, con ganas de demostrar, pero terminó el duelo con apenas 28 toques y una ocasión clarísima desperdiciada en la segunda parte, del tipo que solía convertir sin pestañear con la camiseta local.
Wirtz empezó con brío, pidiendo la pelota y tratando de acelerar el juego, pero se apagó con el paso de los minutos. Iraola lo sustituyó poco después de la hora de partido, justo después del 2-1 de Newcastle. Otro síntoma de que la conexión entre las nuevas estrellas todavía no fluye.
Ambos saben lo que costaron. Ambos saben que, con esos precios, se les exige impacto inmediato. De momento, su producción no alcanza ni por asomo lo que Liverpool necesita para sostener un proyecto en reconstrucción.
El enigma Gakpo y un mercado abierto
En medio de ese escenario, surge el enigma Cody Gakpo. El neerlandés fue el mejor jugador de Liverpool en St James’ Park, culminó su gol con frialdad y dio oxígeno a un equipo atascado. Y, sin embargo, su futuro sigue en el aire.
Si el club consigue cerrar la llegada de dos atacantes más en esta última semana de mercado, Gakpo podría salir. Sobre la mesa están los nombres de Bradley Barcola y Ibrahim Mbaye, de Paris St-Germain, y las dos ofertas ya rechazadas por Brighton por Yankuba Minteh. La dirección deportiva empuja por reforzar el frente ofensivo. El partido de Newcastle, con Gakpo tirando del carro, añade una capa de complejidad a esa decisión.
Entre las notas positivas, el debut de Victor Munoz. El delantero español entró desde el banquillo y provocó el penalti del 2-2, una acción que cambió el relato de la tarde. Su irrupción contrastó con el sufrimiento de Ngumoha, al que Iraola retiró poco después de la hora de juego tras un partido muy gris por la derecha.
Ngumoha, experimento a contrapié
Ngumoha, que cumplirá 18 años la próxima semana, ha crecido jugando a pie natural por la izquierda. Iraola insiste en extremos capaces de actuar en ambas bandas, y el canterano fue el elegido para abrir el campo por derecha. No funcionó. Apenas desbordó, perdió duelos y nunca encontró su sitio.
El cambio por Munoz, que acabó siendo decisivo, dibuja una pregunta clara: ¿seguirá el técnico forzando ese experimento cuando lleguen más atacantes? Con la plantilla corta y un modelo exigente en las bandas, la respuesta marcará los minutos del joven inglés en el corto plazo.
Un banquillo corto y una zaga expuesta
La necesidad de más recursos quedó expuesta en cuanto Iraola agotó sus primeras balas. Tras la entrada simultánea de Munoz y Alexis Mac Allister en el minuto 63, el banquillo se quedó con pocas soluciones de peso: Giorgi Mamardashvili, Ronald Araujo, Wataru Endo, Kostas Tsimikas, Trey Nyoni, James McConnell y Lewis Koumas.
Demasiado poco para un equipo que aspira a competir en todos los frentes. Y eso se notó atrás. Milos Kerkez y Jeremie Frimpong firmaron una tarde muy floja en los laterales, y Liverpool fue castigado a la contra en los dos goles encajados. Sin un mediocentro defensivo puro, el equipo quedó partido, vulnerable cada vez que Newcastle robaba y corría.
No fue casualidad que Iraola retrasara a Mac Allister para situarlo justo por delante de la zaga tras el 2-1 de Joe Willock. Una solución de emergencia que subraya un problema de fondo: desde el inicio de la pasada temporada, ningún equipo de la Premier League ha recibido más goles en contras en todas las competiciones que Liverpool. Nueve ya. Demasiados para un aspirante.
Iraola, satisfecho… pero no ciego
Pese a todo, el técnico español se marchó con sensaciones relativamente positivas en su estreno liguero. Fiel a su costumbre, dejó el análisis profundo para el día después, pero sí dejó pistas sobre lo que vio.
“Me han gustado muchas cosas del equipo”, afirmó. “Hay cosas que mejorar, como los goles, pero he visto muchas cosas que me han gustado. Me ha gustado la energía, especialmente de los jugadores que han salido desde el banquillo. Creo que hemos terminado el partido bastante fuertes físicamente”.
Szoboszlai, héroe del penalti, puso voz al compromiso del vestuario en Sky Sports: “Nunca nos rendiremos. Puedo garantizarlo. Tenemos que luchar siempre, durante los 90 minutos. Todos los que salieron desde el banquillo también tuvieron impacto. Necesitamos a toda la plantilla y tenemos que estar preparados”.
Esa actitud nunca ha estado en duda en Tyneside. Lo que sí está bajo el microscopio es la calidad y la cantidad de este Liverpool. El carácter ya ha quedado acreditado en el minuto 99. Ahora falta saber si la plantilla estará a la altura de las ambiciones del club cuando se cierre el mercado y empiece, de verdad, el juicio de la temporada.





