Gales Deaf busca redención ante Inglaterra en Llandarcy
En Llandarcy, el viernes 11 de septiembre, Gales y Inglaterra volverán a mirarse a los ojos. No será un amistoso cualquiera. Será el siguiente capítulo de una selección que vive al límite: el equipo masculino de Gales Deaf.
Rearmado en 2023, el combinado galés arrancó como un cohete. Empate ante Inglaterra, victorias frente a Escocia e Irlanda en sus tres primeros partidos. Ilusión, resultados, sensación de proyecto. Pero el impulso inicial no duró.
Del golpe en Turquía al giro de timón
En 2024, la selección viajó a Turquía para disputar el EuroDeaf Championships cargada de esperanza. Volvieron con cuatro derrotas en cuatro partidos de la fase de grupos. Un baño de realidad.
Aquel torneo desencadenó una revisión profunda dentro de la Wales Deaf Football Association (WDFA). Cambios en la estructura del cuerpo técnico, nuevas funciones detrás de bastidores y, sobre todo, un nuevo seleccionador: James Taylor, exdelantero de Gales Deaf.
El estreno no pudo ser más duro. En febrero de 2026, en su primer partido al mando, Gales cayó 7-1 ante Inglaterra en St George’s Park, la sede de entrenamientos de la federación inglesa. Un correctivo.
“Duele, y creo que duele más como entrenador. Pero nos dio una referencia muy clara de dónde estamos como grupo”, asumió Taylor. Lejos de esconderse, convirtió la goleada en punto de partida.
La historia de Jamo: talento, silencio y resistencia
Taylor, al que todos llaman “Jamo”, conoce de sobra las curvas del fútbol. Fue un jugador experimentado en la liga galesa, con el sueño de llegar al profesionalismo. Ese sueño chocó contra una realidad que nunca pudo esquivar: sordera total en el oído izquierdo.
“Probablemente fue una de las razones que me frenó en el mundo profesional, porque cualquier cosa que viniera por el lado izquierdo no la escuchaba”, explicó.
Aun así, se quedó muy cerca.
Empezó en el fútbol base con el equipo local, Afan Lido. De los ocho a los 16 años vivió en un vestuario ganador. “Ganamos todo lo que estaba a nuestro alcance”, recuerda. Su gol con el equipo sub-16 ante Swansea City llamó la atención de los ojeadores del club, que lo incorporaron al programa de formación juvenil en el histórico Vetch Field durante dos años.
Allí tuvo como técnico en el equipo juvenil a un mito: el exdelantero de Gales Alan Curtis, al que define como “leyenda y caballero”. Para Taylor, todo encajaba en una especie de destino familiar.
“Crecí en una casa muy ligada al deporte en Swansea. Mi padre era un seguidor enorme de Swansea City”, rememora. “Yo nací por la mañana y por la tarde él estaba en la North Bank viendo a los Swans. Su ídolo era Alan Curtis, así que eso le hizo sentirse orgulloso a más no poder”.
Los viajes con el equipo juvenil tenían banda sonora propia. “Cuando íbamos a sitios como Cheltenham o Bristol, normalmente parábamos a recoger a mi viejo, y te puedes imaginarlo en una furgoneta con Alan Curtis al volante: le comió la oreja todo el camino”, bromea.
Taylor llegó a debutar con el primer equipo de Swansea, en la West Wales Senior Cup, ante Haverfordwest en la temporada 1997-98. Pero su segunda campaña se torció con una grave lesión de tobillo. Después llegó el golpe más frío: el club le comunicó que no le ofrecería contrato profesional.
“Me tranquilizaron diciéndome que si iba a otro equipo y seguía marcando goles, volverían a fijarse en mí. Pero, por desgracia, esos goles dejaron de llegar”, admite.
Regresó a Afan Lido y pasó por Port Talbot, Neath y Goytre. El sueño profesional se había esfumado, pero el fútbol no. A los 43 años, ya veterano, recibió por fin su primera convocatoria con la selección masculina de Gales Deaf. Acabaría sumando tres internacionalidades. Un cierre inesperado para una carrera que parecía haber quedado en el fútbol semiprofesional.
Reconstrucción: de un 7-1 a un nuevo vestuario
Ahora, desde el banquillo, Taylor intenta que Gales no repita los errores del pasado. El 7-1 ante Inglaterra en St George’s Park fue una sacudida. Una que decidió aprovechar.
Como parte del plan de reconstrucción, en junio se organizó una jornada de identificación de talento en Dragon Park, en Newport. Más de 20 jugadores nuevos se presentaron para mostrarse.
“Fue un éxito real, con una gran participación. Hay algunas caras nuevas que van a entrar, y también un par de viejos conocidos que regresan”, explicó el técnico. Lo que vio le dio motivos para creer: “El nivel de fútbol fue bueno, los jugadores asimilaron la información muy bien y su actitud y compromiso fueron excelentes”.
Taylor quiere que esa competencia interna suba el listón. No solo por la camiseta de Gales. También por las trayectorias personales de cada jugador.
“No he asumido este cargo solo para publicar cosas en redes sociales. Mis aspiraciones son convertir a Gales en una fuerza en el fútbol para personas sordas”, afirma con claridad. Y avisa: solo cuenta con quienes estén “100% comprometidos con Gales ahora mismo”.
Australia, Italia y la necesidad de jugar
El horizonte está marcado. Igual que Inglaterra, Gales aspira a enviar una selección a la primera Deaf Football World Cup de la Deaf International Football Association, prevista en Australia en noviembre de 2027. Seis meses después, llegará el turno del European Deaf Football Championships de 2028, en Italia.
Para llegar vivos a esas citas, Taylor lo tiene claro: necesitan partidos, no solo concentraciones.
“No vamos a estar solo de campamento en campamento… solo en un partido puedes ver realmente el desarrollo de los chicos y del grupo”, subraya. Quiere competición, errores reales, decisiones bajo presión.
Hace poco, Gales disputó un amistoso ante Newport Corinthians, equipo de la tercera categoría del sistema piramidal galés. Perdieron 6-4. El marcador dejó dudas, pero el contexto las explica.
“Lo que más nos llamó la atención es que nuestros chicos no tienen esos minutos en las piernas, mientras que Newport Corries seguro que venían de una buena pretemporada”, analizó Taylor. Falta rodaje, no talento.
Y ahora llega otro salto de nivel: el duelo internacional ante Inglaterra en Llandarcy, el viernes a las 19:30 (BST). Un examen serio, otra vez contra el rival que ya les endosó siete goles.
“Necesitamos empezar a hacer ruido”, reclama el seleccionador. Quiere que se note que Gales está ahí, que compite, que incomoda.
Taylor mira a su vestuario y lanza el mensaje final: más allá de los resultados, su misión es elevar a cada futbolista. “Lo único que quiero es hacer de los jugadores la mejor versión de sí mismos sobre un campo de fútbol”.
La pregunta es clara: ¿será Llandarcy el lugar donde Gales Deaf empiece, por fin, a responderla en el marcador?






