Hamza Abdelkarim se abre paso en el Barça
El verano ha dejado un hueco enorme en la delantera del Barcelona. Y en medio de ese vacío, un nombre inesperado empieza a ganar peso: Hamza Abdelkarim.
La cadena de movimientos es contundente. Robert Lewandowski se ha marchado a la liga estadounidense, Ferran Torres ha hecho las maletas rumbo al Paris Saint-Germain y la cesión de Marcus Rashford no se ha prolongado ni convertido en traspaso definitivo. Tres salidas. Tres puertas que se abren de golpe para el joven delantero egipcio.
El gran giro, sin embargo, no está solo en las despedidas, sino en el fichaje que no termina de arrancar. El club lleva semanas empujando por Julián Álvarez, pero se ha topado con un muro: Atlético de Madrid se niega a sentarse a negociar con el Barça por el argentino. El jugador aprieta, quiere vestir de blaugrana y sueña con el Spotify Camp Nou, pero su voluntad no basta para desbloquear una operación que se ha enquistado.
En los despachos, Deco no maneja un plan B claro. El nombre de Lautaro Martínez ha circulado en las portadas, vinculado a una posible ofensiva del Barça, pero en el entorno del Inter lo consideran intocable. Todo suena más a ruido de mercado que a una operación real en marcha.
Y mientras el mercado se complica, el foco se desplaza al césped. Ahí aparece Abdelkarim.
El delantero egipcio se sumó a la pretemporada con el primer equipo y ha aprovechado cada minuto. Sus actuaciones en los amistosos han convencido a Hansi Flick, que a pocos días del Trofeo Joan Gamper mantiene la decisión: quiere seguir teniéndolo en la dinámica del grupo.
No es un premio simbólico. Es una oportunidad seria.
Flick ha detectado en Hamza un perfil que no abunda en la plantilla: un nueve de referencia, fuerte por arriba, capaz de atacar centros laterales y fijar centrales en el área. En los partidos cerrados, cuando el Barça necesite colgar balones y cargar el área, ese tipo de recursos puede marcar la diferencia. Y ahora mismo, ningún otro jugador de la plantilla le ofrece exactamente eso.
Pensar en Abdelkarim como titular indiscutible desde el primer día quizá sea demasiado. La responsabilidad de ser el nueve del Barcelona, en un equipo obligado a pelear por todos los títulos, es enorme incluso para futbolistas consagrados. Pero como recurso desde el banquillo, como carta distinta para cambiar partidos, su papel empieza a parecer muy real.
Para Hamza, la llamada de Flick llega en un momento inesperado. El técnico alemán busca soluciones urgentes a la crisis del nueve, el mercado no responde y el egipcio se cuela en los planes con un timing perfecto. Si el fichaje de Julián Álvarez termina por caerse y no aparece una alternativa de garantías, el escenario cambia por completo: lo que hoy es una oportunidad puntual puede convertirse en apuesta firme.
El Barça vive una crisis de delantero centro. Para Abdelkarim, esa misma crisis puede ser la puerta de entrada a su gran salto.






