Harry Kane: presente arrollador y futuro incierto en 2030
Harry Kane acaba de firmar otro gran torneo con Inglaterra, pero el desenlace volvió a ser el mismo: ilusión desatada, golpe en semifinales y un discreto tercer puesto tras caer ante Argentina. Seis goles, el brazalete de capitán siempre en su brazo y, de nuevo, la sensación de que a la generación del ‘9’ más prolífico de la historia de los Three Lions le falta una gran corona.
El currículum es demoledor. Máximo goleador histórico de su selección, con 85 tantos. Mismo estatus en Tottenham. Y una etapa en Alemania que roza lo absurdo: 146 goles en 147 partidos con Bayern. Casi a tanto por noche. Casi perfecto.
A los 33 años, Kane no da señales de freno. En el Allianz Arena se da por hecho que firmará un nuevo contrato, con solo 12 meses restantes en el actual y un club decidido a blindar a su referencia ofensiva. En el horizonte aparece incluso el Balón de Oro de 2026, un premio que ya no suena a fantasía cuando se repasan sus números y su impacto.
Con Inglaterra, el panorama es aún más claro: no hay un relevo natural. No hay un ‘9’ que se acerque a su influencia. Todo apunta a que seguirá siendo el capitán en la Eurocopa de 2028, en casa, un torneo que puede marcar el último gran baile de una era.
¿Mundial 2030? Hamann levanta la ceja
La gran pregunta, inevitable, ya está sobre la mesa: ¿puede Kane llegar al próximo Mundial? ¿Puede seguir el camino de leyendas como Ronaldo o Messi, estirando su carrera al máximo nivel hasta rozar los 40?
Dietmar Hamann, excentrocampista de Bayern, no lo ve tan claro. Consultado por GOAL, el alemán fue directo al grano. Recordó que Kane ya ha cumplido 33 años y que, en cuatro, estaría “con 36 camino de 37”. Y ahí, dijo, el reto se dispara.
Hamann trajo a escena a “dos de los más grandes de todos los tiempos” que jugaron el último Mundial con 39 y 41 años. Uno rindió. El otro no. Y marcó distancias: no coloca a Kane en el mismo pedestal que esas dos figuras. Aunque llegaría algo más joven que ellos a esa hipotética cita, insiste en que el desgaste acumulado pesa.
El argumento no es solo la edad. Hamann subraya que Kane empezó muy pronto, que se fogueó a base de cesiones en categorías inferiores, que ha jugado una enorme cantidad de partidos de Premier League y que, salvo algún problema puntual de tobillo, apenas ha tenido lesiones de larga duración. Todo eso suma kilómetros.
En Múnich, añade, apenas se ha perdido encuentros en los últimos años. El cuerpo aguanta, pero la cuenta de minutos es feroz. Por eso, cuando le piden una respuesta clara sobre Kane en el Mundial dentro de cuatro años, Hamann se moja: si tuviera que contestar hoy, diría que no.
Waddle avisa: las piernas mandan
Chris Waddle, exinternacional inglés, se mueve en una línea parecida, aunque con otro matiz. También en conversación con GOAL, advierte que la clave no será el nombre ni la jerarquía, sino el físico. Las piernas.
Waddle reconoce que hay futbolistas que mejoran con la edad, que leen mejor el juego, que lo hacen “más fácil” porque su experiencia compensa lo que pierden en chispa. Y ahí Kane tiene una ventaja evidente: es un jugador muy preparado, no depende de la velocidad pura, vive de su lectura del juego, de su inteligencia en el área y fuera de ella.
Pero el exextremo pone un plazo inmediato: la próxima Eurocopa. “Veremos cómo están sus piernas dentro de dos años”, avisa. Incluso entonces, en pleno torneo, imagina el debate instalado: ¿sigue siendo dominante? ¿O se nota el paso del tiempo?
Para explicarse, Waddle recurre a un ejemplo que todos tienen en mente: Ronaldo con Portugal en el último Mundial. En su opinión, sus piernas ya no daban para ese nivel. En cambio, Messi, todavía capaz de destellos, logró sostenerse mientras el resto de su selección se encargaba de endurecer los partidos hasta el límite.
Waddle traza una línea clara: llega un momento en el que el jugador tiene que admitir que, aunque pueda seguir compitiendo, ya no está para la cima absoluta. Que puede brillar como Messi en Miami o como Ronaldo en Arabia Saudí, pero que otro tipo de exigencia ya se le escapa.
Y entonces lanza una reflexión que mira de frente a Kane y a la Bundesliga: llegará un día en que incluso la liga alemana sea “demasiado rápida” para él. ¿Qué viene después? ¿Qué escalón acepta un futbolista que ha vivido siempre en la élite más alta?
El tiempo del ‘9’
Para Waddle, el próximo Mundial es “un reto enorme” para Kane. No porque vaya a dejar de ser un gran futbolista, sino porque quizá el nivel de esa cita ya no encaje con lo que su cuerpo pueda ofrecer. Cree que algunos jugadores se empeñan en estirar demasiado el final y que la imagen se resiente. Confía, eso sí, en el criterio del delantero: está convencido de que sabrá cuándo decir basta con Inglaterra.
Entre el Kane que sigue batiendo récords con Bayern, el capitán que apunta a liderar una Eurocopa en casa y el veterano que podría mirar al Mundial 2030 desde la distancia hay solo unos años. Muy pocos.
Los goles dirán hasta cuándo. Las piernas, también. Y el próximo gran interrogante de la selección inglesa ya no es quién marcará el futuro, sino hasta cuándo podrá sostenerlo Harry Kane.






