Emotivo homenaje a Silva en el Etihad que indignó a Rooney
En el Etihad Stadium se mezclaron la nostalgia, el homenaje… y la polémica. John Stones y Bernardo Silva se preparan para cerrar su etapa en el Manchester City cuando expiren sus contratos, poniendo fin a casi dos décadas de servicio combinado en el club. Dos pilares de la era de dominio de Pep Guardiola, que también se marcha tras diez años en Manchester.
El City quiso despedir a lo grande a uno de sus emblemas recientes. A la hora de partido, el club organizó un pasillo de honor para Bernardo Silva, un gesto reservado a las leyendas. Los jugadores de ambos equipos formaron el corredor, el público se levantó y el portugués abandonó el campo entre aplausos prolongados, consciente de que vivía sus últimos minutos como futbolista del City en el Etihad.
El estadio se rindió. No todos hicieron lo mismo.
Wayne Rooney, analizando el encuentro en Match of the Day de BBC Sport, cargó con dureza contra el momento elegido para el homenaje. Para él, el gesto fue tan emotivo como inoportuno.
“Es increíble, he visto unas cuantas cosas esta temporada y me entristece que estén pasando en el fútbol”, afirmó Rooney. “Bernardo Silva, John Stones han sido increíbles para Manchester City y lo merecen, pero que lo hagan después del partido. Si yo estuviera en ese equipo de Aston Villa, estaría que echaba humo”.
La crítica apunta al corazón de la cuestión: ¿hasta qué punto se puede teatralizar la despedida de una estrella en pleno partido competitivo? Aston Villa se jugaba su prestigio, sus puntos, su temporada. Ver cómo el rival detiene el duelo para homenajear a uno de los suyos no encaja en la mentalidad de vestuario que Rooney encarna.
El guion, además, no acabó en cuento de hadas para los locales. Ni Stones ni Silva tuvieron la despedida soñada sobre el césped. El City cayó 2-1 ante un Aston Villa liderado por un Ollie Watkins implacable, autor de los dos goles visitantes. El Etihad, acostumbrado a celebrar títulos y exhibiciones, asistió a una noche extraña: homenaje a dos símbolos, derrota en casa, Guardiola en la recta final de su década en el banquillo.
Mientras la grada aplaudía a Silva en su pasillo de honor, Villa mantenía la mirada fría de un equipo que no estaba invitado a la fiesta, pero que acabó arruinándola en el marcador. Y ahí reside la tensión que Rooney subrayó: la línea fina entre el respeto a las leyendas y el respeto a la competición.
La era de Guardiola en Manchester se apaga con la salida de figuras como Stones y Silva, protagonistas silenciosos de un ciclo histórico. El debate, sin embargo, ya está abierto: ¿hasta dónde llegará el fútbol moderno en su afán por convertir cada despedida en un espectáculo, incluso a costa del propio juego?






