Incidente en vuelo de Ryanair: pasajero casi succionado por ventanilla
Un pasajero estuvo a punto de ser succionado por la ventanilla de un vuelo de Ryanair cuando esta se “desprendió” en pleno vuelo rumbo a Alemania, y solo la reacción instintiva de otros viajeros, que lo sujetaron y tiraron de él hacia el interior, evitó la tragedia, según relataron testigos y confirmaron las autoridades este viernes.
El hombre, descrito como un turista serbio que viajaba de Thessaloniki, en Grecia, a Memmingen, en Alemania, fue hospitalizado con quemaduras por fricción, pero se encuentra en buen estado general, indicaron las mismas fuentes.
“La mayoría nos habíamos quedado dormidos, teníamos los ojos cerrados. Hubo un ruido, como el reventón de un neumático”, contó una pasajera a Radio Thessaloniki, citada por la agencia AFP.
El sobresalto fue inmediato. “Nos dimos cuenta enseguida de que había habido una descompresión. Se oyeron gritos… por un momento pensé que alguien había abierto por error la puerta de emergencia”, añadió.
Las máscaras de oxígeno cayeron desde los compartimentos superiores. Un fuerte olor invadió la cabina. En medio del caos, una imagen heló la sangre de quienes estaban cerca: “La cabeza y los hombros de un pasajero estaban fuera de la ventanilla. Afortunadamente, no se había quitado el cinturón de seguridad”, relató la misma testigo. Ese simple gesto, abrocharse el cinturón, se convirtió en su salvavidas.
Pasajeros sentados a su alrededor reaccionaron al instante y tiraron de él hacia dentro, logrando sujetarlo y estabilizar la situación en esa parte del avión, explicó la mujer.
Medios griegos informaron de que el incidente se produjo sobre territorio de North Macedonia y señalaron que la ventanilla se habría roto por el impacto de un fragmento desprendido de uno de los motores del aparato.
En un comunicado, Ryanair informó de que el vuelo “regresó a Thessaloniki poco después del despegue cuando una ventanilla de pasajero se desprendió durante el vuelo. La aeronave aterrizó con normalidad y los pasajeros regresaron a la terminal”. La compañía irlandesa detalló que se dispuso de un avión de sustitución para trasladar al resto de los viajeros hasta Memmingen.
Mientras la investigación técnica avanza para aclarar cómo un fragmento de motor pudo acabar destrozando una ventanilla en pleno ascenso, el episodio vuelve a colocar bajo el foco la seguridad aérea y la importancia de cada pequeño protocolo a bordo. Ese cinturón abrochado, esa reacción de segundos de unos desconocidos, marcaron la diferencia entre un susto mayúsculo y una tragedia en el cielo europeo.






