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Inglaterra y su banquillo poderoso en el Mundial

La victoria de Inglaterra ante Croacia dejó una imagen nítida: el verdadero poder de este equipo vive en su banquillo. Y en Dallas, Thomas Tuchel lo manejó como un técnico que sabe que dirige quizá la selección más profunda de todo el torneo.

Gordon, la apuesta incómoda que salió bien

El foco estuvo en el costado izquierdo del ataque. Tuchel eligió a Anthony Gordon por delante de Marcus Rashford, pese a las voces que pedían al delantero del Manchester United de inicio, incluso con el morbo añadido de que Barcelona ha fichado a Gordon precisamente para ocupar el rol que muchos veían reservado a Rashford este verano.

Gordon respondió. Presionó alto, atacó los espacios, castigó la espalda de los centrales. Solo tocó el balón 17 veces, un dato frío que engaña. Su trabajo no se mide en pases ni en disparos, sino en carreras que estiran al rival, en líneas de pase que abre para los demás, en la incomodidad constante que genera.

No necesita ser un goleador implacable ni un asistente compulsivo. Su valor está tanto en lo que hace sin balón como en lo que produce con él.

Rashford, del banquillo al gol

Rashford comparte muchas de esas virtudes: presiona bien, interpreta el espacio, ataca el desmarque a la espalda. No es un clon de Gordon, pero sí una pieza que cumple una función muy similar en esta Inglaterra.

Tuchel esperó. Y cuando el reloj marcó el minuto 72 y las piernas pedían aire fresco, recurrió a Rashford. Trece minutos después, el ’10’ cerraba una jugada coral con un disparo a la red que sentenciaba a Croacia.

“Marcus está empujando y empujando en los entrenamientos al máximo nivel. Estoy muy, muy feliz por él, por ese gol, y espero que siga hambriento por el siguiente y el siguiente, porque ha estado absolutamente impresionante en los últimos 17 días y realmente se merecía su gol”, explicó Tuchel ante la prensa.

Rashford no solo marca. También aprieta. Y, como dejó caer el propio técnico, ya ha llamado a la puerta preguntando por más minutos.

Rogers, el lujo que espera su turno

Tuchel tampoco esconde su fascinación por Morgan Rogers. El jugador de Aston Villa, que apunta a un salto a un club mayor, es un talento enorme. Jude Bellingham es, a día de hoy, el futbolista más completo, pero el entrenador admitió que Rogers estuvo muy cerca de ganarse la titularidad ante Croacia.

“La decisión realmente dura fue decirle a Morgan Rogers que no iba a ser titular, porque se merece al cien por cien ser titular y ha estado tan bien con nosotros”, confesó Tuchel tras el partido en Dallas.

Esta vez, Rogers fue arma de banquillo. Entró en torno al minuto 70 y se movió como una avispa entre líneas, siempre cerca del ataque inglés, siempre ofreciendo un pase, un giro, una salida. Su aportación culminó en una carrera de distracción clave en la jugada del cuarto gol, el tanto que mató definitivamente el encuentro.

Habrá noches en las que su papel no será solo el de agitador. Tiene fútbol de sobra para asumir galones cuando le toque.

Spence, Saka y la segunda oleada

Mientras tanto, por el otro costado, Djed Spence firmó una actuación muy seria en el lateral derecho en lugar de Reece James. Se proyectó con descaro, dio profundidad y se asomó al área rival con tanta determinación que solo una gran intervención del portero le negó el gol. Un lateral suplente que parece titular. Otro síntoma de la riqueza de esta plantilla.

Lo mismo puede decirse de Bukayo Saka. A pleno rendimiento, es uno de los mejores futbolistas de Inglaterra, sin discusión. Pero llega de una temporada marcada por problemas físicos con Arsenal, y Tuchel ha decidido envolverlo en algodón mientras termina de superar sus molestias en el tendón de Aquiles.

Ante Croacia, Noni Madueke ocupó su lugar de inicio. Saka entró para los últimos 20 minutos y los aprovechó: ritmo, desequilibrio y una asistencia precisa para el gol de Rashford. Pocas acciones, mucha influencia.

“Bukayo está listo y va a estar cada vez más listo. Creo que cuando lleguemos al último partido de este grupo, estará preparado. Estuvo fuerte en el entrenamiento del martes en espacios reducidos. Era solo cuestión de si el partido estaba abierto y de ida y vuelta”, explicó Tuchel.

Para los grandes días, Saka es indiscutible. En la fase de grupos, con rivales teóricamente inferiores, el seleccionador puede dosificarlo y permitirle llegar entero a los cruces.

Un banquillo que antes no existía

Y aún hay más. En Dallas ni siquiera pisaron el césped futbolistas como Ollie Watkins, que cerró la temporada en un estado de forma descomunal con Aston Villa. Tampoco apareció Eberechi Eze, el talentoso mediapunta de Arsenal, ni Kobbie Mainoo, que por su rendimiento con Manchester United sería titular en muchas selecciones de este Mundial.

Inglaterra no siempre vivió en esta abundancia. No hace tanto, en 2018, Gareth Southgate miró al banquillo en la semifinal ante Croacia y encontró como soluciones ofensivas a Danny Welbeck y Fabian Delph. Aquel equipo tenía, en la práctica, dos revulsivos de peso: Rashford y Jamie Vardy.

Esta versión de los Three Lions es otra cosa. El banquillo rebosa calidad.

El reverso de la moneda es evidente: casi todos son titulares indiscutibles en sus clubes, futbolistas acostumbrados a jugarlo todo, que ahora deben aceptar un rol secundario en un Mundial. Tuchel reconoció que algunos, incluido Rashford, ya le han preguntado por la falta de minutos.

“Justo ayer tuvimos una conversación en la que le dije que estoy muy, muy impresionado con sus últimos 16 días, con cómo ha estado en la concentración, cómo aprieta en el campo. Está totalmente implicado en cada reunión. Es muy, muy rápido en traducir una reunión al césped”, relató el técnico tras ganar a Croacia.

De los 26 convocados, solo tres —John Stones, Madueke y el portero suplente James Trafford— no fueron titulares habituales en sus equipos la pasada campaña. Ver los partidos desde la banda no es sencillo, pero Tuchel está convencido de que el grupo lo soportará.

“Son solo cuatro semanas más y en cuatro semanas puedes tragarlo, digerirlo y sumarte al plan. Elegimos a este grupo porque estábamos seguros de que podían hacerlo, y todos pueden”, remarcó.

Roles asumidos, ambición intacta

Algunos ya saben que su papel será distinto. Jordan Henderson, con 36 años, está en la lista tanto por su experiencia como por su peso en el vestuario. Ivan Toney entra en la ecuación sobre todo pensando en una posible tanda de penaltis en las eliminatorias. Si Dan Burn o Jarrell Quansah tienen que jugar muchos minutos, significará que algo se ha torcido.

Tuchel, preguntado por su once ante Croacia, habló de “14 o 15 titulares”. Un grupo amplio de futbolistas que pueden iniciar cualquier partido sin que el nivel se resienta.

En un torneo comprimido, con un calendario brutal tras temporadas de club interminables y condiciones de juego exigentes, la rotación no es un capricho. Es una obligación. Sería casi una sorpresa ver al técnico repetir el mismo once inicial durante los ocho posibles partidos del próximo mes.

La diferencia es que Inglaterra puede permitirse ese lujo. Si Bellingham necesita descanso, aparece Rogers. Si Harry Kane no debe arriesgar en un tercer partido de grupo intrascendente, ahí está Watkins.

No se trata solo de cambiar piezas. Se trata de tener soluciones de élite para decidir partidos en el minuto 80 o para proteger las piernas de los intocables. Si este equipo llega a la final del 19 de julio, no será solo por sus estrellas. Será porque, por primera vez en mucho tiempo, Inglaterra puede ganar un Mundial también desde el banquillo.

Inglaterra y su banquillo poderoso en el Mundial