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Inglaterra debe atacar a Messi en el Mundial

Lionel Messi ha sido el hombre del Mundial. Ocho goles, dos asistencias, y la sensación permanente de que cada balón que toca puede decidir un torneo. Argentina sueña con su segunda final consecutiva. Inglaterra, con romper una espera de 60 años para volver al partido definitivo del domingo.

En Atlanta, el duelo tiene un foco inevitable: cómo frenar al 10. Pero Jamie Carragher va un paso más allá. Para él, no se trata solo de contener a Messi. También de atacarle.

“Messi camina, Inglaterra debe correr”

Carragher no descubre América, pero pone el dedo en la llaga. Messi lleva dos décadas obligando a los rivales a diseñar planes específicos. Nadie ha encontrado la fórmula perfecta. Y el excentral del Liverpool lo asume, pero matiza: no todo es defenderle.

“No creo que vaya a ser un marcaje al hombre, pero tiene que haber un plan. Los jugadores lo esperan. No es admitir la derrota, te enfrentas posiblemente al mejor de la historia”, recuerda. El respeto está ahí, pero no paraliza su análisis.

La clave, según él, está en lo que ocurre cuando Argentina no tiene la pelota. “Messi camina cuando el rival tiene el balón”, subraya. Ahí ve una oportunidad. Si el astro no participa en la presión, Inglaterra no puede permitirse que su lateral izquierdo se quede pegado a él durante todo el partido solo por miedo a un contragolpe.

Para Carragher, esa pasividad defensiva abre una ventana: “Pueden explotar el hecho de que Argentina solo defiende con nueve jugadores de campo”. Es decir, cada vez que Inglaterra salga desde atrás, tendrá, sobre el papel, una superioridad numérica para progresar por ese costado. Si se atreve.

Un partido más abierto que el resto

Carragher también mira el contexto del rival. Espera un choque más abierto, más de ida y vuelta, con rasgos del debut ante Croacia, donde el equipo de Thomas Tuchel se sintió más cómodo.

“No creo que haya demasiado entre las dos selecciones”, avisa. Y se agarra a un matiz importante: Argentina no es, en principio, un conjunto que se encierre con los once detrás del balón. “Juegas contra un equipo que se ve a sí mismo como un buen equipo”, explica. Eso, traducido al campo, significa líneas más adelantadas, laterales altos y anchos, y una propuesta menos especulativa.

Ahí, Carragher detecta otra zona a atacar. Los laterales argentinos suelen proyectarse, pero el equipo no utiliza extremos puros. Ese vacío por fuera puede ser oro para Inglaterra si logra encontrar a sus hombres de banda a la espalda de esos laterales.

Lo que pide el exdefensa es un tipo de partido diferente al que ha marcado el torneo inglés hasta ahora. Menos bloque bajo rival, menos ataques espesos, más espacios. Porque, a su juicio, Inglaterra todavía no ha rozado su techo en cuanto a juego: “No creo que Inglaterra haya estado ni cerca de su mejor nivel en cuanto a rendimiento”.

Tuchel, sin filtro y sin drama

El debate en torno a Inglaterra no se limita al césped. Tras el sufrido triunfo en cuartos ante Noruega, Thomas Tuchel no se mordió la lengua. Criticó la calidad del equipo con balón y admitió que estuvieron cerca de tirar por la borda el pase a semifinales.

Enseguida llegó la réplica desde dentro del vestuario. Jude Bellingham, preguntado por esas palabras, dejó caer que el técnico no sabía lo que era jugar en las condiciones extremas de Miami: más de 33 grados, humedad que disparaba la sensación térmica hacia los 40. El desgaste fue brutal.

Se habló de posible tensión interna. Carragher, sin embargo, no compra ese relato. “No vi nada malo en los comentarios de Tuchel”, defiende. Para él, el alemán fue coherente con lo que siempre ha sido, desde su etapa en Chelsea: directo, exigente, emocional tras los partidos.

Recuerda que en un Mundial no hay tiempo para paños calientes. Un seleccionador debe ser tajante, tomar decisiones grandes y rápidas, y decir las cosas a la cara. Para Carragher, la entrevista de Tuchel fue precisamente eso: un mensaje claro, quizá duro, pero necesario.

Y entiende también a Bellingham. Acababa de marcar dos goles, venía de un esfuerzo extremo en un clima asfixiante, y hablaba todavía con la adrenalina a tope. Dos visiones en caliente, no una guerra abierta. “Tuchel estará absolutamente tranquilo con eso”, insiste.

Saka por delante de Madueke: “Estos son los partidos para arriesgar”

En lo táctico, el puzzle de Tuchel se ha ido aclarando. Con Declan Rice ya recuperado y Reece James de vuelta con minutos ante Noruega, el gran interrogante se reduce al extremo derecho.

Noni Madueke ha sido titular cuatro veces este verano. Bukayo Saka, tres. El del Arsenal arrastra problemas físicos desde hace semanas y no ha encontrado todavía su mejor versión en el torneo. Pero, para Carragher, la elección es clara: debe jugar Saka.

“Madueke ha tenido muchas oportunidades y no ha terminado de cuajar”, razona. Saka tampoco ha brillado, pero el contexto es diferente. No está al cien por cien, pero su techo, incluso a medio gas, sigue siendo altísimo. Y cada minuto que suma, cada aparición, puede acercarle a ese nivel que todos conocen.

Carragher no quiere oír hablar de reservarle para una hipotética final. “Estos son los partidos en los que arriesgas”, afirma. Si el cuerpo técnico cree que puede aportar algo, aunque no sea los 90 minutos, hay que ponerle de inicio. El mañana no está garantizado en un Mundial. Y menos cuando delante está Messi.

La cita de Atlanta no solo medirá a dos generaciones y dos estilos. También pondrá a prueba el valor de un plan valiente: uno que acepte el genio de Messi, pero que, al mismo tiempo, se atreva a atacarle donde más le duele. Inglaterra está ante la encrucijada definitiva: protegerse del mejor… o atreverse a desnudar sus pocas debilidades.

Inglaterra debe atacar a Messi en el Mundial