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Isaac Price y su ansiado duelo contra Newcastle en la Carabao Cup

Isaac Price no se esconde: “No puedo esperar” para medir a este West Bromwich Albion contra un gigante de la Premier League en un escenario de élite. El centrocampista norirlandés ve el duelo de Carabao Cup ante Newcastle United como el examen perfecto para un equipo que ha arrancado el curso con paso firme.

El miércoles, en St James' Park, el segundo clasificado del Championship visita a unas Urracas que vienen de empatar 2-2 con Liverpool en su estreno liguero en casa. Un salto de categoría en todos los sentidos. Justo el tipo de noche que ilusiona a un vestuario.

“Todos los chicos están encantados”, contó Price a BBC WM Sport. “Son los partidos que quieres que te toquen en la copa: ir fuera a un equipo de Premier League y a un estadio donde podamos mostrar nuestra calidad. No puedo esperar”.

Un inicio brillante… con cicatrices recientes

West Brom llega lanzado. Bajo la batuta de James Morrison, los Baggies han ganado sus dos primeros partidos de liga y ya superaron a Rotherham United, de League Two, en la primera ronda de la EFL Cup para ganarse este viaje al noreste de Inglaterra.

El propio Price viene de firmar un doblete en la victoria 3-1 frente a Burnley el domingo, una actuación que subraya su crecimiento y su ambición de convertirse en pieza central del proyecto.

Pero el entusiasmo convive con la memoria fresca de un aviso serio. Hace 12 meses, el guion parecía calcado: un arranque prometedor, buenas sensaciones… y un desplome posterior bajo el mando de Ryan Mason que dejó al club agarrado al Championship casi por inercia al final de temporada.

Esa experiencia ha dejado huella en el vestuario y, sobre todo, en un Price que no quiere repetir el susto.

“Cada partido en el Championship es duro y no importa contra quién juegues”, recordó. “El año pasado nos pasó esto: empezamos muy bien y todo se vino abajo bastante rápido, así que se trata de mantener los pies en el suelo, sostener un nivel de consistencia en las actuaciones para asegurarnos de que no vuelva a pasar”.

Ambición personal y cuentas pendientes

Price habla como alguien que ha tomado nota de cada error. No solo de los suyos.

“Siempre estás aprendiendo como jugador, incluso los chicos que han jugado 2, 3, 400 partidos”, explicó. “Se trata de gestionar los partidos y los momentos: encajamos muchos goles que no deberíamos haber encajado la temporada pasada y no marcamos lo suficiente en el otro extremo”.

El mensaje es claro: menos concesiones, más colmillo.

“Este año quiero ser un jugador clave que muestre que eso no puede pasar y quiero ser un líder en este equipo para asegurarme de que no pase”, subrayó.

El viaje a St James' Park llega, por tanto, en un punto ideal para medir carácter. Un rival de Premier League, un estadio exigente, un torneo que permite soñar. Y un futbolista decidido a usar el escaparate para consolidar su peso dentro del grupo.

El efecto Morrison, de salvavidas a arquitecto

Nada de esto se entiende sin la figura de James Morrison. Su nombramiento como técnico interino tras el despido de Eric Ramsay en febrero cambió el rumbo de la temporada pasada. El exinternacional escocés, leyenda del club con 341 partidos a sus espaldas, encadenó una racha de diez encuentros sin perder que alejó el fantasma del descenso a League One y le valió el puesto de manera permanente.

Dentro del vestuario, su autoridad no se impone a gritos ni a base de recuerdos de su carrera. Precisamente lo contrario, según Price.

“Es de ayuda para todos los chicos”, dijo el centrocampista. “Conoce el club de arriba abajo. Es muy humilde: no sabrías en el día a día cuántos partidos jugó y cuántos goles marcó para West Brom porque no habla de ello, pero es una leyenda y los chicos le adoran”.

La descripción dibuja a un técnico cercano, con sensibilidad de exjugador y una lectura muy fina del ambiente.

“Es bueno en el vestuario y entiende lo que necesitamos. Ahora mismo tenemos muy buena pinta en el campo, así que se trata de construir esa consistencia, que es lo que él quiere”, añadió Price.

West Brom llega a Tyneside con confianza, cicatrices recientes y un líder silencioso en el banquillo. Del otro lado, un Newcastle que se siente obligado a imponer jerarquía en su estadio. Para Price y compañía, no es solo un partido de copa: es la oportunidad de demostrar si esta vez el buen comienzo está hecho para durar.