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Iveleary inicia con victoria: Chris Óg Jones brilla en la exhibición

En Kilmurry, bajo un cielo de julio que olía a verano y revancha, Iveleary dio el primer paso en su misión de corregir la herida de 2025. Aquella final del McCarthy Insurance Group PIFC que se les escapó por un suspiro sigue fresca en la memoria, y se notó. Ganaron 4-16 a 3-10 frente a Glanmire, pero el marcador no cuenta ni la mitad del drama.

El sello de un killer: el hat-trick de Chris Óg Jones

La noche perteneció a Chris Óg Jones. El delantero de Cork firmó 3-4, una actuación que mezcló instinto, frialdad y ese olfato que separa a los buenos de los decisivos. Cada vez que el partido pedía un golpe de autoridad, él apareció.

Su primer zarpazo llegó en el momento justo. Glanmire, que había trabajado con paciencia para colocarse 1-5 a 0-7 por delante en el minuto 27, parecía haber encontrado el tono. Un penalti convertido por Harry Browne les había devuelto la confianza y un precioso “dos puntos” de Shane O’Driscoll les había dado ventaja.

Entonces Iveleary robó un balón en el tiempo añadido de la primera parte. Un error en la salida de Glanmire, un pase filtrado, y Jones no perdonó: disparo seco a la red. Gol psicológico. Descanso con 1-7 a 1-5 para Iveleary y la sensación de que el equipo de Muskerry había encontrado la palanca del partido.

Iveleary pisa el acelerador

Tras el descanso, Iveleary olió sangre. Empezó a ganar balones en medio campo, a mandar en los contactos, a encadenar posesiones largas. El control se tradujo en puntos y, pronto, en algo más.

Sean O’Riordan culminó una jugada trabajada con un remate certero a la red. Otro golpe a la moral de Glanmire. El ritmo de Iveleary subió, y el juego entre líneas empezó a abrir grietas. En ese contexto, Chris Óg Jones cazó su segundo gol. A ocho minutos del final, el marcador marcaba 3-10 a 2-8. Partido, aparentemente, sentenciado.

La grada lo leyó igual: esto parecía “hecho y resuelto”. Pero el fútbol de campeonato raras veces se ajusta al guion cómodo.

La reacción salvaje de Glanmire

Como si alguien hubiera accionado un interruptor, Glanmire despertó. Y lo hizo con furia.

Primero, Jeremy Kingston. Después, Brian Galvin. Dos goles en un suspiro que dejaron a Iveleary tambaleándose. Cada balón dividido empezó a caer del lado de los de Glanmire, que olieron el miedo y fueron a por él.

La ola se hizo marea cuando Harry Cogan clavó un “dos puntos” que dejó el encuentro empatado. De 3-10 a 4-8 en un abrir y cerrar de ojos, y un silencio incrédulo alrededor del campo. Iveleary, que se veía ya con el triunfo en el bolsillo, se encontró de golpe mirando al abismo.

Orgullo de Iveleary, carácter de campeón

La respuesta de Iveleary fue tan simple como contundente: volver a competir. Despertaron del letargo justo a tiempo.

Ian Jones asumió responsabilidad y empezó a sumar puntos vitales, calmando a los suyos y devolviendo algo de orden al ataque. Cada envío suyo entre palos fue un pequeño ancla en medio del caos. A su lado, el resto del bloque recuperó la agresividad en la presión y cerró los espacios que Glanmire había explotado minutos antes.

Y cuando el reloj se desangraba ya en el tiempo añadido, apareció de nuevo la figura de la noche. Chris Óg Jones, otra vez. Otra carrera, otro desmarque, otro remate. Tercer gol. Hat-trick para enmarcar y sentencia definitiva a un duelo que se había convertido en una prueba de carácter más que en un simple estreno de campeonato.

El 4-16 final reflejó la pegada y la profundidad ofensiva de Iveleary, pero también dejó claro que todavía hay detalles por ajustar si quieren llegar hasta el final en 2026.

Un bloque armado para ir más allá

Más allá de la exhibición de Jones, Iveleary dejó señales de equipo serio. Ian Jones firmó 0-5, con un “dos puntos” incluido, y se mostró como socio fiable en los momentos calientes. Sean O’Riordan aportó 1-1 y una presencia constante en las dos mitades del campo. Sam Pickering sumó 0-4, también con un “dos puntos” de calidad, y J Sweeney añadió 0-2 en un reparto coral que habla de variantes y recursos.

Del otro lado, Glanmire demostró que su título en el Cork IAFC de 2024 y su presencia en cuartos de final del Premier Intermediate el año pasado no fueron casualidad. Browne (1-1, con penalti transformado), Kingston y Galvin con un gol cada uno, más los “dos puntos” de C Hackett, O’Driscoll y Cogan, enseñaron un equipo que no se rinde ni con ocho puntos de desventaja.

La reacción que firmaron en el tramo final no les dio puntos, pero sí respeto. Y, quizá, confianza para el resto del campeonato.

Lo que viene

Para Iveleary, el siguiente capítulo llega pronto: Bantry Blues asoma en el calendario de campeonato. El equipo de John McNulty buscará convertir este triunfo en plataforma, no en simple anécdota de julio. El objetivo es claro: avanzar hacia las rondas de knockout del PIFC y, esta vez, no quedarse a las puertas.

Es solo el arranque del verano, pero la impresión ya está sobre la mesa: hará falta un conjunto muy completo para frenar a esta máquina de Iveleary cuando realmente coja velocidad. La cuestión es quién se atreverá a plantarse delante cuando el campeonato entre en llamas.