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Jürgen Klopp y el fichaje que nunca fue: la historia de Mbappé

En la banda de Foxborough, lejos del ruido de Anfield pero no de sus recuerdos, Jürgen Klopp vivió una noche extraña: mitad nostalgia, mitad frustración. El técnico que marcó una era en Liverpool, ahora analista para MagentaTV, observaba el calentamiento de las estrellas de Francia con una mezcla de orgullo ajeno y oportunidades perdidas. Frente a él, Kylian Mbappé. A un lado, la familia del delantero. Y, entre todo eso, una historia que Klopp no olvida.

Tras el triunfo de Francia ante Marruecos en cuartos de final, Klopp se reencontró con Mbappé. Hubo abrazos, sonrisas, complicidad. Después, un gesto sencillo pero cargado de significado: el alemán saludó a la madre del delantero, como quien vuelve a abrir un capítulo que nunca terminó del todo.

El fichaje que nunca fue

Ese encuentro activó un viejo resorte en Klopp. Él mismo reconoció que aquella escena removía algo más que admiración futbolística. Era también el recuerdo de tres operaciones fallidas con jugadores de Les Bleus: Mbappé, Ousmane Dembélé y Adrien Rabiot. Tres intentos. Ningún fichaje.

“Ya he negociado con tres de sus jugadores y nunca conseguí a ninguno”, admitió, sin esconder la espina clavada.

Con Mbappé, la historia rozó lo cinematográfico. Año 2017. Antes de que el francés firmara por Paris Saint-Germain, Liverpool se lanzó a una ofensiva tan ambiciosa como discreta. Klopp desveló la maniobra: el club llegó a fletar un jet privado desde Blackpool hasta Niza para mantener el encuentro en el más absoluto secreto, lejos de cámaras, rumores y filtraciones.

En Niza, según relató el técnico, se subió a bordo toda la familia Mbappé. El avión, equipado con cinco cabinas, se convirtió en sala de reuniones, comedor y despacho improvisado. Volaron en círculos, compartieron una comida “deliciosa” y hablaron de fútbol, de futuro, de un proyecto en Anfield que pretendía girar en torno al joven prodigio francés. Había discreción total: “No se nos permitía ser vistos”, recordó Klopp. Todo estaba cuidado. Todo menos el desenlace.

Al final, Mbappé eligió París. Un traspaso de 180 millones de euros que alteró el mapa del fútbol europeo y dejó a Liverpool con la sensación de haber firmado, como definió Klopp con ironía, “el no-fichaje más caro” de su carrera, una operación que cifró en torno a 500 millones de euros si se tiene en cuenta lo que habría supuesto todo el paquete.

París, tensiones y un nuevo comienzo

El resto ya forma parte de la memoria reciente del fútbol. Mbappé brilló en Paris Saint-Germain, pero su etapa en Francia no fue un camino de rosas. La convivencia con Lionel Messi y Neymar estuvo marcada por rivalidades internas y tensiones soterradas que nunca terminaron de desaparecer del todo.

Hoy, con 27 años, el delantero ha cambiado de escenario y de ambición. Se ha reinventado en Real Madrid, decidido a perseguir el gran objetivo que aún se le resiste: levantar la Champions League. Mientras tanto, el relato da un giro cruel para Liverpool: desde la marcha de Mbappé, Paris Saint-Germain ha logrado dos veces el título continental en apenas dos años, un contraste que subraya lo que pudo haber sido y nunca fue en Anfield.

Klopp, entre el plató y el banquillo

Klopp, por su parte, cerró su ciclo en Liverpool en 2024. Se tomó un respiro del banquillo, pero no del fútbol. Su rol actual en los medios es un paréntesis, no un punto final. A sus 59 años, ya se prepara para el siguiente desafío: está a un paso de convertirse en seleccionador de Alemania, listo para tomar el relevo de Julian Nagelsmann cuando concluya el gran torneo que se disputa en Estados Unidos.

Desde esa posición de observador privilegiado, el alemán ve a Mbappé con otra perspectiva. Ya no como el fichaje que se escapó, sino como el líder absoluto de una Francia que ha alcanzado las semifinales, impulsada por el gol del delantero en la victoria ante Marruecos en cuartos.

En Foxborough, entre saludos, confidencias y recuerdos de un vuelo secreto sobre el cielo de Niza, quedó claro que algunas historias no necesitan contrato para seguir vivas. Klopp mira hacia la selección alemana. Mbappé persigue la Champions y otro título con Les Bleus. El fútbol, mientras tanto, se encarga de recordarles, cada vez que se cruzan, lo cerca que estuvieron de compartir vestuario y cómo un solo “sí” habría cambiado el mapa de Europa.